Molina Campos revive en los cuadros del winifredense José Rivera

José Alejandro Rivera decora su hogar con obras de arte personalizadas del reconocido dibujante Florencio Molina Campos. El winifredense tiene este hobby porque siente admiración por el destacado artista de nuestro país, que retrató con un tono caricaturesco la vida y costumbres del gaucho.  

Rivera, a los 10 años, visitaba a su tío que trabajaba como encargado en una estancia de Jaguel del Monte y la dueña de esa propiedad tenía una colección de cuadros  de Molina Campos, algunos originales, colgados en una pared de grandes dimensiones. «No me cansaba nunca de mirarlos», recordó. Entre 1986 y 2004, el poblador tuvo una carpintería y cuando la cerró resolvió conservar la mayoría de las herramientas en un depósito pese a que iniciaba una nueva actividad comercial en el pueblo. Paralelamente en su vivienda reconvertía un galpón en un quincho y decidía decorarlo con un estilo campero. En las paredes colgó boleadoras pero le faltaba algo. Fue así como se propuso dibujar y pintar sobre madera obras de Molina Campos con un plus: darle un relieve a las figuras gauchescas.

Dedicación y trabajo

Utilizaba dos herramientas básicas: gubia y formón más lijas. Al describir su técnica, Rivera detalló que el primer paso consiste en tomar un lápiz negro para delinear el o los personaje sobre una madera de fibrofácil compacto. Después, recorta esa imagen con una caladora y con mucho cuidado la clava con dos clavos sobre una mesa de trabajo y la empieza tallar a ciegas porque el dibujo se va borrando. Terminado el tallado lo pega sobre una madera de fibrofácil de 6 mm la cual será el fondo del cuadro. Finaliza con el enmarcado y la coloración con pintura acrílica. Todo este procedimiento le demandaba hasta un mes de trabajo o más.

«Agudizar el ingenio»

Se le consultó qué siente a medida que le iba dando forma a sus creaciones. Al respecto respondió: «Te reís porque tallas personajes humorísticos y me causa gracia cuando logro hacer los ojos saltones. Es complicado, los personajes no son perfectos, pero me salen muy parecidos a los del autor. La clave está en agudizar el ingenio».

Su cuadro más grande mide 1,20 x 1,20 metros. Las obras que talló muestran al encargado de un campo, un gaucho «chamuyando» a la paisana, la «santa patrona», un paisano cebando mate y otro cortando un tiento y gauchos cantando para entretenerse. En cada uno de ellos busca la prolijidad.

Peonada

Cada vez que terminaba una obra, Rivera se acuerda de la peonada que trabajaba en la estancia que cuidaba su familiar directo. «Esos empleados esquilaban, domaban potros, hacían lazos, amansaban caballos  y vivían en los puestos. Todo eso fue plasmado por Molina Campos en sus cuadros y a mí me apasiona ese mundo por eso trato de reflejarlo a mí manera», finalizó Rivera.   

FOTO: «Cacho» Rivera le da un relieve a las figuras gauchescas del reconocido Molina Campo 

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