Sodero de Winifreda inicia tratamiento médico por complicación renal: «Estoy decidido a lucharla»

Desde hace varios meses su presencia se extraña en las calles de Winifreda donde la vida lo vio crecer. Es que apenas despuntaba el día, el trabajador ponía en marcha una camioneta y cumplía con el recorrido habitual de reparto de soda, bidones con agua, bebidas y mercaderías varias.

Diariamente ingresaba a viviendas, comercios e instituciones de la localidad. Atendía a su clientela de manera sonriente, amable y respetuosa. Luis Kuhn llevó adelante esa rutina laboral durante más de 40 años y debió dejarla cuando este año le diagnosticaron una complicación renal. Esta semana iniciará el tratamiento de diálisis y sería incluido en lista de espera del INCUCAI para un trasplante de riñón.

Su vida cambió  

“Luchi”, como lo conocemos en el pueblo, trabaja en Sodería Kisner hace más de cuatro décadas. De un día para el otro su vida cambió. El vecino recordó que sus problemas de salud comenzaron en abril cuando cumplió 59 años. «Me empecé a sentir mal, con mucho dolor de cabeza y en esas condiciones hacía el reparto. Cuando fui a renovar el carné de conducir, el doctor Rubén Cáceres me dijo que tenía la presión arterial muy elevada, estaba en 19. Unos días antes me la había ido a medir con la enfermera (jubilada) Mirta García y estaba alta. En ese momento no le di importancia y seguí trabajando. Cáceres me hizo hacer análisis y los resultados salieron todos mal, tenía muy elevada la creatinina y la uremia», relató. El médico clínico le dijo a su paciente «para mí no te funcionan los riñones». Le dio medicación para bajar la presión y lo derivó al nefrólogo. Este profesional coincidió con el profesional de Winifreda y le dijo a su paciente que eliminara de su dieta la sal, las carnes de pollo, pescado y vacuna y productos derivados de la leche como lácteos, yogures y demás. «Estaba a fideos blancos, verduras, masitas sin sal, mermeladas», dijo el sodero. Quince días después se realizó nuevos análisis de laboratorio y su cuerpo experimentó «una cierta mejoría» y su presión arterial había bajado a 13.8. Sin embargo, el nefrólogo le dijo «no nos olvidemos que no estás comiendo nada y así no podes vivir mucho más. Te voy a colocar la fístula en el brazo por las dudas que tengamos que dializarte».

Diálisis

Los últimos análisis confirmaron que padece de fallas renales y que debe someterse a diálisis. Igualmente el nefrólogo le manifestó que «estás muy cerca del trasplante». Consultado sobre el estado de sus riñones, Kuhn reveló que «uno está muy chiquito y el otro una persona normal lo tiene de 12 centímetros y yo lo tengo de 8 centímetros, los otros 4 centímetros están muy deteriorados». Señaló que «cuando me empiece a dializar automáticamente entro en lista de espera para un riñón».

El tratamiento lo iniciará mañana o el jueves en la Torre Médica de Santa Rosa. «No soy un paciente de mucha diálisis, dos veces por semana con turnos de tres horas», dijo. El especialista le aseguró que «me voy a empezar a sentir mucho mejor». Y le explicó que cuando fallan, los riñones no pueden filtrar la sangre como deberían. «Los órganos cumplen la función de filtro, te quedan las proteínas en el cuerpo y se eliminan los desechos, y yo estoy eliminando todo junto. Tengo un gusto fuerte en la boca, como picante, los pies y los tobillos se me hinchan un montón. Por suerte orino bien», precisó. Actualmente consume más alimentos en su porción justa.  

La familia

“Luchi” permanece en su hogar acompañado de su esposa María Cristina Mayer. Ella es comerciante y atiende una despensa aledaña a su vivienda. Junto a ellos están sus hijos Eduardo y Lucas que es estudiante universitario. «Todos me están dando una mano y acompañándome. Acá estoy siguiendo las indicaciones del médico y decidido a lucharla», cerró. 

Luchi al lado de Carlos Kisner, titular de la sodería, y demás familiares en el emprendimiento comercial.

«Extraño una locura»

Sodería Kisner acaba de cumplir 56 años de trayectoria comercial en Winifreda. Luis “Luchi” Kuhn trabaja en ese negocio hace más de 40 años. La empresa familiar fue fundada en 1966 por el matrimonio conformado por José Kisner y Ana Klug y desde un primer momento trabajaron al lado de ellos sus hijos Carlos, José y Carmen. Don José administró la empresa hasta 1978 y luego continuaron sus hijos siempre con la misma responsabilidad y eficiencia. En 1993, Carlos quedó definitivamente al frente del negocio ubicado sobre la calle España. Su sobrino, “Luchi” Kuhn, realizaba el reparto a domicilio en camionetas hasta que enfermó.

«Extraño una locura. Los primeros días me deprimí, pero ahora ya lo tengo asumido. Primero está la salud, incluso Carlos me dijo que me quedara tranquilo y me compusiera». «Todos los días me llaman clientes para preguntarme cómo estoy. Incluso clientes del abuelo Kisner. Pienso que debo haber sido buena persona», confió al borde del llanto. 

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