Carnicero de Winifreda cerró su local tras 42 años: «Hice de todo»

El vecino winifredense, Fabián Fridel, cerró su carnicería el 30 de noviembre del año pasado y a sus 58 años puso fin a su vida laboral, que fue muy intensa.

Era un adolescente cuando comenzó a trabajar en el rubro de la carne en el que se mantuvo durante 42 años con éxitos y altibajos. Fue empleado y propietario. Además, contribuyó al crecimiento de la zona urbana ya que fue «el primero» en lotear una quinta familiar y vendió casi 100 terrenos para viviendas y comercios.

Sus primeros despostes. 

En diálogo con Infowini, Fridel recordó que tenía 15 años cuando trabajaba en el ex estudio contable de Roberto Cornelís. «Un 13 de febrero de 1982 por determinadas circunstancias nos quedamos sin trabajo. Cuando iba caminando para mi casa paso por la carnicería de mi tío “Petiso” Martín, le cuento lo que me había sucedido y enseguida me preguntó si quería trabajar con él. Al otro día, a las 7 de la mañana, ya estaba en su carnicería». De esta manera fue su acercamiento a la actividad cárnica.

«Mi tío me enseñó todo y nos llevábamos re bien. A su lado estuve hasta el 14 de febrero de 1984 cuando seguí trabajando en las carnicerías del “Ruso” Rertcher y de Regina Obert, a ambos les desarmaba las medias reses para que pudieran vender los cortes al público. Ya tenía 17 años», continuó.

Al campo.

Su memoria está intacta. «Me fui a trabajar a un campo con Oscar y Eduardo de Paula. Aramos y sembramos 2.000 hectáreas. Con esa ganancia le compré varias herramientas usadas al ex carnicero Kowganka, que justo había cerrado su local. Con una sierra, un mostrador, una balanza y una picadora de carne abrí mi propia carnicería el 15 de julio de 1985 a los 18 años. Estaba ubicada en la casa de mi papá Alberto, en calle Esteban Larco 220», siguió.

«En 1989 había muchos problemas con el abastecimiento de carne vacuna entonces mi ex suegro me propone que me vaya a trabajar con él a su campo y acepté. Hacía de todo: araba, sembraba, cosechaba, elaboraba rollos, fardos, trabajaba en el tambo, cuidaba animales y demás tareas», rememoró.

Cerró la carnicería el 30 de noviembre de 2024. 

Inauguración. 

Instalado nuevamente en el pueblo, en 1994 con su ex esposa Silvia Berger abrieron un negocio de venta de comestibles en el corazón del Barrio El Molino y un año después anexaron carnicería con la atención de Fabián y sus hijos.

El 12 de septiembre de 2016, Fridel se mudó a un lote de su propiedad donde inauguró su carnicería y venta de chacinados, inmueble que construyó desde los cimientos. Allí atendió a su clientela hasta el 30 de noviembre de 2024 cuando cerró las puertas de su comercio poniendo fin a cuatro décadas de su vida dedicadas al rubro de la carne.

En el interior del salón todavía está el moderno equipamiento compuesto por una cámara de frío para 50 medias reses, embutidora neumática de 75 kilos, varias picadoras, sierras, heladeras exhibidoras y carniceras, bateas, máquina de cortar fiambre más estanterías. «Lo tengo en alquiler con todos los equipos en perfecto estado. Estaría bueno que alguien pudiera alquilarlo en esta época de verano cuando está el auge del Parque Acuático, yo le vendía muchísimo a turistas», indicó.

Carnicero elaboraba chorizos frescos y secos.  

Casi 100 terrenos. 

Fridel aseguró que fue «el primero» en la localidad que llevó adelante un desarrollo inmobiliario. En 2010 loteó una quinta de su propiedad con habilitación municipal. «Salieron 97 lotes y se vendieron en su totalidad», subrayó. También, invirtió parte de su dinero en departamentos para alquilar. «Tengo cinco departamento y una casa en alquiler, cuando se va un inquilino hay 5 personas atrás para ocupar el inmueble», manifestó para dar cuenta de la necesidad habitacional.

Dura experiencia. 

Fridel descansa en la tranquilidad de su hogar donde disfruta de los frutos de tantos años de trabajo y planificación. Sin embargo, el fallecimiento de su hijo Franco, a los 29 años, fue un golpe muy duro en su vida. «Trato de estar ocupado, últimamente me dedico mucho al ciclismo, no me puedo quedar quieto porque como sabes tuvimos una desgracia que no se la deseo a nadie como es la pérdida de un hijo. Cada día que pasa lo extraño mucho a “Cuchi”. Esa experiencia me hizo abrir la cabeza y tomar las decisiones que tomé en los últimos meses del año pasado. Además, ya hice de todo, qué más puedo pretender a mis 58 años», finalizó.  

Foto: Fabián Fridel cerró su carnicería y alquila salón con equipamiento.  

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