Su taller de reparaciones y tapizados funciona en su propia vivienda y cuenta con mucha clientela local y de localidades aledañas.
Silvia Weht es la única vecina de Mauricio Mayer y zona de influencia dedicada a la tapicería. Lleva cuatro años al frente de su emprendimiento bautizado “Arte & Telas”.
«Me llueven los trabajos», aseguró la mujer, que aprendió el oficio de manera autodidacta. Su «mano derecha» y ayudante es su esposo Carlos Schonheiter.
Ambos vivieron durante muchas décadas en la zona rural. «Mi marido estuvo más de 40 años como encargado de un campo ubicado a unos 15 kilómetros de Mayer. En ese entonces me dedicaba a la costura y con el tiempo fui renovando la tela de los asientos de nuestros vehículos y del tractor, desarmaba y cambiaba. De esa manera iba adquiriendo habilidad y destreza manual», contó.
En primera persona.
En el año 2020, con el inicio de la pandemia, el matrimonio se estableció en su vivienda de Mayer. «Un día tapicé sillones y sillas mías, se me ocurrió publicar las fotos en Facebook y en mi estado de WhatsApp y fue algo increíble porque no pararon las consultas. A partir de ese momento hasta ahora me llueven los trabajos. Hoy tengo clientes de Mayer, Winifreda, Colonia Barón y Santa Rosa», explicó Silvia la génesis de su emprendimiento.
«Habíamos construido un quincho para juntarnos con la familia, pero por la demanda laboral tuve que destinarlo a la tapicería», reveló.
En ese espacio instaló una máquina de costura recta, una collareta que utiliza para las telas con espandex, una overlok, diseñada específicamente para evitar el deshilachado y proporcionar acabados profesionales en los bordes de las telas, y una ojaleadora para colocar ojalillos. La herramienta manual que usa es la engrapadora eléctrica. Pasa horas y horas en su taller.

Tapiza y arregla reposeras.
Con mucha paciencia y profesionalismo tapiza sillas, sillones, sofás, crea fundas para motos y lonas para ventanas. Utiliza distintos tipos de lonas. «Las reposeras se tapizan con lona repolona, las sombrillas con lona de carpa y para las ventanas uso lona de camión», describió.
Además de las herramientas y materiales específicos cuenta con tijeras, cuchillos, moldes y patrones. «Si el sillón tiene una madera rota también la arreglamos o la cambiamos y soldamos los caños de reposeras y sillas. Las dejamos completamente nuevas», dijo Silvia quien trabaja junto a su marido Carlos. «Me ayuda en todo, es mi mano derecha», enfatizó.
La única.
A su clientela le brinda atención personalizada, asesoramiento y calidad. «Al momento de confeccionar un presupuesto, el cliente elige si compra los materiales o me encargo directamente yo de todo. Estoy en contacto con distribuidoras grandes de Santa Rosa que me hacen muy buen precio, incluso consigo polyester (esponja para los asientos) de muy buena calidad», señaló.
Silvia cumplió 60 años y recientemente se jubiló como monotributista. Pero no se detiene. «En la zona soy la única mujer tapicera, me apasiona lo que hago y cada trabajo que realizo es un desafío para mí», finalizó entusiasmada en su taller.
Foto: Silvia Weht, la única tapicera de Mauricio Mayer.
Especial La Arena/Infowini.




















