A media cuadra de la Municipalidad y en una tradicional esquina urbana, se encuentra un edificio que tiene 105 años de antigüedad, tres años menos que esta localidad que el lunes arribó a su 108º aniversario.
El inmueble tiene una interesante historia comercial y familiar. En sus inicios era una fonda y con el tiempo se transformó en un almacén de ramos generales. Más tarde, se reconvirtió en bar. Cerró definitivamente sus puertas cuando comenzó la última pandemia que paralizó al mundo. En sus interiores se rodó una película argentina dirigida por una pampeana. Atesora objetos que formaron parte de la vida cotidiana de antiguos habitantes. Su actual dueño, Luis Alberto Justus, más conocido como “El Pato”, sueña con convertirlo en un museo o que se integre a la Red Provincial de Antiguos Almacenes de Ramos Generales.

El vecino contó que «mi abuelo se llamaba Victorio Giordana, tenía 19 años cuando sus padres querían alojarlo en un colegio de curas. El no quiso saber nada y se escapó de su casa. Así fue como viajó de polizón en un barco desde Torino, Italia, a la Argentina». Victorio tuvo una vida ambulante. Anduvo por Santa Fe y después se estableció en Alta Gracia, Córdoba, donde conoció a su esposa Eugenia Vaira, abuela de Justus. Cuando el matrimonio llegó a La Pampa vivió unos meses en Quemú Quemú y después se trasladó a Mayer donde fijó residencia definitiva. «Compraron una fonda y con el tiempo ampliaron su estructura y la transformaron en un importante almacén de ramos generales. Recibían el bacalao de noruega en cajones de madera, vino Faraón tinto y Cañadino blanco en bordalesa que lo bajaban el sótano para que se conservara. Vendían fiambres, mercaderías varias y con el tiempo cocinas, heladeras, chapas, molinos, tanques, venta de combustibles y eran representantes de una agencia de seguros». «En 1923 ya funcionaba en este lugar una estafeta postal», recordó.
Victorio tuvo tres hijos varones y seis mujeres. Después de mucho tiempo pudo reencontrarse con su madre en Mayer que había viajado desde Italia para verlo.

Cambios.
Los herederos del almacén fueron Irma Giordana -hija de Victorio- y su esposo David Justus, padre y madre de Luis Alberto. Lo administraron hasta que la actividad comercial fue decayendo. Luis Justus lo reconvirtió en un bar. «Lo atendí durante 20 años, ofrecía bebidas, picadas y juegos de cartas. Cuando comenzó la pandemia cerré el local», rememoró. El «sueño» del poblador es que este edificio histórico pueda ser refaccionado y convertido en museo. Detalló que atesora «una rueca de madera que era de mi abuela, con lanas hacía medias y pulóveres; tarros cremeros, chapas patentes de autos con la leyenda Provincia de La Pampa y Provincia Eva Perón, latas de té de Inglaterra, refrescos de Italia, faroles, una colecciones de sombreros y relojes, una bota de vino que me trajo mi prima desde España, una bota pamplona que me la regaló una tía de Colonia Barón, estribos de plata, planchas de carbón, jarros pingüinos, botellitas de gaseosas, carameleras y demás reliquias».
Cinematográfico.
Justus reveló que en 2012 el inmueble fue utilizado para filmar escenas de la película “La despedida sin partida” que relata la historia de una familia y su necesidad de irse de estas tierras en la década que los pampeanos conocemos como “La gran seca”. El film está basado en el cuento homónimo del escritor José Adolfo Gaillardou y fue dirigido por la santarroseña Laura Guillermina Romero. «Estuvieron siete horas filmando. No podía haber ningún ruido. Me acuerdo que estaba prendida la estufa hogar, crepitaba el fuego y la toma se hizo de nuevo. Después una tía que justo estaba cebando mate y me llama por mi nombre, otra vez cortaron y filmaron de nuevo», finalizó entre risas.
Especial 108º aniversario de Mauricio Mayer. INFOWINI/La Arena.




















