La vecina winifredense Graciela Díaz tenía apenas cuatro años cuando le pidió a su madre que le enseñara a tejer. Desde ese momento esa habilidad manual forma parte de su vida y la fue perfeccionando. Hoy confecciona prendas con hermosos puntos tejidos a dos agujas. Visualiza sus creaciones en las redes y tiene clientela de varias localidades pampeanas. Esta semana concretará su primera venta fuera de la provincia. Enviará unos “gorritos igualitarios” a La Plata, Buenos Aires. Para ella tejer es maravilloso ya que la mantiene activa, libera del estrés y mejora su ánimo.

En diálogo con INFOWINI, Graciela contó que produce gorros, puñitos, bufandas, acolchados, mantillas, polainas, chalecos, «lo que la gente me pida». Sus manos están en continuo movimiento ya que utiliza un par de agujas e hilos de lanas. Estos insumos la acompañan desde la infancia. «Cuando tenía 4 años le pedí a mi mamá Manuela que me enseñara a tejer. A los 7 años mi papá que era policía se fue a trabajar a Mauricio Mayer y una señora, María Schonheiter, me enseñó a cerrar un tejido. Hacía gorritos, vestiditos y vestía a las muñecas con las cuales yo jugaba. Era mi pasión», contó. «Cuando cumplí 14 años me acerqué al Centro Laboral que funcionaba en la Escuela 104 de Winifreda y estaba a cargo de la docente Teresa de Isa, pero como era menor de edad no podía permanecer. Volví con 18 años cumplidos y empecé con Rosita Lej, que me enseñó a tejer a máquina y algunos puntos básicos del tejido a mano o sea a dos agujas. Me capacité durante dos años y hace 32 años que estoy recibida de tejido a máquina».

Hoy tiene 51 años e incursiona en el tejido a dos agujas. Aprendió e inventó una colección de tipos de puntos para diseñar prendas. «Tengo mucha clientela de Winifreda, General Pico, Santa Rosa. A medida que publico mis tejidos en Facebook se comunican conmigo. Además, integro un grupo virtual de tejedores argentinos, continuamente me preguntan de dónde soy y me piden precios. Se han contactado desde La Plata y me encargaron unos gorritos igualitarios. Esta será mi primera venta fuera de la provincia. Ya los tengo terminados y esta semana los envío porque los necesitan», expresó entusiasmada. Mientras hablaba, Graciela tejía un infinito, una especie de bufanda larga para lucir alrededor del cuello. Tiene en stock más de 10 kilos de lana de variados colores. Su proveedora es Lorena Jacobi, una winifredense radicada en Santa Rosa. 
Graciela confesó que «el tejido a dos agujas me ha acompañado desde los 4 años. Amo tejer. Este trabajo ha sido como una terapia en los momentos más difíciles de mi vida y hoy me hace muy bien. He tejido prendas para mis hijos, nietos, sobrinos y vecinas». Como sus producciones tuvieron tanta aceptación decidió darle para adelante con su emprendimiento al cual bautizó “Tejidos J.A.S.V.” en homenaje a sus hijos Johana, Abigail, Sebastián y Valentino.

Representa un ingreso extra para su economía familiar que se complementa con su otra actividad: cuidadora de adultos mayores. «Siento mucha emoción porque yo soñaba con que mis tejidos fueran reconocidos. Le agradezco mucho a la gente que me compra y que le dio vida a mi emprendimiento gracias a Dios. También, a mi hija Abigail que hizo el logo y a mis hijos que me acompañan siempre», enfatizó. Esta actividad estimula su creatividad. «Me fabriqué una tapa de teflón, le clavé cuatro clavos y con una aguja al croché hago alfombras, posa-pavas, maceteros y demás», señaló. La vecina invitó a seguir su página de Facebook Tejidos J.A.S.V.

FOTOS: Graciela Díaz, especialista en tejido a dos agujas, sus creaciones y el isologo del emprendimiento.




















