Winifreda recupera sus edificios históricos: el primero, una panadería con horno a leña

La Municipalidad de Winifreda dio inicio a un plan que busca recuperar edificios históricos. El primero en ser intervenido es un emblemático inmueble que tiene más de 80 años de antigüedad y alberga en sus instalaciones a una panadería con horno a leña, la única del pueblo activa comercialmente. Es atendida por Oscar Rhil quien acumula 50 años como obrero panadero. 

En estos momentos albañiles municipales llevan adelante el tratamiento de la fachada. También han trabajado constructores privados. Al respecto, la secretaria municipal de Cultura, Claudia Visbeek, confirmó que «comenzamos un programa de recuperación de edificios históricos de la localidad». En este sentido, «la intendenta Adriana García ha hablado con el dueño del edificio y con el concesionario de la panadería y han acordado el trabajo de restauración que se está realizando y estamos viendo en la actualidad».

La estructura está ubicada frente al Paseo de las Vías, una obra que recupera y revaloriza una histórica zona del pueblo y que será inaugurada el 3 de abril con motivo del 107º aniversario de Winifreda. Está localizado en terrenos del ferrocarril. «Es lo que nos queda como patrimonio ferroviario a lo largo de la avenida Raúl Alfonsín donde antiguamente se desarrollaron los primeros emprendimientos comerciales y muchos de los primeros habitantes estaban asentados en esta zona», explicó Visbeek. A su vez, señaló: «Ese eje histórico es el que queremos poner en valor para luego continuar con otros edificios en cuadras adyacentes a la parte poblacional».  

Restauración 

El inmueble en proceso de remodelación nunca había sido conservado en su exterior. Por eso los trabajos comenzaron con el lavado de las paredes con una hidrolavadora. Luego, se restauró con cal la junta de los ladrillos que estaban deteriorados por el paso del tiempo. Después, se les aplicó una pintura protectora o revividora de ladrillos para que resalten visualmente. La obra siguió con el revoque de zócalos a unos 0,80 centímetros de alto en 40 metros lineales de pared. La puerta de ingreso al local recibió una pintura sintética en tono gris y las ventanas de hierro fueron pintadas de color negro. En breve, los obreros terminarán las veredas de ladrillos. Su fachada fue iluminada. Su cambio impactará positivamente en toda la zona y el pueblo en general.

Pedro Formiglia fue panadero y un destacado bochófilo 

Gran carga histórica 

La estructura tiene una gran carga histórica. Para conocerla debemos remontarnos, en principio, a la década del ´40. Su primer dueño habría sido el italiano Bartolo Sal Danto quien ya en 1942 tenía abierta la panadería. Años más tarde la propiedad fue comprada por Tristán Pascual, Nelson Turello y Tomás Vara. Durante la gestión de los mencionados trabajaba un maestro pandero de apellido Bonini de Eduardo Castex. Elaboraba masas finas y palmeritas y las enviaba por encomienda a las confiterías La Capital y el Aguila de Santa Rosa. Los pedidos eran transportados en colectivos que estacionaban en el recordado Bar “El Ta Te Ti” de Honorio «Tito» Pereyra. En la panadería «Kuqui» Espinoza atendía al público, Francisco Rainhardt se desempeñaba como ayudante y Oscar «Pachacho» Peralta traía la leña para el horno. Un dato: El hijo de Tristán Pascual -Raúl- es panadero en la actualidad. 

Oscar Rhil acumula sobre sus espaldas 50 años de obrero panadero  

En 1967, Pedro Vicente «Pichón» Formiglia y sus hermanos Ángel y Lorenzo vivían en la zona rural de Bajo Palomas. Ese año venden el campo y  adquieren el inmueble en cuestión al trío Pascual- Turello-Vara. Bonini fue quien le enseñó el oficio de panadero a Pedro Formiglia, quien en 1969 entabló matrimonio con María Daratha. Para ese entonces ya tenía la posesión definitiva del dominio. Además, era un destacado bochófilo. En 1972 ingresó a trabajar Oscar Rhil con apenas 14 años en reemplazo de Pedro Pacheco.

Formiglia falleció en 1977 y su esposa siguió al frente del comercio junto a sus hijos Hugo y Susana. En 1980 se lo alquiló a su empleado Oscar y a su hermana Alicia Rhil. Ambos lo administraron hasta 1984 cuando María retoma la atención y administración. La vecina dejó definitivamente la actividad en 2008 y desde ese año hasta la actualidad el inmueble es alquilado por el obrero Oscar Rhil, quien ya acumula 50 años como panadero. La jornada laboral la lleva adelante en horas de la madrugada para poder vender la producción a primeras horas de la mañana y continua a la tarde. En cuanto a las herramientas, la amasadora y sobadora son las originales al igual que el horno a leña. Solo se renovó la armadora de pan. El inmueble conservará su nombre comercial de Panadería «El Indio». 

FOTO: Empleados municipales restauran la facha de histórico inmueble. 

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