“Guía Honorífico”: distinguen a «Tito» Gossio, el poblador emblema de Hucal

La Secretaría de Turismo de La Pampa distinguió como “Guía Honorífico” a Angel Ricardo Gossio («Tito»), de 77 años, por su trabajo y puesta en valor de la localidad de Hucal, que funcionó como puerta de entrada del ferrocarril a nuestra provincia.

Gossio es el único habitante nacido, criado y con domicilio legal en este pueblo pampeano donde viven en forma casi estable otras seis personas. Además, es el titular de la asociación “Hucal Despierta” fundada para reconstruir la estación de trenes, preservar el histórico patrimonio ferroviario y organizar actividades para despertar a las vías férreas. Junto a otras personas de esa entidad con personería jurídica atienden cientos de turistas.

Guardián de la memoria. 

«Tito» Gossio fue especialmente invitado al acto de lanzamiento de la Temporada Turística de Invierno 2024 en La Pampa realizado el miércoles en el Vivero Ernesto Lucero de Winifreda. Durante la ceremonia, la locutora oficial destacó que al gobierno provincial le provoca «enorme orgullo y profunda satisfacción reconocer la invaluable trayectoria de un verdadero guardián de la memoria y del patrimonio turístico y cultural de la Pampa. Es un hombre que ha dedicado su vida a preservar y a difundir la historia y el encanto pampeano convirtiéndose en un verdadero embajador. Su profundo conocimiento, su contagiosa pasión y su excepcional capacidad para transmitir emociones a través de sus relatos lo han convertido en una figura imprescindible para comprender y apreciar la verdadera esencia de Hucal».

Por todo esto fue que la Secretaría de Turismo decidió reconocer «a Angel Tito Gossio como Guía Honorífico por su trabajo y puesta en valor de Hucal, es la historia viva de esa localidad», se acentuó en el acto. Asimismo, se destacó su valioso «aporte al turismo pampeano».

El hombre estaba sentado entre las intendentas y los intendentes presentes, se levantó de su silla, caminó lentamente hacia el escenario y recibió el diploma de reconocimiento de manos de la vicegobernadora Alicia Mayoral, el secretario de Turismo Saúl Echeveste y la intendenta de Winifreda Adriana García.

Historia ferroviaria. 

Hucal fue un punto neurálgico en el ramal a Bahía Blanca. Según relató el escritor Daniel Pellegrino, la administración inglesa del «Ferrocarril Bahía Blanca Noroeste» inauguró la línea a Hucal en 1891 que luego se fue extendiendo hasta Toay durante 1897. La culminación del grandioso proyecto significaba que desde Toay saliera un ramal hasta Villa Mercedes, San Luis, y conectara toda la región de Cuyo; y otro ramal que se conectara con Río Cuarto al sur de Córdoba. La estación de Toay se clausuró en 1935.

Como es común a casi toda la historia ferrocarrilera de la región, el emplazamiento de la colonia se debió al interés de los latifundistas (en este caso, los dueños de la estancia Hucal, la primera fundada en la Pampa Central, de la familia Cambaceres) por transportar «de manera eficiente» la producción agropecuaria hacia el puerto y los centros de comercialización y de paso incrementar el valor de las tierras. La estación Hucal se habilitó en el mismo año de 1891 para el transporte de ganado en pie, cereales, leña, carbón y «frutos del país», como se decía antes. También se cargaba mineral de cobre extraído de las sierras de Lihuel Calel. Pronto comenzó a transportar pasajeros.

La línea fue administrada por otras dos compañías inglesas, luego pasó al estado argentino (primera presidencia de J. D. Perón, 1948). El último recorrido del tren hacia Bahía Blanca ocurrió en 1981; el de pasajeros ya había cesado en 1976″.

«Tito» resiste.

Gossio vive buena parte del año en la vieja casa que fue sede del Juzgado de Paz y Registro Civil del pueblo. Conocido mecánico de automóviles de Santa Rosa, jubilado, disfruta contar anécdotas sobre su pago de nacimiento. El padre de Tito era el bombero encargado de abastecer de agua a las locomotoras a vapor y la familia vivía en casa propia a escasos metros de los talleres generales.  

Aún queda en pie el imponente galpón-taller de mil seiscientos metros cubiertos que podía ofrecer servicio de mantenimiento a ocho locomotoras al mismo tiempo; se trabajaba en tres turnos, es decir que el movimiento y ajetreo de operarios y máquinas no cesaba ni de día ni de noche. En el pueblo quedan la estación, galpones, los talleres, viviendas y antiguos hoteles que supieron albergar en su apogeo una población estable de alrededor de seiscientas personas.  

Foto: «Tito» Gossio recibe distinción de manos de Mayoral, Echeveste y García. 

Historias de La Pampa: los fantasmas ferroviarios de Hucal

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