«Robertito» y su «nueva vida» en Anguil: mejora su estado físico y aprende lengua de señas

Se lo nota genuinamente contento. Habla con naturalidad y físicamente es otra persona porque se lo ve bastante más delgado. Además, estudia lenguaje de señas y el año que viene hará deportes en una fundación inclusiva. Esta es la nueva realidad del winifredense Roberto Cornelis en la localidad de Anguil donde se fue a vivir tras el fallecimiento de su madre Mercedes Luján Leonor, el 3 de octubre pasado, a los 44 años.

Adelgazó 25 kilos

El joven de 24 años regresó el miércoles a su vivienda materna acompañado por su tío político Pedro Cuello y su primo Marlon. En ese ámbito tomamos conocimiento del curso que tomó su vida. «Estamos limpiando y desocupando la casa para poder alquilarla y con esa plata ayudarlo a Roberto a que continué con un tratamiento dietario que está haciendo más un control médico que iniciamos desde que faltó la madre. Gracias a Dios en poco tiempo ha bajado 25 kilos alimentándose como corresponde y saliendo a caminar diariamente», comentó Cuello. En Anguil el hombre trabaja como portero o personal no docente en la Escuela 39. «Robertito», como lo conocemos en el pueblo, afirmó: «Me siento mejor y más aliviado. Ahora tengo una nueva vida. Me siento feliz por haber adelgazado 25 kilos». Tiene que seguir adelgazando. Su familiar reveló que «la nutricionista que lo trata en Anguil le hizo hacer una serie de estudios y los resultados demostraron que no tiene ningún problema de salud, no tiene diabetes ni colesterol. Ella misma quedó sorprendida, sin embargo por su obesidad le dio una dieta estricta que tiene que cumplir todos los días. Sale a caminar una hora diaria y se controla el peso cada 4 o 5 días». El winifredense aseguró «estoy cumpliendo, como frutas y comidas livianas con moderación. Tomo mucha agua, camino hasta la entrada del pueblo y cuando vuelvo ayudo a mi tía». Mientras habla una sonrisa aparece en su rostro.

«Protegido y tranquilo»

«Vive conmigo que soy su tío político, mi esposa es María Teresa, tía de sangre de Roberto, y con los primos. Somos seis en la familia y con él siete. Aprende cosas nuevas día a día de acuerdo a su capacidad. El otro día le enseñamos a hacer cortinas para la casa, después a arreglar una cama, a hacer una estantería, aprendió algunas tareas de albañilería y la utilidad de cada herramienta de trabajo. También pasea conmigo en la combi, vamos mucho a Santa Rosa por compras o trámites y en el camino conversamos. De esta manera lo contenemos lo más que podemos», se explayó Cuello. Ante una consulta puntual «Robertito» confesó que «estoy más protegido y tranquilo, siento orgulloso de mi familia, es la única que tengo y quiero estar mucho más tiempo con ellos».

Leguaje de señas y deportes

Cuello adelantó que tiene planificado para los primeros meses de 2022 ponerse en contacto con el reconocido profesor de educación física y titular de la fundación «El Rincón de Todos», Sergio Manazzi, para que el joven pueda sumarse a esa entidad santarroseña que trabaja en pos de la inclusión de las personas con discapacidad, a través del deporte (fútbol y tenis) y de la cultura (murga «El Rincón de la Alegría»). Gran entusiasmo nos causó cuando nos contó que «ahora Roberto está terminando la carrera de lengua de señas en un instituto de Santa Rosa. A nosotros nos enorgullece». «Me encanta, quise capacitarme para poder relacionarme con personas sordomudas, aparte es una herramienta más para mí. Me entretengo y te ayuda a comunicarte”, dijo «Robertito».  

Calidad de vida

En un momento de la entrevista Cuello se emocionó. «Me dolió y a mi esposa también algunas cosas que anduvieron hablando en el pueblo de nosotros sin conocernos. Decían que Roberto se iba a olvidar de la gente de Winifreda. Él nunca se va a olvidar de nadie porque nació acá, tiene todas sus amistades y conocidos, pero circunstancias de la vida lo llevaron a establecerse en Anguil. Nosotros no podemos dejarlo solo acá porque tenemos una vida hecha. Roberto está encontrando gente de Winifreda en Anguil, son pedacitos de sus raíces». «Que se quede tranquila la gente del pueblo que Roberto está bien y va a seguir así, vendrá a Winifreda todas las veces que lo pueda traer», aseguró. «Con mi esposa toda la vida lo quisimos ayudar y ahora se nos presentó la oportunidad. Siempre sufrimos por él, queríamos verlo más delgado, que no le pasara nada a una corta edad. Usted lo está viendo, adelgazó 25 kilos», se alegró.  

Apoyo municipal

«Robertito» reconoció que mantiene contacto con sus amigos por Facebook. «Cada mensaje que recibo me pone contento y me entretengo un rato», dijo y envió «saludos para todos». En el final agradeció «a la municipalidad de Winifreda y a todo su personal que me están ayudando de todo corazón y más que nada por mi salud. Infinitas gracias a la intendenta y a Acción Social».

Medallista olímpico

Cabe recordar que Cornelis es el único winifredense que conserva una medalla olímpica. La ganó en 2015 cuando participó en los Juegos Mundiales de Olimpíadas Especiales en Los Angeles, Estados Unidos, reservados para deportistas con discapacidad intelectual.

El futbolista representaba al Rincón Azul y Oro cuando  pertenecía a la Peña Boquense de Santa Rosa y tenía una sede en Winifreda. En los EEUU, «Robertito» junto a la selección argentina de fútbol 5 obtuvo la medalla de bronce en su nivel. El joven tenía 18 años cuando formó parte del equipo que, en la lucha por el tercer puesto, venció a Canadá por 2-1. Su entrenador y formador fue el profesor de Educación Física, Sergio Manazzi con quien pronto se reencontrará.

Para integrar la selección de los Juegos Mundiales fue elegido por sus buenos rendimientos en los torneos provinciales y en la Liga Nacional que se llevó a cabo en Santa Rosa. Cuando llegó a la localidad con su presea lo estaban esperando su madre Mercedes y amistades. Fue recibido por una caravana de autos y autoridades municipales. Fue uno de los momentos más felices de su vida.

FOTO CENTRAL: Robertito (medio) junto a su tío político Pedro Cuello y su primo Marlon.  

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