El productor y contratista rural de Winifreda, Ariel Weigum, continuamente reinvierte su dinero en la compra de máquinas e implementos agrícolas fabricados en el país. Recientemente adquirió un tractor articulado y una rastra. La venta fue realizada por una empresa de capitales argentinos.
Con sus herramientas de producción nacional presta servicios a terceros y trabaja su propio campo mixto (ganadería y agricultura) de 250 hectáreas ubicado a unos 14 kilómetros al noreste de esta localidad. Allí vive junto a su esposa y sus dos hijos menores: Alejo, un apasionado de las tareas rurales, y Agustín, quien a su corta edad la tiene clara: quiere ser ingeniero agrónomo.
En diálogo con INFOWINI, Weingum contó que este año renovó su parque automotor con la incorporación de un tractor Pauny 540 de 240 HP sin estrenar y una moderna rastra de 40 platos. Realizó la operación comercial con la cooperativa La Emancipación de la ciudad bonaerense de Darregueira. «En 2020 le había comprado una sembradora a chorillo de granos finos marca Juber 7000. Y esta es la tercera compra de un tractor que hago en esta empresa de suma confianza para mí, hace varios años que vengo trabajando con su representante», señaló.

El Pauny y la rastra del contratista ya están trabajando en campos pampeanos.
En la misma línea, precisó que por el tractor desembolsó 26.650.000 pesos «exactos» y por la rastra 6.800.000 pesos. El contratista no se endeudó con entidades bancarias, al contrario, entregó en parte de pago «un tractor Pauny 2017 que estaba muy usado y decidí renovarlo, algo de dinero en efectivo y el saldo restante lo voy a cancelar en un plazo de dos años, financiación otorgada por la misma cooperativa». «No hay bancos de por medio», resaltó. Siempre apuesta a la industria argentina. «A mí me ha dado buen resultado lo nacional y con esto no quiero desprestigiar a los artículos importados», sostuvo.
Weigum confió que el tractor llegó a su predio «en una fecha muy especial, justo cuando mi hijo mayor Alejo cumplía 16 años, ansiosamente lo estaba esperando». Alejo, en días más, volverá al colegio secundario en Santa Rosa. Su padre confesó que su hijo «es súper inteligente, pero nos dice que no le gusta mucho la escuela. Él está enamorado del campo, le encantan las herramientas y con sumo cuidado maneja el tractor. En cambio, su hermano Agustín de 13 años ya tiene toda la ilusión de ser ingeniero agrónomo».

Alejo «está enamorado del campo» y «con sumo cuidado» maneja el tractor articulado.
El contratista brinda servicios de arada, siembra y elaboración de rollos dentro de la provincia donde tiene una amplia clientela. Además, desarrolla su actividad en su propio establecimiento y en campos alquilados. Es conocido en la región ya que «desde chico andaba en los tractores con mi padre y ahora me pone contento que mis hijos apuesten por el campo». Destacó el apoyo de su familia para renovar las maquinarias. «Con esfuerzo y acompañamiento familiar se llega», dijo el hombre que trabaja muchas horas por día. «Pese a la sequía no me puedo quejar, tengo mucho trabajo gracias a Dios, es más he tenido que rechazar algunas contrataciones porque no iba a poder llegar a todos los campos», finalizó.
Foto central: Ariel Weigum y su hijo Alejo junto al tractor comprado a una cooperativa.




















