Unos 40.000 kilos de chatarra fueron retirados de Winifreda y enviados a una importante acería de Santa Fe donde el material en desuso será reciclado. Ese importante volumen de residuos fue recolectado en los últimos dos años por el vecino Daniel Stark, quien se dedica a esta actividad hace más de dos décadas. Con su trabajo contribuye a la «limpieza» de la localidad.
La chatarra estaba depositada y clasificada en un terreno de su propiedad. Hasta allí llegó proveniente de Tandil, provincia de Buenos Aires, una prensadora hidráulica que primeramente realizó el compactado o enfardado de los elementos. Luego, las garras de la máquina levantaron fardos y los colocaron sobre el semirremolque de dos camiones de gran porte.
Uno de esos rodados era conducido por Damián Rodríguez. «Vengo con el transporte desde San Nicolás, Buenos Aires, pero trabajamos para una de las acerías más importantes de Sudamérica que se llama Acindar Grupo Arcilor Mittal que se encuentra en Villa Constitución, una ciudad de 45 mil habitantes del sur de Santa Fe donde predominan las industrias siderúrgicas», se presentó el transportista.
«Todo este material de campo consistente en chapas, alambres en desuso, va directamente a la acería donde se tritura, se funde y se recicla. En ese proceso se obtiene la materia prima fundamental para la fabricación de herramientas y materiales que utilizamos en la vida cotidiana o para la construcción de edificios y casas, me refiero a hierros, clavos, mallas, ángulos, perfiles, arandelas, tuercas, todo lo que compramos en ferreterías y corralones», explicó Rodríguez.
Consultado sobre cuántos kilos se llevaba de Winifreda, respondió que el camión que conducía «tiene capacidad para transportar 30 toneladas y en este viaje llevamos entre 25 mil y 30 mil kilos de chatarra para ser reutilizable». El resto fue cargado en otro camión.

Residuos que antes estaban esparcidos sobre superficies de campos o terrenos urbanos fueron juntados por Daniel Stark. «Orientamos a la gente de Winifreda y alrededores a que haga una obra de bien y le de toda la chatarra a Daniel para que luego sea trasladada a una acería. Sacándola del hogar prevenimos la aparición de alimañas, insectos y roedores», concientizó Rodríguez. Hasta Villa Constitución «tenemos 600 km, son aproximadamente entre 8 y 10 horas de viaje. Las unidades enfardadas se trasladan con la mayor seguridad para que lleguen a destino», finalizó.
Zona «limpia».
Stark hace más de 20 años que se dedica a la recolección de chatarra y hierros viejos. Según manifestó, en dos décadas ha «limpiado» la zona de estos materiales en desuso. Los ha buscado con su camioneta y sigue con esa actividad.
«La chatarra que cargué ahora tardé dos años en juntarla porque prácticamente ya no hay en la zona. Hace muchos años atrás este volumen lo cargaba cada tres o cuatro meses, pero ahora ya está limpia la zona», contó. «Acopio en gran cantidad para que valga la pena económicamente. Me lo tomo como un ahorro del año», apuntó.
«El fierro pesado lo compro (ángulos, planchuelas, caños) ya tengo preparada una carga de 20.000 kilos para enviar a Acindar», finalizó Stark.
Foto: Daniel Stark en dos años recolectó 40 toneladas de chatarra y las vendió.




















