Desde Hollywood, el conductor Dante Gebel recitó un poema de Edgar Morisoli

Un poema escrito por el inolvidable poeta pampeano Edgar Morisoli fue recitado por Dante Gebel, quien conduce su programa de televisión desde Hollywood. “La Lección de la Diuca” fue la obra literaria elegida por el conductor argentino para incluirla en su monólogo televisivo que denominó «Antes de partir».

La Divina Noche de Dante es un programa conducido por Dante Gebel desde Hollywood. Se emite todos los martes, a las 23, por la pantalla de Canal 9 de Buenos Aires. En la recta final del show televisivo, el conductor reflexiona sobre aquellas cuestiones que por ahí ocupan demasiado lugar en nuestras mentes y no nos dejan pensar con claridad. En su última emisión del martes 24 de mayo, Gebel aprovechó la atención de sus televidentes para alentarlos a que aprovechen cada segundo que tenemos en la tierra y no prestarle demasiada atención a lo que nos hace mal. En un momento de su monólogo recitó el poema “La Lección de la Diuca”, «un texto maravilloso del gran poeta pampeano Edgar Morisoli», dijo el conductor.

«Antes de Partir»

Gebel tituló su reflexión final «Antes de partir». Comenzó diciendo «cuando el gran músico Arturo Toscanini, considerado como el más grande director de orquesta de su época y del siglo 20, cumplió 80 años, le preguntaron a su hijo Walter qué obra consideraba este gran maestro como la más importante de su vida. El hijo responde: ´Probablemente para mi padre no exista tal obra, porque siempre lo que realizaba en cada momento, para él era lo más importante de su vida, tanto si estaba dirigiendo una sinfonía como si estaba pelando una naranja´.

Gebel continuó: «Yo digo siempre validemos lo que hoy nos toca hacer, porque el ahora, este instante, es nuestra mejor obra. El mañana no nos pertenece. El ayer murió mientras dormíamos. Entonces la vida puede ser justa o injusta. Todo depende de cómo la recibamos o la aceptemos. La alegría de la vida existe hasta el último suspiro y disfrutar lo que nos toca, pienso que es fundamental».  

Gebel dijo que con frecuencia se suele preguntar «¿Qué pasaría si nos quedara un año de vida?» «¿Qué lista de deseos haríamos que nos gustaría cumplir antes de partir?». Desde su visión, «no hace falta que nos den un año de vida para hacer esa lista. No hay que esperar que la perspectiva de un final abrupto o trágico le de valor a las cosas. No hay que pelear hasta el final para hacer lo que uno desea, porque aparte nadie sabe cuál va a hacer su último día y nadie tiene asegurada la vejez. La vida es hoy, ahora, ya».

 

Recita a Morisoli  

Seguidamente, Gebel sorprendió a los televidentes pampeanos cuando expresó: «Quiero terminar con La Lección de la Diuca, que aprendí de memoria. La Diuca es un pajarito de La Pampa. Este es un texto magnífico, maravilloso, del gran poeta pampeano Edgar Morisoli. Dice más o menos así. Puede que me equivoque, pero trataré de parafrasear lo más que pueda». Y recitó el poema. «Vivimos en una tierra mágica, cuyo pacto de existencia con el universo se renueva día a día. O mejor dicho, noche a noche. Porque al filo del alba, cuando todavía la oscuridad es absoluta y relumbra el lucero de la madrugada, el mundo afronta la pregunta decisiva, la duda mayor: ¿amanecerá? El porvenir se juega a suerte y verdad. El día o la nada. La continuidad de la vida -solo es posible con el sol-, o su interrupción y el cese de la maravilla cotidiana. Encrucijada tremenda, disyuntiva final que en ese momento único de la noche, de cada noche, coloca a todo lo que alienta sobre la tierra ante el cara o ceca de la muerte o la vida; ante el anverso o reverso del naipe del destino». «El mundo vacila y se estremece. Y un pájaro lo salva. Noche a noche un pájaro salva al mundo. Pajarito pequeño, gris plomizo, vientre y garganta blancos, que en el instante crucial, en el inmenso silencio de la noche patagónica, canta. Rompe a cantar y amanece. Es ella, la Diuca. Y la vieja sabiduría del hombre de la tierra, la siempre verde palabra del pueblo así lo enseña con su síntesis poética: La Diuca no canta porque esté por amanecer, sino que canta para que amanezca».

Celebrar la vida

Tras recitar el poema de Morisoli, Gebel reflexionó: «Cantemos como la Diuca para que el sol salga todos los días de nuestras vidas. En términos metafóricos, claro. Depende de nosotros. Hay que hacer nuestra lista y cumplirla mucho antes de saber cuándo será nuestra partida a la eternidad. Y, por supuesto, tomar la decisión de vivir intencionalmente, de ser proactivos, de celebrar la vida. De eso se trata. Celebrar la vida».

Cabe mencionar que el libro de poemas “La Lección de la Diuca” de Edgar Morisoli fue editado en 2003 en Santa Rosa por ediciones Pintaguá. Una obra que evidentemente trascendió las fronteras de La Pampa y del país ya que fue leída por un argentino que hoy conduce su programa de TV desde los Estados Unidos.

FOTO: El día que Edgar Morisoli estuvo en el colegio secundario Cristo Redentor de Winifreda. 

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