Winifreda: los secretos de Ricardo Prado para asar un chivo de 13 kilos

En diferentes rincones del mundo es posible encontrarse con excelentes asadores para deleitarse. Sin embargo, muchos aseguran que los mejores están en nuestro país por la devoción que sentimos los argentinos por las carnes vacunas, caprinas, ovinas y otras especies. Uno de ellos vive en Winifreda. Se llama Ricardo Prado, quien el domingo preparó un chivo de 13 kilos a la llama y a la cruz. Esta exquisitez fue degustada durante un encuentro familiar para celebrar los cumpleaños de Gonzalo y Franco, hijos de Ricardo.

Preparación

El vecino de 74 años contó cómo hizo para preparar semejante trozo de carne. Según comentó, hacía una semana que la tenía en el freezer. La retiró el sábado y la sumergió en una pileta con agua para que se descongelara. A las 7 de la mañana del día siguiente la colgó afuera para que se oreara. Así estuvo durante una hora y media. Luego la sazonó con sal a medida. Acto seguido, hizo el fuego en el patio de su vivienda y colocó alrededor la pieza cárnica en posición vertical sujeta a un asador tipo cruz clavado en el suelo. Este es un elemento fabricado por el dueño de casa. Se trata de un fierro de acero inoxidable de 1,85 metros de altura con punta espiralada y ocho fijaciones de hierro o pinches. Prado usó cinco para inmovilizar la carne. La cocción comenzó a las 9,15 y finalizó al mediodía. Durante esas tres horas consiguió que el calor sea uniforme. Su técnica consiste en utilizar leña seca de olmo. «No hace tanta braza sino que genera más llama y conserva mucho más tiempo el calor», explicó. Además agregó que «voy corriendo el fuego con la pala» a medida que cambia la dirección del viento para que se mantenga la temperatura y la carne se cocine de los dos lados. El asador nunca se movió del lugar, gestionó bien el tiempo y logró un excelente resultado. El aspecto final de la carne fue un dorado apetitoso y cada pieza se desprendía con facilidad. Tras ser desarmada completamente, cada comensal sazonó a gusto su porción con una salsa criolla preparada por Graciela Córdoba, esposa de Ricardo. Unas catorce personas estaban sentadas alrededor de la mesa familiar y sobró carne porque el menú fue acompañado por ensaladas varias, y previamente degustaron una picada.

Cumpleaños

El domingo, Gonzalo Prado cumplió años y su hermano Franco había cumplido un año más de vida el 17 de febrero. La reunión fue propicia para que Ricardo los agasajara con una gran preparación culinaria al aire libre. Otros familiares directos compartieron el almuerzo. Hubo charlas, aplausos y un ambiente familiar distendido y constructivo. Un dato: durante la madrugada de hoy llovió sobre el casco urbano winifredense. Pese a que el agua penetró en la tierra, el sector del suelo donde Ricardo hizo el fuego y quedaron cenizas todavía se mantenía caliente pasadas las 11 de esta mañana.

Concursos criollos

Cabe mencionar que Ricardo Prado ha participado en concursos de asadores criollos organizados por distintas entidades provinciales. Durante dos años estuvo asando lechones, corderos y costillares en certámenes llevados a cabo en Winifreda, Mauricio Mayer, General Pico, Trenel, Arata, Miguel Riglos, La Adela, Santa Rosa, Macachín y Pellegrini, ciudad de Buenos Aires. Siempre fue asador y su primer fogonero fue Alfredo Martínez, quien fuera su compañero de trabajo en la estancia La Primavera donde Ricardo pasó toda su etapa laboral. También, fueron fogoneros su hijo Franco y su esposa Graciela en una competencia desarrollada en Chacharramendi.

Prado cocinó un chivo a la llama y a la cruz. Su hija Cecilia fotografió ese momento.  

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