Comercio de Winifreda festeja sus 24 años: «Somos amigos de clientes y proveedores»

El comercio de Gabriel “Capelín” Fridel cumplirá 24 años de trayectoria comercial en Winifreda. Es uno de los más importantes dedicado al rubro ferretería industrial, venta de repuestos e implementos agrícolas, pinturería, artículos de electricidad y anexos varios.

Su propietario habló sobre las distintas etapas que atravesó su emprendimiento desde su precario nacimiento hasta la actualidad. En todas ellas estuvo presente su novia y actual esposa Alejandra Lince, quien hoy tiene un rol clave en la administración. Gabriel recordó que a los 27 años trabajaba en el taller metalúrgico de su padre Alberto. «Los clientes traían discos de los rastrones para que mi papá los afilara y las bancadas que iban entre los discos para que les cambiemos los bolilleros, pero no vendíamos bolilleros. Decidí que era tiempo brindar ese servicio», contó.

«Vendí un equipo de música, cambié una bicicleta por una moto que luego la vendí, junté un capital inicial de 1.000 pesos e hice mi primer pedido de bolilleros y retenes a un proveedor de General Pico al que todavía le sigo comprando porque confió en mí desde el primer día. La mercadería apenas ocupaba dos estantes. Mi mamá, mi papá y mis hermanos estaban orgullosos de mí», continuó. La fecha fundacional de su negocio es mayo de 1998 y su primer local funcionaba en la casa de sus progenitores. Lo bautizó Agro Repuestos, denominación actual. «Juntaba las monedas y me iba caminando hasta el teléfono público que estaba en la terminal para hacer los pedidos, eso no me lo olvido nunca», acotó.

Gabriel Fridel en los albores de Agro Repuestos.

Cambios 

En 1999 sus padres le compraron un inmueble en la calle 9 de Julio. Pertenecía a Hugo Corredera y en su salón central había funcionado un histórico bar. Fridel lo recibió con varios muebles entre ellos el mostrador que tiene hoy en día en su negocio. El edificio fue completamente remodelado y tras la mudanza la ferretería abrió sus puertas el 10 de diciembre de 2001 en plena crisis económica del país. «Teníamos poca mercadería y no había precios de nada. Gracias a una correcta administración pudimos sostenernos», indicó.

A medida que la economía se estabilizaba, el comercio fue ampliándose. Además de correas, bolilleros, retenes y tambores de aceite empezó a vender compresores, generadores, boyeros, alambres, torniquetas, discos de rastras, repuestos agrícolas y de autos, herramientas de mano, electricidad, grifería y muchos productos más. También, sumaron pinturería con una moderna máquina de producir colores. Antes de comprarla, Alejandra preparaba colores batiendo a mano los distintos tonos. Compras directo a fábricas nacionales y a importadores por grandes cantidades les permiten tener muy buen precio. «Hay proveedores de empresas muy importantes del país que confiaron en mí desde el día uno y me dieron una mano muy grande. Hoy son parte de mi familia, estuvieron cuando mis hijas cumplieron 15 años y nosotros fuimos a la fiesta de 15 de sus hijas. Incluso, hay viajantes que se quedan a dormir en casa», comentó una intimidad.

Consigue repuestos 

Una prueba de su crecimiento es que tiene inventariados 31.000 artículos con sus respectivos precios actualizados en un sistema informático empresarial. «Avanzamos con honestidad y la responsabilidad. Somos amigos de los clientes y de los proveedores. Y todos saben que cuando me encargan un repuesto, lo consigo», confió. El matrimonio da trabajo a dos empleados en atención al público y una empleada en la oficina. Gabriel y Alejandra tienen dos hijas: Hilen, estudiante de abogacía, y Luana, que está cursando el ingreso a medicina. Además, es paramédica y bombera. 

FOTO: Gabriel Fridel y Alejandra Lince con sus hijas y empleados/a.  

Especial 107º aniversario de Winifreda. diario LA ARENA/INFOWINI. 

 

 

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