Solidaridad en Winifreda: matrimonio abrió merendero

Un matrimonio de Winifreda tuvo una iniciativa solidaria: abrió un merendero en su propia casa. Una vez por semana, Sandra Elizabeth Tschanz y Julio Sosa reciben entre «25 y 30 chicos» para brindarles una taza de leche, té, galletitas, talleres y actividades artísticas. «Se van instruidos y con la pancita llena», dijeron.

Ambos vienen realizando un trabajo silencioso porque, según manifestaron, llevan adelante esta iniciativa desde noviembre de 2023 y recién ahora la dan a conocer públicamente. La pareja reside en una vivienda social ubicada en un barrio de la localidad.

Merienda y actividades. 

En diálogo con Infowini, Sandra recordó los inicios. «A pedido de los chicos comenzamos en noviembre del año pasado con un taller de abuso sexual infantil ya que soy preventora en esa especialidad. La idea es trabajar mucho en la prevención dándoles las herramientas como para que sepan defenderse ante una situación difícil y pedir ayuda si fuese necesario. Y después sumamos este proyecto porque vimos la necesidad de una merienda».

El merendero funciona los viernes a partir de las 18 horas. «Hoy asisten entre 25 y 30 chicos de diferentes edades, desde 3 hasta 10 años y jóvenes de 11 a 16 años, pero no tiene límite de edad. Los recibimos en nuestra casa cuya dirección es Legnani 59″, siguió Julio. «Los más chiquitos vienen acompañados por su mamá y somos muy precavidos: no exhibidos públicamente a los menores pero les mandamos fotos a sus padres para que vean cómo la están pasando y lo que estamos haciendo», aclaró.  

Consultados sobre cómo consiguen los alimentos, respondieron que hasta ahora «los ponemos nosotros».  «Este merendero es un espacio de contención y aprendizaje. Tenemos un taller donde aprenden valores, hacen actividades artísticas y plásticas y está abierto para todos no solo para los que tienen necesidades», señalaron.

«Pancita llena».  

«Advertimos que muchos chicos no toman leche sino té o jugos, no sé si será porque está muy cara y en el hogar no se la pueden comprar, muchas veces la suplantamos por ensaladas de frutas. Nos pasó un viernes que no pudimos hacerlo y les hicimos pochoclos a todos, tomaron jugos y se fueron contentos. Pero gracias a Dios a medida que se está dando a conocer este merendero la gente se está sumando con donaciones», continuó Sandra. «Tengan la tranquilidad de que todo lo que traigan, así sea un bizcochuelo, va a llegar a los chicos y ellos estarán felices. Ya hay algunos comercios que nos han ayudado con galletitas», aseguró la vecina.

«Esto lo hacemos a fuerza de pulmón por eso toda ayuda viene bien», dijo el hombre quien da un taller espiritual. «Estoy capacitado en teológica y estudios bíblicos, no somos improvisados. Queremos que los chicos se vayan instruidos y con la pancita llena», afirmó el vecino.

Asistencia. 

En cada encuentro se presentan distintas situaciones y los responsables del merendero tratan de resolverlas. «Algunos chicos nos decían que estaban tristes porque a su hermanito le faltaba zapatillas entonces gracias al boca a boca pedimos ayuda. Además, nosotros pertenecemos al Centro Evangelístico Mensaje a las Naciones de Santa Rosa y enseguida la gente que asiste a esa congregación nos colabora», contó Sandra. Hubo otro caso. «Una madre con varios nenes nos dijo que no tenía recursos para comprarles cuadernos tapa dura a sus hijos que empiezan la escuela y me dio tanta impotencia que les hice la tapa dura con cartones, los forramos, les pusimos hojas y quedaron bonitos».

«Me críe en la calle». 

Se le preguntó a Julio qué los moviliza a ser solidarios. Su respuesta fue conmovedora. «Lo hacemos por convicción y porque sabemos de dónde venimos. Yo vengo de una familia muy pobre, de hecho me críe en la calle y fui abandonado. Con el tiempo aprendí a ser humano con los que más necesitan en este caso los niños que llegan a nuestra casa; que está abierta las 24 horas por cualquier necesidad, no sé si vamos a suplirlas a todas pero si tenemos la capacidad para solucionar problemas, nunca vamos a ser la vista gorda». Sandra hizo su aporte en el final. «Aparte hay una cuestión de fondo que es el llamado que nosotros tenemos de servir a Dios. Somos cristianos evangélicos y creemos que es un sacerdocio servir al prójimo. El compromiso que asumimos delante de Dios es ayudar a los demás».

Foto: Sandra Elizabeth Tschanz y Julio Sosa responsables del merendero. 

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