Familiares de Daniel Martínez: «Es una persona maravillosa y admirable»

El médico del Seleccionado Argentino de fútbol campeón del mundo en Qatar, Daniel Martínez, vivió días movilizantes en Winifreda, su lugar de origen. Los mimos que recibió los llevará para siempre en su corazón y mente.  

El jueves, en horas de la tarde, una multitud lo esperó para demostrarle su cariño y agradecimiento por el título. El viernes dio una conferencia de prensa en el Concejo Deliberante y por la noche tuvo su gran fiesta homenaje en el Club Social. Su madre, padre, hijo y compañera de vida estuvieron a su lado durante los festejos.

En la caravana del jueves, que partió en el acceso oeste y terminó en la plaza San Martín, arriba del vehículo que lo trasladaba, iba su pareja Viviana recibiendo camisetas argentinas y otras prendas y se las daba a Martínez para que las firmara. En la plaza céntrica, el doctor firmaba autógrafos, se sacaba fotos y selfies con la medalla dorada colgada en su cuello, cantaba «dale campeón» con los brazos en alto rodeado de niños, niñas, adolescentes y familias. «Me siento muy feliz», declaró Martínez sonriente. «Me impacta la alegría de los chicos», agregó.

A pocos metros, su papá Ramón miraba emocionado. «Lo que está viviendo Daniel es espectacular, mejor que esto imposible», dijo el vecino que en sus años laborales se desempeñaba como carnicero. «Realmente se lo merece con todo lo que sufrió», sostuvo el progenitor del médico de la selección Mayor. También, estaba su mamá María Zimmerman quien se había reencontrado con su hijo en el acceso oeste antes de que partiera la caravana. Ambos se estrecharon en un fuerte abrazo, Daniel besó a su madre y le colgó la medalla mundialista que recibió en Qatar. «Me siento muy orgullosa de mi hijo, se merece este recibimiento como lo tuvieron los jugadores. Todos pusieron mucha garra en la cancha y gracias a Dios salieron campeones», manifestó María, enfermera jubilada. «Daniel soñaba con salir campeón con la selección», confió. María y Ramón miraron por televisión todos los partidos de Argentina en el certamen mundialista. Se le preguntó si tenía alguna cábala y la vecina respondió: «Siempre tenía entre mis manos una estampita de mi santo San Expedito».

Daniel Martínez junto a su padre Ramón y su hijo Nico. 

Por su parte, Viviana, pareja de Martínez, médico traumatólogo, manifestó sentirse «muy emocionada» al ver que «Dani, los chicos, las personas grandes están muy felices». Enseguida destacó las cualidades humanas y profesionales del médico campeón del mundo. «Realmente es un profesional que atiende a todos los pacientes por igual, para él es lo mismo atender a Leo (Lionel Messi) que a cualquier otra persona, no hace diferencias en el trato, en la explicación del diagnóstico, en el tiempo, en la dedicación. Es una persona asombrosa y admirable, esto lo afirmo porque lo vivo de cerca», enfatizó.

La mujer reveló que «por suerte tuvimos la posibilidad de viajar a Qatar junto a su hijo Nico, presenciamos la semifinal y el partido final contra Francia». Este último encuentro fue para el infarto. «Lo vivimos con muchos nervios y totalmente estresados. Cuando pensábamos que ya éramos campeones de repente el castillo se derrumbaba, fueron al alargue donde volvimos a sentir que ya ganábamos y otra vez se derrumbaba el castillo. Por suerte, en los penales fue maravillosa la actuación del “Dibu” (el arquero) como la del resto de los jugadores», resaltó.

Todos los jugadores festejaron la consagración dentro de la cancha del estadio Lusail de Qatar donde dieron la vuelta olímpica. Junto a ellos estuvieron rebosantes de alegría el director técnico Lionel Scaloni y los integrantes de su equipo de trabajo compuesto por personas con mucha trayectoria, entre ellos Daniel Martínez. El médico se abrazó con el capitán argentino Lionel Messi, con Ángel «Fideo» Di María, con su coterráneo, el pampeano Alexis Mac Allister, y con el resto de las estrellas argentinas. Además, tuvo entre sus manos y besó la Copa del Mundo. También, recibió una medalla, esa que trajo a Winifreda y quiso que todos la tocaran. «Con su hijo pudimos bajar de la tribuna y compartir el festejo con Daniel y los jugadores», contó Viviana. «La hinchada argentina fue admirable, realmente éramos locales, nunca paró de alentar a la selección con camisetas celeste y blanca», culminó Viviana.  

FOTO: De izq. a derecha: Viviana, Ramón, María y una tía-madrina de Martínez. 

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