«Esta bueno salir de la burbuja en la que uno vive”. La frase pertenece al ingeniero agrónomo Luciano Barbera y la pronunció al contar su experiencia laboral en Santiago del Estero donde brindó asesoramiento técnico en siembra y cosecha de zapallos.
Sus servicios fueron requeridos por un campesino para aplicarlos sobre una superficie de 8 hectáreas donde obtuvieron un rendimiento comercial de casi 35.000 kilos.
Repercusión y contacto.
En diálogo con Infowini, Barbera contó que debido «a la gran repercusión» que tuvo la nota periodística publicada en este medio y en La Arena del Campo en la que relataba la siembra de zapallo anco en su chacra de Winifreda reutilizando los silobolsas como acolchado del suelo, «un productor de Jesús María, Córdoba, se puso en contacto conmigo para llevar esa tecnología a un campo que tiene en Santiago del Estero más concretamente en Pozo Hondo, una localidad de unos 6.000 habitantes. Primero mantuvimos una comunicación telefónica, después este hombre, su hijo y su hermano vinieron a visitarme a mi chacra, conocí gente muy macanuda y agradable. Este año ya viajé tres veces a esa localidad santiagueña, que está a unos 80 kilómetros al norte de la ciudad capital, sobre la ruta 34».

Cinco personas fueron asesoradas por el winifredense.
El profesional comentó que no pudieron «hacer la experiencia de la reutilización del polietileno porque no alcanzamos a conseguir una cantidad importante de ese material. Además, en esa zona a los bolsones usados antes los regalaban y ahora los cobran porque el plástico tiene valor».
Suelos similares a los pampeanos.
Se inclinaron entonces por la siembra convencional en una superficie de 8 hectáreas. El trabajo le permitió a Barbera conocer las condiciones del clima, nivel de precipitaciones, calidad del suelo y demás aspectos.
«Me encontré con un campo emplazado en una zona muy agreste, muy árida y con mucho calor, imagínate que sembramos a mediados de enero con temperaturas de 49ºC al mediodía. Pero esa zona tiene la particularidad de que las lluvias se concentran particularmente en verano y otoño, comienzan a fines de enero o principios de febrero hasta marzo-abril, después se cortan. El suelo es limoso muy similar al que encontramos en los caminos de tierra de La Pampa que van a Cachirulo, Naicó y Bajo de las Palomas. Es muy liviano pero se compacta rápido con la lluvia», describió.
Trabajaron «cinco personas, todas muy predispuestas», bajo el asesoramiento de Barbera. «Primeramente pasaron la rastra ya que es un campo de monte y se habían realizado tareas de desmonte. No tuvimos demasiados problemas de malezas, pero sí quedaban troncos y ramas que fueron sacadas manualmente. La semillas fueron compradas en un vivero de la ciudad de La Banda», indicó. .

Zapallos embolsados y acopiados.
Rendimiento.
«Realizamos dos siembras. La primera en enero y la segunda a mediados de febrero. El 80 por ciento de la superficie fue destinada a zapallo anco cokena y el 20 por ciento restante a zapallo cabutia (Tetsukabuto)», precisó. La cosecha se llevó a cabo en los primeros días de junio. «El rendimiento fue muy alto pero el comercial fue de aproximadamente 35.000 kilos en total, la mayoría de anco», amplió.
«Además de mi asesoramiento, también colaboro en buscar clientes, el dueño está buscando en el norte argentino, donde ya tiene varios, y en Córdoba. El tema ahora es obtener el mejor precio para la producción vegetal», manifestó.
Mientras tanto, los zapallos permanecen acopiados en bolsas. Consultado cuánto tiempo pueden mantenerse en buenas condiciones en ese estado, respondió que en Pozo Hondo «no se registran heladas muy fuertes, la última vez que estuve las temperaturas mínimas estaban por encima de 15 grados y la máxima por encima de 20 grados, casi primaverales. Por lo tanto un mes más aguantan bien».
Placer y orgullo.
Con el dueño del predio rural ya acordaron que la próxima siembra de zapallos la realizarán con el rehúso del silobolsa como acolchado del suelo. Ya están abocados a conseguir ese material. «Para cubrir la totalidad de una hectárea se necesitan aproximadamente unos 20 bolsones», dijo.
Por último, Barbera consideró que brindar sus servicios profesionales en otra provincia «fue una experiencia increíble, siempre está bueno salir de la burbuja en la que uno vive, romperla para conocer nuevas zonas productivas. A mí me llena de placer y orgullo que me hayan contactado para aplicar lo que uno hace en su terruño en otra provincia, y encontrarme con gente que tiene ganas de trabajar y aprender».
Foto: Luciano Barbera junto al equipo de siembra en Pozo Hondo, Santiago del Estero.




















