El winifredense Jorge Díaz formó parte del equipo de primera división del Club Social y Deportivo Mayer que en 1988 le ganó a Cultura Integral de Colonia Barón y se coronó campeón de la Zona Adherente de la Liga Pampeana de fútbol.
Díaz fue autor del único gol del partido, lo hizo de cabeza, y dio la vuelta olímpica junto a sus compañeros. Un triunfo y un título que nunca olvidan. Los campeones del 88 fueron homenajeados el domingo durante los festejos por los 100 años del club mayerense.
En diálogo con Infowini, Díaz recordó aquel histórico cotejo y su paso por la actividad futbolística. «Tenía 15 años cuando debuté en la primera división de Deportivo Winifreda y después hubo dos o tres años en que el Girasolero no hizo fútbol. Fue en ese momento cuando viene Julio Gette y me lleva a mí, a Carlos Waiman y a otros jugadores a Mayer. En total estuvimos cuatro años jugando en esa localidad, era un fútbol amateur, todos trabajábamos y los domingos íbamos a jugar», rememoró.
La gloria.
En 1988 y con 18 años vivió una de sus máximas alegrías siendo un joven futbolista. «Llegamos a la final invictos porque teníamos un buen plantel, con buenos jugadores y un excelente arquero como Orlando Sánchez. El partido de ida fue en Mayer, ese día hubo un viento terrible y terminamos empatados 0 a 0», describió.
«Después fuimos a Barón donde le ganamos a Cultura Integral por 1 a 0, ellos también tenían buenos jugadores. El gol lo hice yo de cabeza en el segundo tiempo. Era mi fuerte, ganaba casi todas de cabeza. El corner lo pateó (el winifredense) Oscar Rhil quien con el “Negro” Fernández movían todo el medio campo y yo jugaba de delantero. Me acuerdo que ese día jugué todo el partido lesionado porque tenía esguince de tobillo. Dos fechas antes se nos habían lesionado Carlos Waiman y (Miguel Ángel) “Negro” Vicente (ambos de Winifreda) que jugaban de 2 y 6 respectivamente y fueron suplantados por (Luis) Leguizamón y (José Luis) Schinf. Gracias a Dios cumplimos y salió todo bien», relató. Tras el pitazo final, «un jugador de Barón le pegó una trompada a un jugador de Mayer y se armó una batahola que enseguida fue controlada por la policía, pudimos festejar y dar la vuelta olímpica».
Pueblo vacío.
Ese partido fue presenciado por una multitud. «Calculaban unas 2.000 personas, hicieron una fiesta muy linda que incluyó la presentación de autos antiguos». Los campeones tenían hinchada. «Todo el pueblo estaba apoyándonos, Mayer había quedado vacío porque todos sus habitantes estaban en la cancha y cuando terminó el partido regresamos a la localidad y festejamos todos juntos en el club».
Díaz convirtió «muchísimos goles» para el Deportivo Mayer, la mayoría de cabeza. «En el primer año jugué como mediocampista pero llegaba bien al gol y en el segundo como delantero. Tengo más goles de cabeza que con los pies. Jugué dos años más y regresé a Winifreda cuando el club volvió a hacer fútbol». En el Depo se retiró a los 36 años.
Enseñanzas.
Díaz lamentó no haber podido estar presente en la celebración del centenario del club de Mayer. «Trabajo en el campo y me tuve que quedar porque teníamos mucha actividad, lamenté mucho no ir», admitió.
Tuvo palabras elogiosas para el exdirector técnico “Chango” Herrera y su colaborador Julio Gette, ambos conductores del equipo campeón del 88. «Julio era el que más andaba, se ocupaba de todo, buscaba jugadores, hacía las fichas y demás. Creo que no hubo otra persona como él. Al lado de Herrera aprendí mucho a desenvolverme como delantero como así también de los técnicos que tuve en Winifreda: “Coqui” Carnicero y Alfredo Sauro. Los tres me dejaron enseñanzas y aprendizajes porque son gente que saben. Tengo que rescatarlos porque me marcaron como persona y futbolista», finalizó.
Foto: Todo Mayer gritó el gol que hizo Jorge Díaz.




















