Pampeana recorrió en bicicleta dos continentes y escribió libro

Fabiana Mercedes Torres es la única pampeana que recorrió en bicicleta dos continentes. Durante un año pedaleó 3.326 kilómetros por Europa y África.

Tiempo después, escribió un libro titulado “El Reverso de las Palabras” donde relata en primera persona sus experiencias vividas en esa aventura como así también las dolorosas situaciones personales que la motivaron a realizarla. La mujer trabaja en Santa Rosa pero está establecida en Winifreda.

El viernes último, presentó su novel obra literaria en el salón de actos de la Municipalidad de Victorica en el marco de un conversatorio coordinado por Nancy Rodríguez, amiga y compañera de trabajo de la escritora en el Ministerio de Desarrollo Social. La actividad fue organizada por las direcciones municipales de Cultura, Políticas de Género, Producción, Empleo y Desarrollo. Un buen marco de público escuchó a la autora, que también es deportista y corredora de ultra distancia.

Escapismo. 

«Este libro tiene una gran cantidad de frases motivadoras, en algunas de ellas o en algún pasaje las mujeres nos vamos a sentir identificadas», fueron las palabras iniciales de Rodríguez.

A su lado estaba Torres quien abiertamente manifestó: «La primera lección que tuve fue ver a mi primer hijo muerto, nunca lo pude tener en mis brazos. Después sufrí un ACV y finalmente me animé a divorciarme. Atravesada por muchos dolores, pesares, duelos e incertidumbres, encaré este viaje que tenía mucho de escapismo, pero necesitaba hacerlo para transformar mi vida. La “Fabi” que se fue sentía que era la única persona que tenía todos los clavos de la cruz y la vida me dio un correctivo increíble. En todo el recorrido experimenté la aceptación y me di cuenta que al dolor hay que abrazarlo porque también nos deja un aprendizaje».

Recorrió en bicicleta dos continentes y hoy cuenta su historia a corazón abierto. 

Laura. 

Su viaje comenzó en febrero de 2020 y culminó el 17 de febrero de 2021 cuando regresó a La Pampa. «Me fui semanas antes de la pandemia, el 14 de marzo se cierran las fronteras y quedo varada en Marruecos, tenía dos opciones: ponerme a llorar o seguir adelante como lo hice», expresó.

«Estando en Málaga me entero que había fallecido Laura Urteaga, una de las mejores deportistas de América Latina y una persona que luchó contra el cáncer desde el minuto uno. Ella me acompañó durante todo el camino porque a mi bicicleta la bauticé con su nombre», siguió.     

Ángeles. 

Vivió situaciones peligrosas. La primera: «En Marruecos estuve detenida con un arresto domiciliario durante 39 días, vivía en la casa de una abuela con unas condiciones de vida muy precarias, hasta que se dieron cuenta que no era una terrorista. Después, el pueblo musulmán a mí me cuidó en todo momento incluso cuando sufrí un ataque de asma. Estuve un año entero viviendo con ellos y me trataron bien». La segunda: «Cuando llego a la frontera con Argelia me fui rápidamente porque supuestamente en esa zona existe tráfico de personas. Pedaleando a las 4 de la madrugada arribo a una ciudad de 1,5 millones de habitantes y apareció uno de los tantos ángeles que tuve en el camino, una chica que hablaba inglés, pudo contactarse con un taxista a quien le pagué para que manejara su auto delante mío y yo lo seguía de atrás y así pude atravesar la Medina».

«Casarme, no».

Generó risas cuando contó que las mujeres musulmanas «tenían muchos pretendientes incluso me armaron una boda. Con una joven salimos a cosechar papas y me regala su collar de casamiento como bendición para que me casara, pero no le funcionó porque no me pienso casar pero la bendición si me la llevé y la tengo en mi corazón».

Se encontró con «una niña de 13 años que iba a casarse y cuando me conoció a mí rompió todo y no se casó nada. Ella había empezado a aprender el idioma español y yo se lo terminé de enseñar. Me acompañaba a las aldeas, me sentí cuidada por una niña. Con ella seguimos en contacto, es mi hija a la distancia y yo soy su mamá del corazón». También, llegó hasta el desierto del Sahara.

«La gratitud hay que ejercitarla», dijo la escritora. 

Gratitud. 

«Hoy soy una persona que se levanta y se acuesta agradeciendo todo que pude hacer durante el día. La gratitud hay que ejercitarla», dijo sobre su nuevo bienestar. La escritora agradeció al municipio por generar «este espacio de encuentro que fue muy cuidado e íntimo».

La velada finalizó con la actuación de la artista victoriquense Gisela García quien bailó “Mi boda marroquí” con una bicicleta en su coreografía. En sus movimientos intentó recrear el apasionante viaje que hizo Fabiana Torres y que la cambió para siempre.

Foto: Fabiana Torres (medio) presentó su libro en Victorica. 

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