Club de Winifreda desmantela sus canchas de bochas: “lisas y rayadas” no rodarán más

Comenzó el desmantelamiento de las dos históricas canchas de bochas techadas del Club Social y Deportivo. En un terreno anexo al salón que las alberga puede observarse las estructuras que formaban parte de los dos campos de juego. Se aprecian maderas, tejidos, caños, columnas de cemento y demás elementos. Una vez que sean completamente desmanteladas, el salón será refaccionado, se montará una cancha de vóley con piso de alto nivel y quedará preparado para actividades deportivas más modernas acordes a estos tiempos. 

El nuevo uso de las instalaciones del club fue acordado entre la comisión directiva y las autoridades municipales. Según informaron ambas instituciones, el municipio estaba buscando un espacio físico cerrado para poder continuar con la enseñanza de vóley. Esta escuela deportiva estuvo funcionando en el salón de usos múltiples del ex Instituto Privado Cristo Redentor (IPCR) hasta que su propietario, el Obispado de Santa Rosa, cerró el gimnasio, puso candado al portón principal de acceso a dicho inmueble y cambió las cerraduras de las dos puertas de entrada al ex edificio escolar, sin notificación previa a la comuna. Desde ese momento, los funcionarios se dedicaron a la búsqueda de un espacio cerrado hasta que finalmente consideraron que el más viable para el proyecto era el salón donde funcionaban las dos canchas de bochas ubicadas en la parte posterior de la sede social del club. 

Cancha de vóley

Desde la comuna se le prometió a la entidad que «dicho  lugar se modificará y potenciará». Al salón «se le colocará un piso de 360 metros cuadrados de baldosas encastrables de polipropileno para lograr mejor grip o rebote de pelotas y mejor repercusión en el sistema osteo-músculo-articular de cada deportista, mejorando la práctica y prevención de lesiones». El espacio físico «será preparado para otras actividades como telas, gimnasia para adultos, yoga, entrenamientos para las distintas categorías de fútbol en días de lluvias». Además, «tendrá una sala de musculación a disposición de cada deportista lo que contribuirá a su formación física-preventiva-deportiva. Será un lugar a disposición de la comunidad para reuniones y eventos diversos». Asimismo, la intención del municipio es que los niños/as pueden realizar deportes, una iniciativa que muchas veces queda «truncada ante la falta de espacio». 

Fin a un deporte

Este ambicioso plan de trabajo fue aceptado por la dirigencia. «Tenemos la oportunidad de tener una cancha de vóley que tanta falta hace en el pueblo y no hay que desaprovecharla. Es un patrimonio que va a quedar para el club y en muy buena hora», expresó Héctor Jordán, presidente de la entidad.

Por su parte, el vicepresidente Sergio Bellendir, dijo que «la inversión más grande es el piso, una mezcla de plástico y caucho como el que se usa en las canchas profesionales, que ya fue comprado con dinero de la subsecretaría de Deportes de la provincia». «Si para antes del invierno tuviéramos el salón acomodado y con los chicos adentro jugando sería muy bueno y productivo para todos», anheló el también viceintendente municipal. En abril pasado, la comisión había convocado a una reunión informativa sobre el asunto en cuestión, pero ningún bochófilo/a se acercó a la sede para dar su opinión.

Lo cierto es que los trabajos prometidos ya se pusieron en marcha con el desmantelamiento de las dos canchas de bochas, un deporte que era un remanente de una época dorada que tuvo esta disciplina en la localidad. Las “lisas y rayadas” ya no rodarán más. 

Piso de Polisan

Los campos de juego tenían piso de Polisan, un producto especial que dejaba el suelo color marrón claro y permitía que las bochas rodarán más rápido. Los bochófilos debían concentrarse al momento del tiro. El producto había sido comprado en Bahía Blanca y colocado por Luis Olguín tras haber realizado un trabajo similar en las dos canchas del Club Penales de Santa Rosa. 

Cabe mencionar que la historia del club marca que las canchas de bochas llevan el nombre de dos recordados bochófilos, dirigentes y socios vitalicios, quienes representaron a la institución en infinidad de torneos locales, provinciales y nacionales hasta que fallecieron. Además, fueron maestros de bochófilos. La cancha número 1 fue bautizada Prian Adrover y la número 2 Arnoldo “Nolo” Wiggenhauser.  El salón que albergaba las canchas se denomina Pedro Vicente Formiglia, en homenaje a quien impulsó su construcción y fomentó la actividad. 

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