En un campo de Winifreda roban piezas de un tractor: «Sabían mis movimientos», dijo su dueño

Desconocidos ingresaron a pie a un campo y se robaron partes del motor de un tractor agrícola. Lo increíble es que los intrusos entraron al predio con sus propias herramientas para quitar piezas mecánicas específicas. Esto ocurrió hace unos días en el establecimiento «Río Viejo», a unos 19 kilómetros al sur de Winifreda, al costado de la ruta nacional 35. 

Tapa de cilindros y la bomba inyectora

Su dueño está convencido que los ladrones estudiaron su rutina y la zona de actuación para saber cuándo llevar a cabo el robo. La policía inició una investigación para localizar a los autores del hecho. Este delito fue comunicado por la víctima a través de una publicación en redes. «La impotencia de ver violada mi propiedad hace que salga a comunicar lo que me ha pasado. Aprovechando nuestra ausencia en ´Río Viejo´ ingresaron al galpón, desarmaron un tractor Massey Ferguson 1098 con motor Perkins 354 y se llevaron la tapa de cilindros y la bomba inyectora», escribió Carlos Delahaye, quien afirmó que lo sustraído «es muy costoso»  y lo sucedido «muy doloroso para mí». «Si alguien se entera de algo o escucha algún comentario por favor me avisan», pidió y dejó su número de celular.

«Bien preparados»

Ante consultas puntuales realizadas por este medio, el contratista rural damnificado dio más detalles. Al respecto, dijo que «la tranquera estaba con candado, caminaron unos 800 metros hasta que llegaron al galpón. Sacaron la tapa de cilindros y la bomba inyectora con sus herramientas porque las mías las tengo en el equipo de cosecha que se encuentra en otro lugar. Evidentemente fueron bien preparados». También, señaló que «trabajaron con guantes» porque los efectivos policiales no hallaron huellas dactilares. Cuando se le consultó sobre la existencia de rastros o pisadas, dijo que pudieron haberse borrado con el viento y que él se acercó al campo unos días después del robo. «Mirando la tranquera uno puede darse cuenta que pasaron por arriba», agregó.

Las puertas del galpón estaban sin protección. «El último robo fue hace 17 años y después siempre lo cerraba con candado hasta que me cansé de hacerlo porque pensaba que no iba a entrar más nadie. Al final te mata la confianza», admitió. «Si lo encontraban cerrado con candado capaz que me rompían el portón», especuló. Su hipótesis es que los autores «deben ser personas conocidas que sabían mis movimientos».

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