El origen de la necrópolis de Colonia San José se remonta a principios del año 1900 cuando se asentaron los primeros inmigrantes alemanes en esta pequeña localidad pampeana, ubicada al oeste del trayecto que une Colonia Barón y Villa Mirasol.
Tenían como costumbre enterrar a sus familiares fallecidos alrededor de la iglesia. Las autoridades nacionales de entonces proscribieron esa práctica y les donaron tierras para la construcción de un cementerio. Desenterraron a sus difuntos y los trasladaron al camposanto que ya tiene más de 110 años de antigüedad. Sus instalaciones conservan mausoleos pertenecientes a sacerdotes salesianos y vecinos fundadores de San José.
Esta atrapante historia fue contada por Ricardo José Minig, autor del libro «Colonia San José, centenaria localidad pampeana. Relatos en blanco y negro». El escritor es nativo de San José, pero reside en Colonia Barón.
Viejas Costumbres.
Minig habló con Infowini luego de que terminara de limpiar algunas tumbas. Durante la charla recordó que en 1097 «llegó la primera corriente de Alemanes del Volga a esta zona y fundó la Colonia en 1910 cuando La Pampa aún era territorio nacional. A medida que el lugar iba creciendo los pobladores reclamaron a las autoridades más seguridad porque les robaban muchos animales sobre todo caballos y una escuela. Sabían que de acá no se iban más, entonces querían que sus hijos aceptarán la tierra argentina y para eso necesitaban que aprendieran a hablar el castellano».
«Eran muy católicos, casi menonitas. A las 7 de la mañana tocaba la campana de la iglesia para la primera misa, entre 80 y 100 mujeres se congregaban en el templo, también varios hombres, y después iban todos al trabajo», continuó.
«En las viejas costumbres alemanas los entierros se hacían en derredor del templo, acá lo comenzaron a hacer, pero las autoridades les exigieron que cesaran con esa práctica a cambio les donaron lotes para construir una nueva iglesia, una plaza y un cementerio», siguió.
Mausoleos centenarios.
La necrópolis fue construida a unos 200 metros del actual Santuario, patrimonio histórico provincial. «Desenterraron a todos y los trajeron a los nuevos terrenos. Las tumbas más antiguas datan de los años 1912 y 1914», señaló.
Minig indicó que en los mausoleos descansan los restos de familias fundadoras de la Colonia. Sus descendientes viven en Barón y en Quemú Quemú y «entierran a sus seres queridos fallecidos en este cementerio para darle continuidad a la historia familiar, y muchos sacerdotes fundadores están sepultados acá como un símbolo del catolicismo». Incluso vecinos de Winifreda y Mauricio Mayer que ya no están también fueron sepultados en San José.
«Acto exquisito».
El sacerdote Alfredo Fidel Zentner dio un responso en el cementerio de San José el 1 de noviembre cuando se conmemoró el Día de Todos los Santos y bendijo las tumbas el 2 de noviembre en el Día de los Difuntos. «Orar por los muertos es rezar por la esperanza de volver a encontrarnos con ellos. Este deber cristiano fue calificado por el Papa San Juan Pablo II como un acto exquisito de caridad cristiana», manifestó el sacerdote nativo de San José.
«La experiencia indica que cuando hay una celebración eucarística para los difuntos la afluencia de público a la misa es notable porque la gente cree en el más allá, de que después de la muerte hay una vida nueva», finalizó.
Foto: Ricardo Minig y el cura Fidel Zentner en el cementerio de San José.
Día de los Difuntos: peregrinación y misas en Colonia San José




















