Un vecino winifredense circulaba con su automóvil cuando sorpresivamente se le cruzó un perro al que no pudo esquivar. El can salió ileso pero el rodado tuvo importantes daños materiales. A su propietario el arreglo (repuestos y mano de obra) le demandó una erogación económica muy importante.
El episodio ocurrió hace unos días en plena zona urbana. El damnificado fue Luis Barbaschi, cronista de este portal informativo, quien desde hace cuatro meses posee un Peugeot 208, modelo 2023, que adquirió mediante en un plan de ahorro que todavía sigue pagando con gran esfuerzo.
Como lo hace habitualmente, Barbaschi había salido de compras junto a su madre de 85 años. Transitaba por la calle 25 de Mayo y antes de llegar al inmueble propiedad de la Fundación Winifreda y Mauricio Mayer sucedió algo imprevisto: se le cruzó a toda velocidad un perro negro de mediano tamaño el cual, supo después, había salido de un terreno situado a la vera de esa cuadra.
El conductor, que iba en tercera, frenó pero igualmente atropelló al animal. Cuando abrió la puerta de su auto lo primero que pensó fue que había matado al canino ya que el impacto fue muy fuerte, pero cuando dio unos pasos observó que se levantaba rápidamente y huía -tal vez aterrorizado- hacia rumbo desconocido. No pudo precisar si tenía puesto un collar.
Luego, Barbaschi dirigió la mirada hacia el frente de su vehículo y se agarró la cabeza al ver los daños materiales. En ese momento apareció una conductora para preguntarle cómo se encontraba y si a su mamá le había pasado algo. La vecina, minutos antes, había logrado esquivar al perro en cuestión.
Al día siguiente, Barbaschi llevó su auto a dos talleres de reparación y pintura donde en ambos lugares le confirmaron que tenía desprendido todo el frente, averiadas la parrilla superior e inferior, una óptica y rotos el diente de león y el soporte del paragolpe. Afortunadamente le parte mecánica no tuvo daños.
Seguro no reconoció daños.
Tras el diagnóstico, se puso en campaña para conseguir los repuestos originales. Pudo comprarlos en Santa Rosa. Le demandaron un gasto de 120.000 pesos en efectivo. La colocación y puesta a punto estuvo a cargo del chapista Carlos Lazarte quien cobró por su trabajo como corresponde. El monto total desembolsado fue «una fortuna» para el trabajador de prensa.
El seguro contra terceros que tiene el Peugeot no cubre estas contingencias. El consejo que le dieron a Barbaschi fue que contrate un seguro contra todo riesgo.
Depresivo.
Lo cierto es que de un día para otro el vecino sufrió un bajón anímico al que le costó reponerse, pero frente a su madre disimulaba estar contento para que ella no se preocupara. Es que su auto es su principal medio de movilidad y lo utiliza para su trabajo diario.
En cuanto al perro, no volvió a verlo y aún no sabe si tiene dueño o es vagabundo.
Foto y video del Peugeot con su frente destrozado por un perro.




















