Disfrazadas de payasa y hada madrina le ponen «color y alegría» a la vacunación pediátrica

Los menores que llegan al Hospital de Caleufú y a la Posta Sanitaria de Dorila son recibidos por enfermeras disfrazadas de distintos personajes infantiles. Vestidas con colorida indumentaria les aplican la primera dosis de la vacuna contra el coronavirus. Las vacunadoras consideraron que con esta iniciativa tan particular los infantes pierden el miedo al pinchazo o les resulta menos traumático.

Globos y chupetines  

Silvia Galván es nativa de Winifreda y hace 17 años que ejerce como enfermera en el establecimiento sanitario de Caleufú. Trabaja en el vacunatorio junto a su colega Patricia Olguín. «El 12 de octubre se lanzó en toda la provincia el operativo de vacunación a los menores de 3 a 11 años y desde la Dirección de Epidemiología del gobierno provincial se nos pidió a todas las vacunadoras que se ambientara la sala de vacunación. Con mi compañera de trabajo colgamos globos, yo me disfracé de payaso y repartimos chupetines a los niños», contó. «Ellos se reían, estaban más relajados y todos querían ver al payaso. Generamos un clima muy lindo en la sala de espera, estuvo muy bueno y sirvió para que los niños no tengan miedo y vengan a vacunarse», continuó.

Silvia Galván disfrazada de payasa entrega globos y chupetines a los vacunados. Padres y madres contentos.   

«Amo a los niños»

La campaña siguió el lunes por la tarde cuando otro grupo de infantes recibió la primera dosis de la vacuna de origen chino Sinopharm. «De nuevo armamos toda la movida. La verdad que me divierto con ellos», confió Galván. Padres y madres avalan esta propuesta. «Siento una satisfacción muy grande, es muy gratificante después de vivir casi dos años en pandemia ponerle color y alegría a la vacunación», declaró la profesional.

Consultada dónde consiguió la indumentaria, respondió que la ropa «me la prestaron unas maestras, una mamá me prestó una peluca y una nariz y otra madre colaboró con un retrato de cartón con la leyenda me vacuné». Enseguida recordó que «trabajé muchos años en el Ayelén de Winifreda por eso amo a los niños». Confesó que actualmente las enfermeras “estamos más tiempo en el hospital que en nuestras casas”. Informó que la localidad de Caleufú “está libre” de Covid-19 porque no registra ningún contagio ni caso activo.

 

Analisa vestida como hada madrina le aplica la primera dosis a un niño en la posta sanitaria. 

Hada madrina

Por su parte, la hija mayor de Galván siguió la misma profesión que su mamá. Ariadna Analisa trabaja como enfermera encargada de la Posta Sanitaria de Dorila. Ella se disfrazó de hada madrina y con ese atuendo vacunó a menores de la pequeña localidad del norte pampeano y a sus dos hijos: Guillermina de 10 años y Benjamín de 3.

En el final, Silvia Galván le agradeció a este cronista por «acordarte de nosotras» y envió saludos a todo Winifreda. «Siempre tengo presente a mi pueblo», culminó emocionada.

Tras vacunarlos, Analisa disfrazada de hada madrina se saca fotos con los infantes.  

FOTO CENTRAL: Silvia Galván producida como payasa vacuna a menores en Caleufú.  

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