Mauricio Rosa, 15 años como carpintero: fabrica productos rurales y portillos

En su emprendimiento genera tranqueras, mangas, corrales, cargadores, yugos y toriles con un material tan noble como la madera. También, el trabajador le da forma a los portillos para las viviendas, que ya son furor en el pueblo.

El vecino winifredense Mauricio Rosa tenía 24 años cuando abrió su carpintería rural. Desde entonces el trabajador le da forma a la madera y genera un producto final para el sector agropecuario, luego de un arduo trabajo que incluye ensamblado de las piezas, lijado, lustrado, entre otras tareas. Recientemente ha sumado la fabricación de portillos que le dan un toque distintivo a las viviendas. El carpintero está de festejo porque cumplió 15 años con su emprendimiento que provee de implementos a numerosos campos pampeanos.   

Inicios 

Con 39 años cumplidos, recordó sus inicios en el sector. «Anteriormente era alambrador, trabajaba con mi viejo y hermano. El campo sinceramente me había cansado y tomé la decisión de cambiar de rubro. Así surgió la carpintería». «Nosotros ya veníamos colocando tranqueras, entonces se me ocurrió la idea de empezar a fabricarlas», añadió. Siguió su relato: «Tenía una camioneta, la vendí y con ese dinero compré una cepilladora y una garlopa, dos máquinas esenciales en una carpintería. La madera siempre la traigo de Misiones. Antes utilizaba anchico, después con los años empezó a escasear, se torcía mucho, es uno de los problemas de la madera dura, entonces la reemplacé por guayubira que es dura, pero fácil de trabajar y anda bastante bien. Es la que uso actualmente».

Primeros trabajos 

Cuando se independizó hubo personas del pueblo que confiaron en él y gracias a ellas puso en funcionamiento a las máquinas. Aún recuerda sus primeros trabajos manuales y ventas. Al respecto manifestó: «Las primeras seis u ocho tranqueras que vendí fueron a Claudio García. Al año siguiente hice la primera manga para Sergio Pitz que en ese momento alquilaba un campo». Otros productos que fabrica son cepos, cargadores, toriles, yugos y corrales.

Mauricio Rosa introduce la madera en la cepilladora, una máquina esencial de la carpintería. 

Con los años fue incorporando herramientas de uso diario como taladros, amoladoras y demás. Le hace falta un tupí para sacarle los filos a las tablas y a las maderas y hacerles dibujos. Tiene proyectado comprarlo, aunque se tomará su tiempo porque es un elemento muy costoso. Fue desarrollando un camino comercial. Hoy la mayoría de sus clientes son de Winifreda y los restantes de Santa Rosa y Eduardo Castex, todos vinculados al sector rural.

Es sabido que los productores agropecuarios en épocas de bonanza económica invierten en el mejoramiento de sus predios. Fue consultado sobre si esta situación se refleja en su carpintería. La respuesta de Rosa fue: «Cuanto mejor anda el campo más invierte, pero gracias a Dios pocas veces me ha faltado el trabajo. Siempre estoy haciendo algo».

Furor por los portillos 

Mauricio Rosa sumó la fabricación de portillos, que ya son furor en la localidad. Se colocan en el exterior y le dan un aspecto atractivo y moderno a la vivienda. El carpintero comentó que «mucha gente de acá y de otras localidades que han comprado terrenos y construido en el pueblo me han encargado portillos para las entradas a las viviendas». Los fabrica con madera de guayubira de 15 centímetros de diámetro. Pueden medir 1,50 metros o 1,80 metros de alto. «Los hago a medida del cliente», aclaró. El producto se completa con bisagra y pasador. Está sostenido a postes de quebracho o palmeras de la luz y llevan alambrado olímpico. «El mantenimiento de la madera es muy importante, queda muy bonita recién pintada, pero todos los años hay que darle una mano de pintura para que no se reseque», aconsejó. «Ya he colocado 16 portillos. Le dan una vista muy linda a la vivienda», expresó satisfecho.

«Pocho» Rosa también le da forma a los portillos para las viviendas. Ya son un furor. 

Ha cumplido una década y media de trabajo continuó y ha logrado convertir su actividad comercial en su profesión. «La carpintería me gusta, me siento muy contento en este rubro», afirmó Rosa cuyo apodo es «Pocho». 

FOTO: Mauricio Rosa usa maderas para la fabricación de implementos para el campo y portillos.   

Atractivo religioso: inauguraron la Carpintería de San José

Copy Protected by Chetan's WP-Copyprotect.