Ramón Díaz trabajó 31 años en la CEW y se jubiló. Lo esperan las bochas y el tango

El vecino winifredense Ramón Díaz (57) se jubiló luego de trabajar 31 años en la Cooperativa Eléctrica (CEW). El viernes 29 de abril fue su último día laboral en el sector redes de la entidad solidaria. «Me voy contento porque siempre tuve muy buenos compañeros y nunca tuve problemas con ningún Consejo de Administración», aseguró el trabajador. De ahora en adelante dedicará su tiempo a las bochas, un deporte que lo apasiona desde que era adolescente, y a su compañera de vida que le está enseñando a bailar tango.

Inicios

Ramón comentó que tendría que haberse jubilado en los primeros días del año pasado, pero el trámite previsional se demoró más tiempo de lo debido por culpa de la pandemia hasta que finalmente terminó su camino administrativo. Estaba afiliado al sindicato de Luz y Fuerza. Recordó que su ingreso a la cooperativa se produjo en 1991 cuando el Consejo estaba presidido por Ignacio “Petiso” Martín. «Gracias a él entré a trabajar», dijo. Fue contratado junto a otros vecinos para un trabajo específico. De ese tiempo todavía conserva el primer recibo de pago. Está fechado 13 de diciembre de 1991 en concepto de «mano de obra zanjeo ampliación red de agua potable» por un importe de 1.200.000 australes, la divida argentina que estaba en circulación en aquella época. La red formaba parte de una extensión hasta las bombas de extracción.

Sector eléctrico 

Una vez finalizada la obra, Ramón fue ocupado para pintar las palmeras de cemento del pueblo y meses después pasó a desempeñarse como peón de patio tras el fallecimiento del empleado Pedro Wilberber. Le iban renovando el contrato hasta que finalmente fue nombrado en planta permanente. Fue ayudante en el sector de agua potable y tiempo después se sumó a las cuadrillas de redes eléctricas. Junto a sus compañeros trabajó en el proceso de reconversión de la red convencional a cable preensablado lo que posibilitó mejorar la calidad del servicio eléctrico. «Las líneas rurales han crecido muchísimo en kilómetros, hoy los reclamos no son tantos como antes y esto se debe a la colocación de nuevas estaciones transformadoras, nuevos materiales, palmeras de cemento se han colocado muchísimas y demás mejoras», señaló.

Reconoció que trabajar con la electricidad «es muy arriesgado, pero para mí era más peligroso antes que ahora. Gracias a Dios nunca tuve un accidente laboral». Además, fue testigo de la renovación continúa del parque automotor de la entidad. «Siempre tuvimos buenos vehículos para desplazarnos y en los últimos años las unidades han mejorado notablemente», exaltó.

Baile y tango

Estuvo tres décadas cumpliendo horarios y turnos. En días más el Consejo de Administración y sus compañeros lo agasajarán con una cena despedida. «Agradezco todos los muy buenos compañeros que he tenido y por supuesto que los voy a extrañar. Pero me voy tranquilo y contento porque he cumplido con la cooperativa, nunca tuve problemas con ningún Consejo de Administración, mi legajo esta intachable», enfatizó.

Ya está disfrutando de su nueva etapa. «Siempre disfruté de mi vida y ahora mucho más. Los bailes y las bochas no los pienso dejar», aseguró. Es que Ramón se dedica a la actividad bochófila desde que tenía 16 años y siempre representó al Club Winifreda. «Después que lamentablemente se cerraran las canchas de bochas locales, me abrió las puertas el Club Fortín Roca de Santa Rosa. Compito en categoría tercera individual o en dupla. Con los muchachos disputamos torneos en distintas localidades incluso fuera de la provincia», indicó.

En otro plano, está aprendiendo a bailar tango. «Me encanta, mi compañera (Ely Quiruela) es profesora y me está enseñando a dar los primeros pasos», dijo entusiasmado. Se lo ve de buen talante. «Por suerte estoy bien de salud, ando en bicicleta, siempre me mantengo en actividad», cerró el apreciado vecino. 

FOTO: Ramón Díaz junto a transformadores. El viernes fue su último día en la CEW.

Video: Su compañera le enseña a bailar tango.

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