Carlos “Pato” Leguizamón: «Pasión por la mecánica tradicional»

El vecino Carlos Leguizamón, apodado “Pato”, tiene 58 años de edad y lleva 43 años dedicándose a la mecánica tradicional de vehículos diésel y nafteros, oficio que aprendió de su padre Abel, ya fallecido. Hace tiempo que se ganó el aprecio de la comunidad y de sus numerosos clientes, varios de localidades aledañas. También, es bombero voluntario y camionero.

El trabajador conserva un documento histórico: la primera licencia comercial que tuvo su papá otorgada en marzo de 1967. En ese año estaban en actividad los talleres mecánicos de Francisco “Pancho” Cornelis, Antonio Rodríguez, José “Rubio” Berger y Abel Leguizamón.  

«Terminé la primaria en la Escuela 104, y cuando tenía 12 años lo acompañaba al camionero Miguel Zimmerman a la zona rural. Cuando íbamos hacia los distintos campos me enseñaba a manejar», recordó su acercamiento a los rodados pesados. «A los 15 años me dediqué firme al taller mecánico, como todo principiante mis primeras tareas fueron el lavado de piezas con kerosene, un líquido que se usaba mucho en ese tiempo», continuó.

Durante varias décadas, su padre brindó el servicio de chapa y pintura dentro del taller que se encuentra en la calle Primera Junta. Su construcción fue financiada por una ex agencia de automóviles. «En ese momento se había instalado Wini Automotores. La gente entregaba sus autos Falcón o Chevrolet y compraban un 0 kilómetro. Mi viejo reparaba esos vehículos usados y los dueños de la agencia le financiaron la instalación casi completa de este galpón que tiene 250 metros cuadrados (10 x 25). Incluso ahí (señala una esquina) iban a construir una sala de pintura, pero no pudieron hacerla porque con el tiempo abandonaron la agencia, igual mi padre siguió con ambas actividades en este local», contó.

Su clientela eran chacareros y gente que trabajaba en la zona rural. «Recuerdo a “Rucho” Jacobi y a su hijo Tito, eran molineros y mi viejo se quedaba noches enteras reparándoles la camioneta para que al día siguiente pudieran seguir trabajando. Amaba su profesión y me transmitió esa pasión por la mecánica», manifestó. El 19 de octubre pasado hizo once años que falleció Abel Leguizamón.  En sus años de juventud Carlos reparaba vehículos pesados como camiones y tractores, trabajo que con el tiempo fue mermando para dedicarle más tiempo a la reparación de camionetas y automóviles sin inyección electrónica.

Hoy. 

«Mi fuerte es la mecánica tradicional. Me gusta este trabajo porque uno lo hace con pasión», afirmó. A algunos de sus clientes los atiende desde hace 30 años. Tiene un importante stock de herramientas que continuamente va renovando. 

Leguizamón fue uno de los fundadores del Cuartel de Bomberos de la localidad que tiene 23 años de existencia y desde sus inicios forma parte del cuerpo activo formado en 1999. Actualmente no está en funciones porque deberá someterse a una operación de rodilla.

Es un hombre inquieto. Además de mecánico es camionero. Maneja un camión junto a su hijo Aldo, de 29 años, quien pasa más horas al volante. El 12 de diciembre cumplieron diez años ininterrumpidos como transportistas de hacienda. Desde los inicios fueron renovando las unidades. «Empezamos con un Dodge 800 que era de Rafael Reinhardt, después tuvimos un Ford 7000, un Mercedes 11/14 y ahora tenemos un Volkswagen, siempre chasis y acoplado», detalló. “El Manzo” es la marca que identifica al transporte. 

También, Leguizamón vende y distribuye agua de mesa envasada en bidones de 20, 10 y 12 litros, descartables de 6 litros y botellitas de 600 cm cúbicos.

Su vida personal volvió a colmarse de felicidad cuando se convirtió en abuelo. Diariamente «disfruta» de su nieta Bruna de 3 años y medio. Ella es su fuente de admiración y adoración profunda. «La veo todos los días y a cada rato», confió con los ojos brillosos.

FOTO: “Pato” Leguizamón, más de cuatro décadas dedicándose a la mecánica tradicional. 

Especial Fin de Año 2022. Diario La Arena/INFOWINI. 

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