Mauricio Mayer: centenaria panadería con horno a leña

Los vecinos de Mauricio Mayer José Selinger de 78 años y José María de 44 años son unos verdaderos artesanos de la panificación.

Padre e hijo elaboran las distintas variedades de panes en la única panadería con el clásico horno a leña. Este comercio es quizás el más antiguo del pueblo y siempre estuvo instalado en el mismo inmueble. Ya es un patrimonio histórico de la localidad. Sus anteriores panaderos propietarios fueron Geremías Llamas, Biolato, Schimpf y Pablo Winschel, abuelo del jugador de fútbol internacional Julio Furch nativo de Winifreda.

Fue en el año 1985 cuando Winschel decide radicarse con su familia en Eduardo Castex y le vende la panadería a José Selinger. El panadero estuvo al frente del local durante 28 años consecutivos.

Nueva generación

En 2013 se hizo cargo su hijo José María quien acompañaba a su padre en las tareas diarias desde el año 1992. Pero su progenitor no se apartó del todo. 

«Papá sigue haciendo el pan, pero no quiso estar más detrás del mostrador de la despensa. Su decisión fue respetada. En el verano arrancamos a las 19:30 o 20 horas y mi viejo prepara la masa y hornea. No quiere largar la actividad, no tiene ninguna obligación, lo hace porque le apasiona», comentó José María. Junto a su esposa Magalí Cobreros atienden la despensa de comestibles en general y verdulería.

«En 1991 el horno se cayó cuando quisimos arreglar las paredes de la vivienda. Entonces construimos un horno a leña completamente nuevo de unos 20 metros cuadrados», continuó el panadero. A su vez, comentó que la batidora, la sobadora, la puerta del horno a leña, la base y la puerta del quemador son originales de la panadería. Los objetos como el local resisten el paso del tiempo.

Sabor inigualable

Selinger aseguró que el sabor de un pan elaborado en un horno a leña es inigualable. Los clientes todas las mañanas concurren a la panadería buscando ese alimento fabricado con tanta pasión familiar y de una manera tan particular. «Acá hacemos una amplia variedad de productos como el típico pan francés, las galletas comunes y de campo que son las grandes y trinchas por pedido», detalló. También, preparan torta rusa, facturas, pizzas, panchos y pan de hamburguesas. «Se sigue con la tradición familiar y de los antiguos dueños», resaltó Selinger.

José Selinger a sus 78 años prepara la masa y hornea. 

Efeméride

En honor a estos trabajadores es dable mencionar que cada 4 de agosto se celebra el Día del Panadero que es, en realidad, el Día Nacional del Obrero Panadero. En esta fecha se conmemora la creación de la Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos, considerada como el primer sindicato de obreros panaderos, fundado un 4 de agosto de 1887. De acuerdo a la efeméride, esta iniciativa fue promulgada gracias a Ettore Mattei, quien fue uno de los organizadores del movimiento obrero y el movimiento anarquista en Argentina. Actualmente la profesión de panadero cuenta con una amplia capacitación para tareas como la recepción de las materias primas, la preelaboración y horneado de productos básicos de panadería y pastelería, así como también la presentación de estos productos para su venta y la distribución final, siendo capaz de seguir los protocolos y las normas de seguridad y de protección ambiental que garanticen la realización de un trabajo adecuado, seguro y sostenible. 

FOTO: José Selinger y su hijo José María en la clásica panadería

Especial 107º aniversario de Mauricio Mayer. 

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