En Winifreda funciona la extensión áulica Nº2 del Centro de Formación Profesional Nº17 de Santa Rosa. El responsable de esta sede es el herrero Héctor Weht, quien enseña distintos oficios con herramientas provistas por la institución santarroseña. Las propuestas de este año son zinguería, soldador básico y construcción de objetos utilitarios y decorativos en metal. Las clases son gratuitas y están destinadas a personas mayores de 18 años.
Jóvenes y adultos doblan y pliegan chapas, moldean el hierro estructural redondo y cuadrado, sueldan, hacen figuras decorativas, entre otras actividades. INFOWINI los vio con ganas de aprender, empoderarse y proyectar hacia el futuro.
«Hace unos 20 días, cuatro varones y una mujer terminaron la capacitación en zinguería que tuvo 96 horas reloj. En estos momentos estamos dictando el curso de soldador básico que tiene una duración de 200 horas cátedra. Asisten seis alumnos, entre ellos dos mujeres. Y terminaremos el año 2023 enseñando el armado de distintos dibujos o formatos que le podemos dar a las planchuelas o a los hierros para que sean elementos decorativos en rejas, porta-masetas y demás elementos», explicó Weht con años de experiencia en su profesión.
La extensión áulica cambió de espacio físico. Primeramente las capacitaciones se dictaban en el taller privado de Weht y ahora en un inmueble ubicado en el patio de la Escuela primaria 104. «La dirección le cedió este lugar al centro de formación, convenio mediante, era la antigua caballeriza, lo reacondicionamos y estamos muy cómodos aquí», dijo el capacitador.
Fue consultado sobre qué herramientas utilizan en los cursos. Al respecto, respondió: «Una sierra sensitiva, moladoras de banco y manuales, morsas, taladros, estamos esperando un compresor para hacer los cortes con la cortadora de plasma. Todas fueron adquiridas en una ferretería de la localidad por el centro de formación».

En el curso de zinguería aprendieron sobre plegado y cilindrado de chapas galvanizada, negra y acero inoxidable. Para ello utilizaron «una plegadora que fue cedida en calidad de préstamo por el Centro de Formación Nº18 con el cual tengo mucho trato porque quien hoy ejerce su dirección fue uno de mis formadores. Hicieron cajones de herramientas, cenefas para galpones, también se pueden hacer canaletas, entre otras arquitecturas. Se le dio un gran uso a la máquina», aseguró Weht.
Finalizada esta capacitación «anexamos soldaduras. Utilizando hierros y distintos accesorios arman y sueldan carros, mesitas ratoneras, entre otras producciones. Tienen a su disposición dos trifásicas con electrodos que fueron cedidas por el centro de formación. Se busca que hagan trabajos para ellos y de esa manera desarrollen sus habilidades».

El alumno Alan Bustos hizo el curso de zingería y ahora se capacita en soldador básico. Cuando se le preguntó qué lo atrajo a estos talleres, enseguida recordó: «Soy egresado de la Escuela Agrotécnica de Eduardo Castex donde me instruí bastante. En el último año nos enseñaron a soldar. Cuando terminé, el tiempo pasó, dejé de trabajar y me daba cuenta que me faltaba práctica. Me crucé con Héctor, me invitó al centro y acepté». Le puso tanto empeño que ya ha terminado un disco bífero, las tapas para el disco con chapa galvanizada, una parrilla y un alero para un galpón utilizando la máquina plegadora. Ahora está haciendo los estribos para su camioneta.

Otro vecino activo es Maximiliano Santillán, quien con su bicicleta realiza todo tipo de mandados y trámites desde domicilios particulares a comercios e instituciones. A su medio de movilidad le anexó un pequeño carro. Al respecto contó: «El carro que uso actualmente lo agrandaron entre Héctor y López Ávila, otro herrero del pueblo. A raíz de eso tomé la decisión de acercarme a este lugar porque quería aprender a soldar para hacer cosas para mí. La verdad que todo lo que vengo aprendiendo me parece buenísimo e importante a largo plazo». Esta propuesta «colma mis expectativas porque Héctor es una persona que trabaja acorde a lo que uno puede dar, te explica muy bien, tiene la paciencia suficiente como para que uno pueda adquirir conocimientos». El alumno reveló que con caño estructural cuadrado está armando y soldando «la base de un carrito que servirá para llevar de paseo a un bebé. Estamos en los inicios, después le vamos a poner el volante y el cinturón de seguridad».

El más jovencito es Juan Ignacio Torres. También se inclinó por soldador básico. Arma y suelda una figura de bicicleta porta botellas. «Tengo muchas ganas de hacer cosas para mi casa y el día de mañana tener un futuro con este oficio», manifestó.
Weht dijo que las capacitaciones están relacionadas entre sí porque una conduce a la otra. A su vez, aseguró que trabajan con todas las medidas de seguridad. «Ingresan con un seguro, cada gabinete de la parte eléctrica tiene su llave de corte y los alumnos usan gafas, delantales, guantes. Están concientizados de que son prácticas riesgosas que dejan de serlo cuando tomamos todas las medidas de precaución», finalizó.
Foto: Héctor Weht con sus alumnos en la extensión áulica rodeados de máquinas.
Pruebas de equipos y capacitación en fábrica de columnas de la CEW




















