Complejos que dejan de ser utopías

Algún día, los libros dirán que el 4 de febrero de 2022 fue un día histórico para la lucha de La Pampa por el agua. Y lo registrarán de ese modo porque en este último viernes confluyeron hechos que con el tiempo se transformarán en hitos provinciales.

Por un lado, por primera vez, autoridades nacionales, mendocinas y pampeanas concretaron una inédita recorrida por todo el curso del río Atuel para acordar estaciones de monitoreo que confirmarán lo que se ve a simple vista: que el corte en la provincia vecina impide la llegada de agua a la nuestra y que de este modo no se cumple con el fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Por otro lado, en la misma jornada, dos localidades pampeanas coincidieron en inaugurar parques acuáticos, mostrando otra forma de aprovechar y revalorizar un recurso escaso y a la vez transformando esos sitios en atracciones turísticas.

Y como si fuera poco, en ese mismo día, se creó una Mesa Provincial Vitivinícola, para apoyar a una pujante actividad que muestra – sobre todo a los mendocinos- que se puede producir vino de alta calidad con un mejor aprovechamiento del riego.

Un tremendo contraste

La comisión conjunta que viajó para evaluar los niveles del Atuel pudo confirmar lo que ya es cosa juzgada. El agua corre en Mendoza pero no llega a La Pampa, mostrando un tremendo contraste entre ambos territorios. Acordaron la instalación de estaciones que medirán cantidad y calidad del agua, que se sumarán a la red hídrica nacional, para confirmar con datos lo que ya todos sabemos: el río no llega.

Fue la primera vez que una delegación tripartita realiza este tipo de inspección y de allí la condición de «histórica» de la situación. La recorrida permitió descubrir además que Mendoza inició trabajos de control sobre el río que habían sido acordados en la Comisión Interprovincial del Atuel Inferior, pero que la provincia cuyana primero postergó y luego nunca informó. En fin, nada que sorprenda demasiado a los pampeanos, luego de tener que escuchar el sainete del inexistente pedido de laudo presidencial de Portezuelo del Viento protagonizado por el gobernador Suárez.

Sueño hecho realidad

Como contrapartida ante esa realidad del río seco y robado, en forma simultánea las localidades de Winifreda y Telén inauguraron parques acuáticos. En las dos ceremonias que habilitaron oficialmente los complejos se puso de manifiesto el valor que se le da en La Pampa al aprovechamiento de los recursos naturales y también las razones de la defensa del patrimonio hídrico desde todos los «frentes de batalla» en la histórica «pelea por los ríos».

El complejo de Winifreda tiene un espejo de agua de 1.200 metros cuadrados, cuatro hidromasajes, mangrullos con toboganes, palmeras aspersoras, túneles, hongos lanza agua y calesitas con cuatro baldes volcadores de agua.

Tan significativo como el acto de Winifreda fue el de Telén. En la localidad oesteña se habló de un complejo que tiempo atrás era nada más que una utopía, que este viernes se transformó en impactante realidad. Se llama «Aguas del caldenal» y tiene piscinas de distintas alturas, toboganes, baños, duchas, sala de enfermería y bar, para que disfruten desde los más pequeños hasta los adultos mayores. A eso se suman, a escasos metros, quinchos, parque y una reserva natural de 16 hectáreas que incluirá en un futuro próximo una pista de mountain bike, circuito pedestre y hasta un kartódromo.

Uno y otro son proyectos novedosos, que ayudan a revalorizar y concientizar sobre un escaso recurso hídrico, pero que por otra parte constituyen un atractivo turístico que comienza a transformar el perfil de cada localidad.

Mostrar a cada visitante, sobre todo a los menores, cómo se puede aprovechar el agua, sin malgastarla y transformándola en una mejora para la calidad de vida con estos nuevos parques, será todo un desafío. Además, es un mensaje para otros pueblos: los sueños se pueden convertir en realidad.

Sería interesante en un futuro cercano que una delegación mendocina llegara de visita a uno de estos complejos. Allí, en pleno disfrute de las atracciones, se les debería cortar el agua. Sería una forma de mostrarles, en una pequeña dosis y en pocos minutos, lo que se sufre en La Pampa desde hace más de 70 años.

DANIEL ESPOSITO 

Diario LA ARENA 

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