Santarroseña eligió el Parque Acuático de Winifreda para festejar su cumpleaños

Gisela Suárez vive en Santa Rosa. El viernes se trasladó con toda su familia a Winifreda para celebrar sus 37 años en el Vivero Municipal Ernesto Lucero donde está emplazado el Parque Acuático. La menor de sus hijas se divirtió tanto que se quedó completamente dormida antes de que emprendiera el regreso con sus hermanas y progenitores. Una historia mínima pero que evidencia el furor que existe por uno de los atractivos turísticos más visitados de La Pampa en esta temporada de verano.

Madrugadores.

Esta familia santarroseña pasó prácticamente todo el día en la localidad. INFOWINI la encontró en la terminal de ómnibus justo cuando sus integrantes se bajaban del transporte que traslada a visitantes y turistas hasta el vivero municipal y los regresa al pueblo, un servicio gratuito que brinda la Municipalidad de martes a domingo. Gisela estaba acompañada por su esposo Miguel Ángel Cabral, sus tres hijas de 9, 14 y 10 años más otra menor, «amiguita de la familia que nos acompaña a todos lados». Contaron que madrugaron para poder viajar. «Salimos de la terminal de Santa Rosa a las 6 de la mañana, tempranísimo, antes de que abrieran los comercios». El colectivo llegó a destino antes de las 7. «Me fui a la municipalidad donde me asesoraron sobre el horario de apertura del parque. Después tuvimos la suerte de que el muchacho de la combi nos vio, sabía de nuestra presencia y nos llevó hasta el vivero. Muy macanudo. Hasta ese privilegio tuvimos justo en el día en que mi señora cumple 37 años”, resaltó Cabral al momento de la entrevista.

Día inolvidable.

Llevaban una conservadora con gaseosas y un bolsón con algunas prendas. A las 11 ingresaron al espejo de agua, disfrutaron de los juegos acuáticos y también de la piscina redonda con hidromasajes conocida popularmente como “jacuzzi” gigante, ubicada en otro sector del vivero. Las menores se tiraron varias veces por los toboganes. «Para nada», respondieron las chicas cuando se les consultó si habían sentido pánico o vértigo. Tenían la piel quemada por el sol. «Lo cargábamos y nos reíamos con el muchacho de la entrada cuando le preguntamos si hacían descuento por quemarnos tanto», dijo el hombre. Observó que el camping del vivero «es muy grande, está muy ordenado, tiene parrillas, electricidad para cargar celulares y demás usos» y destacó «el cuidado de los chicos» en el parque. «Todo muy completito, la pasamos espectacular», dijeron al unísono. «Lo único, me gustaría que haya música (ambiental) los viernes también», dejaron como sugerencia.

Regreso.

Después de una tarde de relax, regresaron a la terminal a las 20 con la combi comunal. La hija menor de Gisela estaba agotada, enseguida se acostó en uno de los bancos ubicados debajo del andén y se quedó dormida. La familia permaneció un par de horas más en el pueblo. Aprovecharon para recorrer la zona urbana. «Somos personas que disfrutamos el minuto a minuto aunque sea solo por un día», enfatizaron entusiasmados. Recién a las 22 se subieron al colectivo de línea que los regresó a su lugar de origen. Anticiparon que volverán. 

FOTO: Familia santarroseña en la terminal de Winifreda, tras disfrutar el Parque Acuático.  

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