«Hay que malvinizar siempre porque el día que dejemos de hacerlo morirán definitivamente los 649 combatientes caídos en las islas, en el mar y en el aire», manifestó Juan Carlos Miranda, el veterano de la Guerra de Malvinas de 61 años que pasó su infancia en la zona rural de Winifreda. Es uno de los sobrevivientes pampeanos del Crucero ARA General Belgrano que fue hundido por los ingleses. Hace 40 años que vive en Eduardo Castex.
En diálogo con Infowini, Miranda contó que su madre se llamaba María Staudinger y su padre Ignacio Cruz Miranda “Nacho”. Ambos vivían en la zona de Huelén. «En un viaje de compras, mamá se descompuso por el camino y tuve la fortuna de nacer de imprevisto en Quemú Quemú el 2 de julio de 1962. Al poco tiempo nos establecimos en Bajo de las Palomas, zona rural de Winifreda, donde hice la primaria en la Escuela 131 (ya cerrada) con mi hermana Liliana. Tuvimos una hermosa niñez», recordó.
Tiempo después, «ingresé como alumno internado a la ENET de Castex donde estudié mecánica agrícola y cursos de reparación de bombas inyectoras. Aprobé todas las materias antes de los tres años y me fui a trabajar a Santa Rosa en una empresa que vendía tractores. Ahí estuve hasta que me sortearon y me tocó el Servicio Militar Obligatorio cuando tenía 18 años».
«El 28 de septiembre de 1981 fui asignado a la Base Naval de Puerto Belgrano, Punta Alta, cerca de Bahía Blanca. Allí hice toda la instrucción y el 3 de diciembre del mismo año ingresé a uno de los buques insignia que tenía la Armada Naval Argentina que era el Crucero ARA General Belgrano. En ese momento no conocía el mar, nunca había visto un barco pero estaba feliz por conocer y navegar», repasó Miranda.

El buque argentino se dirigía a la guerra de Malvinas cuando el domingo 2 de mayo de 1982 fue alcanzado por dos torpedos lanzados por el submarino de la Armada Británica HMS Conqueror en momentos en que navegaba a 35 millas al sur de la zona de exclusión determinada por Gran Bretaña alrededor de las Islas Malvinas. Del total de la tripulación, más de 20 soldados eran pampeanos. «Sobreviví a la tragedia, éramos 1093 tripulantes y nos salvamos 770. Estuve 28 horas arriba de una balsa soportando olas inmensas, fuertes vientos, frío helado, pero la pequeña embarcación y mi cuerpo soportaron bien los rigores de las inclemencias del tiempo», señaló.
Fue dado de baja de la Marina el 5 de octubre de 1982. Se estableció en Castex donde vive con su esposa. Tiene una pensión vitalicia otorgada en 1988, obra social y se dedica a la compra y venta de vacunos. En Santa Rosa tiene un hijo 36 años y una hija de 28 años y otra hija de 31 años reside en Italia. «Los tres son Malvinas a través de mis relatos y vivencias, para nosotros Malvinas es todo el año y el 2 de abril y el 2 de mayo se revive nuevamente», confió.
«Me siento bien físicamente aunque arrastro algunos problemitas de salud por haber pasado tanto frío en el océano siendo jovencito», reconoció. «Malvinas me cambió la vida, me ha dado miles de amigos, con el resto de los veteranos locales estamos siempre en contacto y tenemos nuestro museo en la estación del ferrocarril», acotó.

Este martes 2 de abril, Miranda estuvo en la plazoleta “Héroes de Malvinas” de Eduardo Castex donde se desarrolló el acto del Día del Veterano y los Caídos en la Guerra de Malvinas, en el 42° aniversario de la gesta. A su lado estuvieron los excombatientes castenses Adrián Herrero, Hugo Liñeira, Javier Galbiati y el excombatiente Juan Steijman de Toay además de familiares del fallecido Oscar Zunino y las hermanas del vecino de Monte Nievas-también fallecido- Héctor “Nani” Fernández. Participaron autoridades locales encabezadas por la intendenta Mónica Curutchet.

Las palabras alusivas estuvieron a cargo de la directora municipal de Cultura y Ceremonial, Andrea Meza. La funcionaria resaltó que los veteranos castenses están «dedicados a no olvidar la causa de Malvinas, comprometidos todo el año porque atienden las delegaciones que realizan las visitas guiadas en el Museo local», y también «viajan a otras localidades para que todos los niños tengan el relato preciso y real de los excombatientes». «Es nuestra obligación como argentinos estar orgullosos de ustedes porque lucharon por nuestra soberanía. Sigamos luchando pacíficamente por nuestras Islas Malvinas», cerró.

Miranda y los demás excombatientes castenses colocaron su mano derecha en un monumento que tenía la imagen de las islas y cemento fresco, con la intención de «dejar por siempre su huella en esta plazoleta que con tanto cariño y sentimiento se creó en homenaje a ellos», destacó la locutora del acto.
Posteriormente junto a sus familiares, plantaron especies de Leandros, una planta que simboliza la vida y el amor, en inmediaciones de donde se encuentran los carteles con sus rostros, recordando su participación en el conflicto bélico con Gran Bretaña.
Foto: Juan Carlos Miranda al lado de una réplica de las Islas Malvinas.
Winifreda: sobreviviente recordó el hundimiento del ARA General Belgrano




















