Fausto Simón Mendizabal tiene 3 años y es nativo de Colonia Barón. Hace seis meses le diagnosticaron Leucemia Linfoblástica Aguda Tipo B y desde entonces permanece internado en el Hospital Posadas de Buenos Aires. Como es un paciente de «alto riesgo» recibe largas sesiones de quimioterapia y transfusiones de glóbulos rojos, plaquetas y albúmina.
Recientemente su cuadro clínico se complicó cuando contrajo Covid dentro del establecimiento sanitario, fue internado en terapia intensiva con una neumonía bilateral y este lunes pasó a la intermedia. Pese a todo, los médicos aseguran que experimenta «pequeñas mejorías».
Su madre Karen Starik y su padre Walter Mendizabal se turnan para cuidarlo. Su hermana se llama Walkiria Simona y tiene 10 años. El ritmo de vida de esta apreciada familia baronense cambió drásticamente el año pasado. «El 6 de septiembre de 2023 nuestro hijo fue diagnosticado con Leucemia Linfoblástica Aguda tipo B, que es un cáncer de la sangre que provoca un aumento anormal de linfoblastos que desplazan a las células benignas de la medula ósea ocasionando bajada de glóbulos rojos, plaquetas y glóbulos blancos normales», explicó Karen en diálogo con Infowini. Ella se encuentra en estos momentos al lado de su hijo.
«El 20 de octubre cumplió 3 años en una habitación de pediatría del Hospital Posadas y ese día estuvimos los cuatro juntos. Con gran entereza enfrenta el tratamiento para superar esta enfermedad. El mismo consta de tres partes: inducción, consolidación y mantenimiento», continuó.
«Ya atravesó dos bloques de inducción. En el primero le inyectaron corticoides durante un mes. Como estaba con las defensas bajas le agarró una bacteria, dejó de caminar y se hinchó todo. Recibió un tratamiento con antibióticos y fue saliendo. El segundo bloque consistió en cuatro días de quimios y tres de descanso durante cuatro semanas, en el medio levantó fiebre y le aparecieron llagas en la boca. Después, le realizaron una PAMO (biopsia de médula ósea) que arrojó la existencia de un 5 por ciento de células malignas o linfoblastos en su médula y eso determinó que sea considerado de alto riesgo», amplió.
«El 21 de diciembre comenzó la etapa de consolidación que consiste en seis bloques de quimio que duran 20 días cada uno y tiene 14 días de descanso. Ya superó tres bloques y debido a las quimios se produce la aplasia, esto significa que se le bajan todos los valores de la sangre: glóbulos blancos, rojos y plaquetas. Por este motivo se le realizan transfusiones de glóbulos rojos, plaquetas y albúmina que es una proteína encargada de distribuir los líquidos en el cuerpo», prosiguió.

Los médicos aseguran que Fausto ha tenido «pequeñas mejorías».
Covid.
«El cuarto bloque no lo comenzó. Como el hospital está colapsado de pacientes, Fausto se contagió de Covid cuando fue cambiado de habitación y compartió ese espacio con otro nene en las mismas condiciones que estaba acompañado por su mamá. Me entero cuando iba viajando a La Pampa donde tuve que estar cinco días aislada con mi nena mientras que el papá y Fausto estaban aislados en el hospital. Como consecuencia del virus, Fausto sufrió un shock séptico y una neumonía bilateral, todos sus signos vitales estaban mal, la frecuencia cardíaca desestabilizada y sus intestinos inflamados al igual que su cuerpo. A eso se sumó la neutropenia causada por la baja cantidad de glóbulos blancos a raíz de las quimio tan fuertes que recibe. Tiene diarrea y desde el martes de la semana pasada está sin poder comer ni tomar nada por boca, el sábado lo empezaron a alimentar por vía central en la pierna. En estos momentos no tolera la leche ni el agua por boca hasta que el intestino se desinflame», contó.
La buena noticia es que este lunes «pasó a una terapia intermedia, pero está con oxígeno y una sonda en la nariz». Pese a todas sus recaídas, los médicos sostienen que el pequeño paciente «ha mostrado pequeñas mejorías a lo largo de la internación y por ahora no necesita un trasplante», comentó Karen.
Todavía le quedan cuatro bloques de quimio de alto riesgo (mayor cantidad y más tiempo) y después vendría la fase de mantenimiento intensivo que duraría dos años con controles ambulatorios mensuales en el hospital. «Las quimios no solo barren todas las células malignas de la sangre sino también las buenas, por eso se le bajan las defensas y requiere transfusiones seguidas de glóbulos rojos y plaquetas», remarcó Karen.
Casa de La Pampa.
Lo cierto es que hace «seis meses que estamos separados como familia, unos pocos fines de semana hemos estado todos juntos en Buenos Aires y una vez en Colonia Barón, pero todo el tiempo estamos con Fausto, podemos ingresar a su habitación con un solo acompañante», dijo Karen. A su vez, la madre agradeció las innumerables muestras de cariño y las buenas energías enviadas a Fausto por vecinas y vecinos baronenses a través de audios telefónicos y videos subidos a las redes.
Karen resaltó que el tratamiento médico de Fausto es cubierto por el hospital y destacó «la enorme ayuda que nos brinda la Casa de La Pampa que nos costea el hotel, la comida, un remise para que nos lleve al hospital y la combi para regresar a La Pampa cuando hacemos el cambio de turno con el papá. Sin esa colaboración sería casi imposible estar acá. También, nos ha ayudado con pasajes de avión y colectivo el senador Daniel Kroneberger», nativo de Barón. «Gastos tenemos muchísimos, atendemos una despensa y tenemos que cerrarla cuando nos rotamos con Walter, son días que no ingresa dinero», finalizó.
FOTO: Fausto con su madre, padre y hermana el día que estuvieron en Barón.
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