Universidad: aula y calle por Daniel Pellegrino

¿Qué escribir a una semana de la calle llena en defensa de la educación pública universitaria en particular y de la educación argentina en general?

Frente a la sede de la UNLPam (Universidad Nacional de La Pampa), en el centro de Santa Rosa, el 23 de abril, había una multitud de estudiantes y docentes acompañados de familiares y de gente que ha pasado por la educación superior del estado.

Hacia los flancos, sobre la calle Yrigoyen-9 de Julio y sobre la avenida San Martín, el gremio de la educación provincial (Utelpa), otros gremios de estado (ATE, UPCN), los adscriptos al CEC (Centro Empleados de Comercio), un puñado del partido Justicialista, agregaron un montón de gente que superó largamente la última concentración importante cuando en el verano del 2008 una movilización echó a Tierno de la intendencia de Santa Rosa.

Por debajo de los carteles y consignas duras contra el gobierno los estudiantes se movían con la alegría y presencia de los cuerpos. Había en general un deseo de volver a encontrarse y reconocerse afuera de los claustros en pos de cuidar un bien común que atraviesa la vida de varias generaciones de argentinos. La vieja historia del sacrificio de los padres para que el hijo estudie, se gradúe y consiga ser alguien en la sociedad.

La universidad pampeana ha ido democratizándose. He sido testigo como estudiante y luego como docente. La muestra es la historia misma del edificio central de Santa Rosa, inaugurado en 1979, plena dictadura cívico-militar, con el nombre de “Centenario de la Campaña al Desierto”. En algún momento de los ’80 el letrero, ubicado en una de las paredes del hall, desapareció. Lo mismo ocurrió más adelante con la hornacina e imagen de la virgen de Luján ubicada en el mismo recinto. La desaparición de estos símbolos significa la búsqueda de igualdad y de no ensalzar un período de nuestra historia y de no levantar un credo, aunque sea el oficial, sobre cualquier otro. Así el acceso a la universidad se hizo más libre (Otra cosa sería hablar de ingreso irrestricto, de pruebas de ingreso a la universidad o de cupos que orienten las prioridades de ciertas disciplinas de estudio por  sobre otras, según las necesidades geopolíticas de nuestro país; pero esto es un tema del futuro, de la “Argentina año verde”)

Ahora la universidad pública corre riesgo de reducir su capacidad educativa y de investigación científica. Primero se recortan gastos de funcionamiento, luego restricciones de materiales para los laboratorios, luego menos dispositivos tecnológicos aplicados a la enseñanza. En simultáneo, habrá quita de transporte de los estudiantes (por ejemplo, de la ciudad al campo universitario, sedes de las facultades de Agronomía y Ciencias Exactas y Naturales), becas, comedores, residencias; los salarios docentes y administrativos; la higiene de los edificios.

Sin dudas que el sistema educativo estatal deberá tener cambios estructurales desde el colegio secundario en adelante. Las nuevas tecnologías modelan y cambian la sociedad. La educación pública deberá revolucionarse y acomodarse a los nuevos aires del mundo.

Mientras tanto hay que defender lo que se tiene. Si una persona de cualquier lugar del interior de la Provincia elige estudiar en al UNLPam, que encuentre posibilidades de una residencia, una beca, material de estudio adecuado, un comedor, aulas aseadas, especio de prácticas, horarios de consulta con los profesores. No vayamos para atrás.

Artículo de Daniel Pellegrino, profesor de Letras, nativo de Winifreda.

Victoriquenses se movilizaron en defensa de la universidad pública

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