Merecido descanso para tres “seños” de Winifreda

Docentes de la Escuela 104 de Winifreda trabajaron hasta este año y se jubilaron. 

Las vecinas winifredenses Mabel Pizarro, Griselda Poblete y Perla Waiman trabajaron hasta este año en la Escuela primaria 104 donde concluyeron una extensa carrera docente y accedieron al beneficio de la jubilación. Las tres “seños” dejaron más de tres décadas de sus vidas en las aulas donde educaron a legiones de niñas y  niños.   

Mabel. 

LA ARENA las reunió en el edificio educativo local para que repasaran sus trayectorias en el ámbito escolar. Al respecto, Mabel Pizarro fue la primera en jubilarse. Se retiró el 1 de abril con 35 años en la docencia. Dio clases en los niveles inicial, primario y secundario. «Me recibí en Colonia Barón, comencé a trabajar en Trenel, estuve dos años en Dorila, después pasé a Mauricio Mayer y en la escuela 104 me desempeñé durante 30 años finalizando en el cargo de vicedirectora», detalló Mabel. 

«El balance que hago es positivo, tantos años como educadora te dejan enseñanzas de todo tipo. Pude conocer y trabajar con muchísimas colegas y eduqué a muchísimos alumnos. Hoy muchos ex alumnos me cruzan por la calle y me saludan muy amablemente. También les terminé dando clases a sus hijos», señaló. «Siento una satisfacción enorme, ha sido un trabajo muy agradable, me quedo con los mejores recuerdos de esta etapa de mi vida», finalizó.

Griselda. 

Por su parte, Poblete se jubiló el 1 de junio con 34 años de antigüedad, 19 en colegios secundarios. La entrevistada recordó que una vez recibida su primer destino fue «Mauricio Mayer, después estuve ocho años en Santa Rosa y terminé en Winifreda». «Tanto acá como en las otras escuelas quedan recuerdos gratificantes y buenas compañeras», afirmó. «Yo todavía sigo trabajando con alumnos dándoles clases particulares en mi casa, de ellos no me jubilo. Hace 34 años que realizo esa actividad porque mis ganas de enseñar siguen vivas», aseguró. 

«Preparar actos para recordar fechas patrias me fascinaba ya que eso también forma parte de la enseñanza. Vos sabes que hago teatro en el pueblo entonces en las obritas escolares el trasfondo era enseñar parte de la historia a los chicos a través de juegos. Los alumnos respondían bárbaro, siempre quise que intervinieran todos y cuando trabajaba con los grados más grandes el que no quería actuar colaboraba con el vestuario, la decoración y demás, pero todos participaban», rememoró. Consultada sobre si extraña levantarse temprano, tomar sus carpetas para ir al trabajo, respondió: «Les contaba a las chicas que anoche soñé que estaba caminando por la galería con el guardapolvo puesto y andaba con una mochila o sea que en mi inconsciente debo extrañar». 

Perla. 

En tanto que Waiman fue educadora durante tres décadas y media, siempre en la misma institución educativa: la escuela 104 donde se jubiló el 1 de julio. «Empecé como maestra de plástica, después estuve en sexto y séptimo grado durante medio año porque estaba embarazada hasta que titularicé como maestra de primero donde di clases durante todo el resto de mi carrera docente», rememoró.

Perla educó a los más chiquitos con un carácter muy especial. «Siempre amé a los chicos por eso elegí esta profesión, me encantaba estar con ellos, ver la inocencia que tenían, como aprendían los primeros saberes, la espontaneidad y el cariño que me brindaban. Podía tener miles de problemas en mi casa pero entraba al aula, los veía sentados y se me pasaba todo y enseguida arrancábamos a jugar porque a través del juego les iba enseñando. Fueron años muy lindos», aseveró.

«Siempre tuve compañeras muy buenas, planificábamos juntas, nos acompañábamos, eso también ayudó a que una pudiera trabajar cómoda», evaluó. «Ahora le dedico tiempo a mis nietos, estoy disfrutándolos a ellos», confió en el final.  

Foto: Las «seños» Mabel Pizarro, Griselda Poblete y Perla Waiman. 

Especial suplemento Protagonistas de Historias 2023 de La Arena/Infowini. 

Más enseñanza: un TV en cada aula de la Escuela 104 de Winifreda

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