Victorica: Camila, una gomería con nombre de mujer

Sergio Rubén Gómez cumplió 27 años de trayectoria laboral como gomero en Victorica. A su gomería la bautizó Camila, el nombre de su hija mayor.  

En esta localidad del oeste pampeano todos lo conocen como “Bicho” Gómez. Tiene 56 años y dos hijos varones que trabajan a su lado. Su deseo es que el menor de edad termine el colegio secundario y siga una carrera universitaria o terciaria porque «este oficio es muy sacrificado». 

Inicios. 

Gómez es una persona muy activa. Sentado en su pequeña oficina, recordó que tenía 11 años cuando «todos los días me iba a una gomería donde trabajaba como empleado mi tío «Cacho» Luján, que todavía vive, y yo lo ayudaba. Pasaba muchas horas con él». Tiempo después, «empecé a trabajar en la estación de servicio más importante de Victorica limpiando baños, después pasé al servicompras, estuve de playero hasta que finalmente me establecí en el lavadero y la gomería. Quiero agradecerles a las familias Irastorza y Cesanelli, administradoras de este comercio, por ocuparme primero y dejarme trabajar durante muchas décadas en sus instalaciones. Gracias a ellas terminé la escuela primaria en la Escuela Nº7 porque tenía que tener el certificado de séptimo grado para seguir trabajando en la estación». 

Gómez, siendo una persona adulta, adquirió un terreno como inversión y sobre esa superficie construyó un galpón de 120 metros cuadrados. Hace seis años atrás dejó su espacio en la estación de expendio de combustibles y se mudó a su propia gomería que se encuentra en la avenida Martín Borthiry calle 32, a metros de la estación de servicio. 

Progreso. 

“Los inicios fueron muy duros, trabajaba todo manual, solo tenía palancas y martillos. La primera máquina que compré fue una desarmadora de neumáticos de autos y camionetas y después la fui renovando por otra más moderna e incorporé una desarmadora de gomas de camiones. Luego, sumamos una balanceadora que era muy importante para la zona, una elevadora, compresores y demás equipamiento. Hoy vendemos y reparamos neumáticos de automóviles, camiones, camionetas y motos», comentó sobre su progreso en el rubro. Ante una consulta puntual, respondió que tiene contacto directo con sus proveedores. «Hasta hace dos meses no había entrega, en este momento la situación se normalizó, lo que pedís te lo venden», señaló. 

Hijos. 

En su local, trabajan sus hijos Germán de 26 años y Ladislao de 15 años. Ambos son muy habilidosos y se ayudan mutuamente para cambiar una goma que ha sufrido un desperfecto -un pinchazo o alguna otra rotura. «Son muy trabajadores, me siento orgulloso de ellos por la tarea que realizan diariamente, pero con mi hijo mayor queremos que el más chico termine el secundario, le queda un año de escolaridad, y siga estudiando. Lo deseamos porque el oficio de gomero es muy sacrificado, principalmente en verano cuando trabajamos al rayo del sol con 40ºC de temperatura como ocurrió en este verano», confió el gomero mientras Germán tomaba un neumático y lo hacía girar en la máquina que lo despega de la llanta para después reparar la pinchadura. 

Estabilidad. 

Gómez brinda sus servicios en la zona rural donde repara neumáticos de tractores y atiende auxilios en la ruta. Lo cierto es que con 27 años de labor acumulada ha conseguido una vasta clientela. «El pueblo me apoya constantemente», afirmó. «Particulares, firmas ferieras, comercios, instituciones, transportistas, campesinos, me acercan trabajo y atendemos a mucha gente de paso ya que estamos instalados en un sector muy visible del radio urbano donde el tránsito vehicular es muy fluido», señaló. 

Su gomería es la única con nombre de mujer. “Le puse Camila porque así se llama mi hija mayor», finalizó. 

FOTO: Sergio Gómez con sus hijos en la gomería. 

Especial 142º aniversario de Victorica. La Arena/Infowini. 

José Petengaiser, con estirpe de gomero en Winifreda

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