«Atendí a los Cuatro de Córdoba, a los Altamirano, al recordado Argentino Luna y recientemente a Yamila Cafrune».
El vecino winifredense, Luis María Matalia, cumplirá 63 años el 10 de agosto venidero y el 31 del mismo mes renunciará a su trabajo en la estación de servicio YPF donde se desempeña como playero hace 28 años. Decidió poner fin a la relación laboral porque «me cansé, es un trabajo liviano pero muy estresante. Le dejaré mi lugar a gente joven».
El 1 de abril, el trabajador regresó a la playa tras unas semanas de vacaciones. Hasta agosto irá despidiéndose de todas las personas que frecuentan la estación y lo conocen. Es el primero en la localidad en acumular casi tres décadas en el sector.
Matalia empezó a trabajar a los 13 años y nunca paró. Según relató, «terminé la escuela primaria y me fui a trabajar de aguatero a los galpones del ferrocarril donde pasaba el tren de pasajeros y el carguero. Iba hasta la casa de mi tío, sacaba agua con un balde de un pozo y la llevaba en damajuanas forradas en bolsas para que bebieran los trabajadores, que en ese tiempo eran más de 25 personas. Después estuve realizando tareas de limpieza en la Casa Mirochnik». De ahí pasó a la ex Casa Brandemann donde estuvo seis años, los últimos tres en la estación de servicio Shell que estaba en la esquina de Sarmiento y 9 de Julio donde trabajaba como playero ya siendo adulto.
Luego, su tío lo llevó como encargado del personal que trabajaba en los galpones ferroviarios. Más tarde atendió durante cuatro años un negocio de venta de alimentos balanceados y cereales que tenía su tío. Posteriormente trabajó en tareas de fumigación con los aviadores Oscar Crespo y Omar Minutta, ambos fallecidos. Hacía la recarga de las aeronaves y era banderillero. Además, tuvo un negocio propio de venta de forrajes y balanceados.
El 14 de septiembre 1995 fue convocado para trabajar en la estación de servicio YPF, ubicada a metros del cruce de rutas 35 y 10 y del arco de entrada a Winifreda. La oportunidad laboral se la dio el propietario Oscar Luis Moroni y se la renovaron su hijo Gerardo y su nieto Nicolás. «Estuve 27 años seguidos trabajando en el turno noche hasta que decidí dejar la noche porque es cansadora», expresó.
A lo largo de su carrera, Matalia ha interactuado con personalidades famosas que llegaron con sus vehículos a la estación. «Atendí a los Cuatro de Córdoba, a los Altamirano, al recordado Argentino Luna y recientemente a Yamila Cafrune», repasó citando a artistas del folclore nacional.

Ha sido testigo de la evolución y transformación de la estación a lo largo de los años. «En 1995 hacíamos todas las boletas a mano en cambio hoy está todo computarizado. En el año 2000 se agrandaron las instalaciones y ahora terminaron la segunda etapa que incluyó la instalación de surtidores digitales. Quedó muy linda», resaltó.
Gracias a su trabajo, ha conocido a muchas personas y forjado amistades duraderas. «Cargué combustible y lavé los vidrios a todos los vehículos del pueblo y zonas rural», manifestó el playero.
«Le dejaré mi lugar a gente joven».
También, pudo formar una familia con su esposa, una hija y un hijo. «El 31 de agosto presento la renuncia, les avisé a los propietarios con ocho meses de antelación. Me voy porque este es un laburo liviano pero muy estresante, son ocho horas diarias con un fin de semana libre por mes, después trabajas sábados, domingos y feriados. Me cansé, le dejaré mi lugar a gente joven», explicó.
«Me faltarían dos años para jubilarme y tengo 36 años de aportes. Igualmente tomé la decisión de irme de la menor manera y sin problemas con los dueños y el resto del personal», señaló. Consultado sobre si podrá vivir sin un sueldo mensual, respondió: «Algún trabajito va a salir, pero a esta altura de mi vida quiero estar tranquilo, sin compromisos de horarios».
Foto: Luis Matalia trabaja como playero y en agosto renunciará.
Especial 109º aniversario de Winifreda. La Arena/Infowini.
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