Alejandra Rauschenberger, repostera de Victorica: «Hoy puedo vivir de lo que me gusta»

Alejandra Rauschenberger desarrolló su propio emprendimiento vinculado a la repostería y con gran empuje logró que sea su principal sostén económico. Se define autodidacta pero se fue profesionalizando con cursos dictados por famosos pasteleros. «Este rubro me da muchas satisfacciones», confesó. Un ejemplo de empoderamiento femenino en la localidad de Victorica. 

Alejandra Rauschenberger señaló los momentos que fueron gestando en su interior una semilla de amor por esta actividad gastronómica que marcaría su vida. A tal punto que dejó su puesto laboral de secretaria administrativa en un estudio contable para dedicarse exclusivamente a la preparación de tortas, masas secas y mesa de dulces. En la actualidad sus servicios son requeridos en todo el oeste pampeano. 

La victoriquense recordó sus primeros pasos en la cocina de la mano de sus familiares directos. «Vengo de una familia que le gustaba mucho amasar y hornear. De chica compartía las vacaciones con mi bisabuela alemana y mi mamá convivió con su suegra también alemana. Veía todo lo que hacían y aprendí mucho de ellas». «En la secundaria las reuniones escolares se hacían en mi casa y mis compañeros me pedían que cocinara tortas. Y cuando recaudábamos fondos para el viaje a Bariloche vendíamos tortas preparadas por mí», añadió. 

Su pasión por la cocina iba en aumento mientras se hacía adulta. Un día llegó al pueblo una capacitadora de General Pico para dar cursos sobre adornos de azúcar y técnicas de decorado. «Me enganché con sus clases», rememoró. «Días después una vecina me preguntó si le podía hacer una torta para su ahijada que cumplía 9 años. Esa fue mi primera torta profesional con tan solo 20 años, fue todo un desafío para mí. El año pasado, a la misma clienta le hice la torta para el casamiento de su hija», contó entusiasmada. 

Emprendedora 

Alejandra tenía dos trabajos más. Vendía milanesas en el negocio de su hermana y era secretaria administrativa en un estudio contable donde trabajaba en relación de dependencia. Dejó ambos puestos laborales para darle rienda suelta a su verdadera pasión. Así se convirtió en emprendedora. En 2016 abrió las puertas de su local comercial en calle 15 – al ingreso a la localidad- y un año después se mudó a un inmueble más grande ubicado en la misma arteria pero frente a la plaza central. En paralelo viajaba a Santa Rosa y Anguil a tomar cursos intensivos de preparación de postres con Osvaldo Gross y decoración de tortas con Cristina Calcagno, cuando estos dos famosos pasteleros estaban en La Pampa. 

Es así que Alejandra acumula 24 años dedicados a la repostería y los últimos seis a tiempo completo. Su especialidad son las tortas temáticas para casamientos, cumpleaños, aniversarios, bautismos y demás eventos sociales y masas secas para la hora del mate. 

Además elabora mesa de dulces, pero no atiende el servicio. Sus clientes se han acostumbrado a los pedidos anticipados. Confió que después de la pandemia extrema «los festejos aumentaron el doble y no solo los fines de semana, si el cumpleaños cayó un miércoles hacen la fiesta ese día. Hace un año atrás esto en la región no se veía». 

Clientes

También atendió a varias generaciones. «A un cliente de Luan Toro le hice una torta de 20 kilos para los 15 años de su hija, fue la primera más grande que preparé, y una década y media después me encarga la torta para su segunda hija quinceañera. Esa fiesta fue el 25 de diciembre de 2021», contó. En su historial registra la decoración de una torta de 100 kilos que fue preparada en una recordada panadería de la familia Leonardi. Además de Victorica, su clientela proviene de Luan Toro, Telén y Carro Quemado.

«El balance es súper positivo. Me defino autodidacta y me fui profesionalizando con los cursos. Este rubro me ha dado muchas satisfacciones más allá que tuve un año en el que me fui para abajo en lo económico porque estaba todo descontrolado, pero volví a reflotar. Hoy puedo vivir de lo que me gusta, pero con mucho sacrificio. Paso muchas horas en la cocina, trabajo fines de semana y feriados. Hay noches que estoy sin dormir para terminar con los encargues. Me siento acompañada por mi hija Cintia, mi hijo Yonathan y su familia, mis padres, hermanas, nieto y sobrinos», finalizó. 

FOTO: Alejandra Rauschenberger en su local de repostería. 

Especial 140º aniversario de Victorica. Diario LA ARENA e INFOWINI.

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