Veteranos de Malvinas en Winifreda: «Ver a los caídos, de terror»

Cuatro veteranos de la guerra de Malvinas dieron una emotiva charla hace unos días para los estudiantes del Colegio Secundario de Winifreda. Los visitantes también recorrieron las instalaciones del edificio educativo junto a su directora Cecilia Chaves.

En ese ámbito, Infowini obtuvo el testimonio de vida de Juan Carlos Steijmann quien estuvo casi 80 días como soldado en las islas argentinas hasta que finalizó el conflicto bélico. 

Bombardeos. 

«En estas charlas contamos nuestras vivencias de la guerra y como continuó nuestra vida hasta ahora, 42 años después de la gesta», dijo Steijmann en el comienzo. Enseguida recordó que en febrero de 1982 «tenía 18 años cuando estaba haciendo el servicio militar en Bahía Blanca, tuve 45 días de instrucción y el 4 de abril ya estaba en las Malvinas. Estuve casi 80 días como Policía Militar en Puerto Argentino en zona de bombardeos» .

«Llevamos dos muditas de ropas porque íbamos por 15 días y al día ochenta estábamos harapientos. El frío era terrible y la ropa que teníamos era la misma que usábamos en Bahía Blanca», continuó. Consultado cómo la pasó, respondió: «Los primeros días más o menos bien hasta que empezaron los bombardeos. El 1 de mayo- inicio de las hostilidades- entramos en la realidad de lo que era la guerra, caían bombas a la madrugada, con mis compañeros nos aferrábamos a Dios, le rezábamos para que no cayera ninguna en el lugar donde estábamos o cerca, parecía que se iba a partir al medio la isla. Eran explosiones terribles, ver a los heridos, a los caídos, fue de terror», siguió.

A medida que pasaban las semanas, los alimentos escaseaban. «Comíamos una ración de carne una vez por día, había que subsistir», dijo. Se le preguntó si pasó hambre y su respuesta fue afirmativa.

Emotiva charla resultó enriquecedora para estudiantes.   

Prisionero. 

El 14 de junio se rindieron las tropas argentinas. Steijmann y los demás soldados sobrevivientes cayeron prisioneros de los ingleses. «En el primer día no nos dieron nada para comer, al segundo a mí me tocó una manzana con un pedazo de queso, teníamos mucho miedo porque no sabíamos que iba a pasar con nosotros, pero no nos molestaron demasiado. Después, nos pasaron al barco inglés Normand que nos trajo hasta Puerto Madryn. Durante el viaje tuvimos mejor trato, yo vine en un camarote que tenía dos cuchetas sin colchones ni frazadas y el piso era todo alfombrado. Pude bañarme, afeitarme y estábamos calentitos», rememoró.

Hoy cuenta con naturalidad su historia, pero no siempre pudo hacerlo. «Tardé entre 10 y 12 años en hablar algo de Malvinas, mi familia tampoco me preguntaba nada para no herirme o quizás tenía miedo de que yo me sintiera mal, también yo me había encerrado mucho y no hablaba del tema», reconoció.

Su actitud cambió cuando el veterano del Crucero General Belgrano, Silvio Barridón, «me llevó hasta la Escuela 60 de Guatraché, (La Pampa) donde estuvimos cuatro horas hablando ante los estudiantes y cuando salimos me preguntó que sentía y le respondí que me había sacado una mochila de mil kilos, sentía una liberación total. A partir de ahí no paramos con las charlas».

«La sociedad no me dio la espalda».

El veterano nació en Darregueira, Buenos Aires, hasta que se mudó a la ciudad pampeana de Toay donde reside desde hace una década. Después de la guerra «tuve trabajo enseguida, antes de ir a Malvinas trabajaba en un corralón de materiales de construcción y cuando regresé a mi localidad natal mi patrón me dio todo para hacerme mi casa incluso entré a trabajar al ferrocarril hasta la municipalidad me quería dar una vivienda, sinceramente yo no puedo decir que la sociedad me dio la espalda».

«Recuperarlas con el peso de la pluma», dijo Steijmann.  

Mensaje. 

Concientizar en los colegios es algo que considera importante «para seguir malvinizando y no pasen al olvido tantas muertes ni sangre derramada, los chicos que quedaron en las islas lo dieron todo». Le dejó un mensaje a los jóvenes: «Son ellos los que tienen que recuperarlas estudiando, con la palabra y el peso de la pluma. Y que tengan presente que la guerra destruye todo, no sirve para nada y que nunca les toque un loco que los quiera mandar a la guerra». A su lado estuvieron los veteranos Juan Carlos Miranda, Javier Galbiati y Mauricio Britos.

Foto: Veteranos de Malvinas con directora del Colegio Secundario. 

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