Winifreda: «Ophilia», velas de cera de soja con propiedades aromatizantes y terapéuticas

La vecina Fiorella Chiarello se dedica a la fabricación de velas de cera de soja, un insumo biodegradable que produce una combustión limpia. Con el agregado de aceites esenciales logra que sean aromatizantes y terapéuticas. El aroma se libera suavemente, se siente en los ambientes y cambia estados de ánimo. Son ideales para celebraciones, decoración de hogares, momentos íntimos o especiales. Las velas pueden presentarse en envases de vidrio, en latitas y en objetos que los clientes elijan. 

El emprendimiento de la vecina nació el año pasado cuando regía la cuarentena estricta por la pandemia de coronavirus y todos permanecíamos encerrados. Lo bautizó «Ophilia» que significa «Dar». Al principio hizo velas para ella y como tenía una cantidad apreciable decidió ir vendiéndolas de a poco. La apertura progresiva de las actividades económicas le permitió exhibirlas al público. 

Producto de calidad

«Mi primera experiencia la tuve en la Feria del Regalo organizada por la municipalidad en el vivero Ernesto Lucero. Llevé más de 50 productos y volví con 5. Quedé impactada porque nunca pensé que iba a tener tanta repercusión», recordó aún asombrada. «Después fui perfeccionándome, hice cursos online con una profesora de Santa Rosa que es una grosa, adquirí nuevos conocimientos para ir elaborando un producto de buena calidad», añadió. 

Las velas de cera de soja tuvieron una gran aceptación en la Feria del Regalo.

Proceso productivo

Además, contó que la materia prima «básica y primordial» que utiliza «es la cera de soja, un componente derivado de un vegetal hidrogenado que lo hace renovable y biodegradable, eso es importantísimo. La compro en Buenos Aires en cajas de 20 kilos». En la cocina de su vivienda lleva a cabo el proceso productivo. Según explicó el primer paso es pesar el envase o recipiente que contendrá la vela de cera de soja. Generalmente son de vidrio o cristal. «Muchas veces me han acercado un recuerdo de un abuelo o abuela como una tacita o una caramelera porque quieren darle otro uso, eso se denomina refill», aclaró. De acuerdo al kilaje o gramaje elabora una fórmula con los distintos ingredientes que lleva la preparación: endurecedor, esencia y el pabilo. Acto seguido la cera pasa de sólida a líquida mediante un baño maría a fuego lento e introduce la esencia seleccionada. Finalmente con un jarrito con pico vertedor vuelca el contenido sobre el recipiente y con una tablilla sostiene el pabilo (mecha) en el medio para que no quede torcido. Generalmente está hecho con cera de abeja.

Crea velas en variados colores: blanco, rojo, verde, amarillo y violeta. También las presenta decoradas con brillos y flores naturales.

El producto desprende aromas de cítricos, frutales, florales, dulces, amaderados y orientales. 

Esencias con propiedades

Fiorella utiliza esencias con aromas de cítricos, frutales, florales, dulces, amaderados y orientales. Recibe el asesoramiento de una amiga que es Terapeuta Holística. «Si viene una persona y me dice que se siente muy cansada y necesita relajarse le preparo una vela con esencia de lavanda que tiene propiedades relajantes, alivia el stress y los dolores de cabeza. El aceite de verbena y las esencias orientales quizás te pueden transportar a otro momento de tu vida como a un viaje. El aroma de limón facilita la concentración y tiene propiedades calmantes que son útiles cuando uno se siente ansioso o enojado», detalló. Una de sus últimas incorporaciones fue «la citronela, que por su olor ahuyenta mosquitos, moscas, en verano tiene mucha salida».

Terminar cada vela le lleva 20 minutos como máximo, depende de la magnitud del recipiente. A su clientela le recomienda dejarlas uno o dos días estacionadas y recién después prenderlas. Cada vela puede llegar a tener una vida útil de hasta 50 horas, según su tamaño. «Se viene el día del maestro y ya estoy preparando un montón de velas como regalitos», indicó.

Sus productos son pedidos para cumpleaños, aniversarios, momentos íntimos o especiales por personas de la localidad e incluso de Buenos Aires, Córdoba y Capital Federal. «Tengo una gran variedad de recipientes para que la gente pueda elegir el que más le guste desde una latita que es un presente sencillo y precioso hasta una súper caramelera», acotó.

Las velas pueden presentarse en envases de vidrio, en latitas y en objetos que los clientes elijan. 

En la dulce espera

Lo que comenzó como un simple pasatiempo se convirtió en un emprendimiento durable. «Estoy feliz y súper agradecida con mis clientas y con mi familia que me ayuda», dijo Fiorella. Ella tiene 33 años, vive con su pareja Brian Faisandaz y su hijo Tian de 3 años y medio. Además, cursa un embarazo de seis meses. Nos adelantó que tiene fecha de parto para noviembre cuando nacerá Rafael.

Fabricar velas es su cable a tierra. «Más allá que para mí es un trabajo que me encanta también es terapéutico, me relaja, sintiendo los aromas me transporto. Pongo música suave y trabajo de noche, a partir de la medianoche cuando se duerme mi hijo hasta las 3 de la madrugada. Así estoy tranquila porque manipulo recipientes delicados», confió. 

Su emprendimiento en instagram figura como @velas_ophilia. Próximamente sumará jabones artesanales para el cuerpo (no para cara), body splash y difusor para autos.  

FOTO CENTRAL: Fiorella Chiarello con su hijo Tian 

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