El encuentro de Rosita con Cuqui que le permitió conocer al hombre de su vida

Cada vez que Carmen y Rosa se veían en el pueblo se saludaban con un beso y se quedaban varios minutos charlando de sus vidas cotidianas. Lo hacían debajo de una planta para protegerse de los rayos solares o al reparo de una pared para resguardarse del viento. Si bien no se frecuentaban asiduamente se consideraban amigas. Cuando se visitaban era para festejar el cumpleaños de una de ellas o simplemente porque una invitaba a la otra para compartir una ronda de mates y tortas en las que afloraban los recuerdos y las sonrisas. La que siempre tomaba la iniciativa del convite era Carmen. Estos encuentros se replicaban casi todos los años. Siempre mantuvieron una relación cordial. Las protagonistas de esta historia simple de Winifreda son Carmen Lucía Ponce conocida como “Cuqui” y Rosa Schulmaister o Rosita para sus seres queridos. Ambas se conocían desde jóvenes.

Encuentro y amor

Rosita siempre recordaba el encuentro con su amiga que le permitió conocer a quien sería su novio y esposo. Fue hace muchos años durante una mañana de otoño. Rosita caminaba por las calles de la localidad en busca de una carnicería de carne ovina, consumida en esa época casi en la misma proporción que la vacuna, y no la encontraba. En su camino se cruzó con “Cuqui” quien le indicó cómo llegar hasta el comercio de Juan Barbaschi, ubicado en la esquina de Urquiza y Roca, hoy avenida Raúl Alfonsín. Cuenta Rosa que ni bien ingresó a la carnicería su dueño la atendió muy amablemente y en un determinado momento le dijo «el fin de semana voy a ir visitarte». La respuesta que recibió de la clienta fue «si no llevas caramelos, no vayas». Cuando llegó el domingo, Juan se apersonó en la quinta de Rosa con dos bolsas de caramelos media hora y masticables. Enseguida entabló muy buen diálogo con los progenitores de Rosa. Así nació el amor entre ellos. Meses después se casaron y con los años formaron una familia.

Cada vez que Rosita veía a Carmen le decía que gracias a ella había conocido a su amado quien estuvo a su lado hasta el día de su fallecimiento. Es más, el esposo de “Cuqui”, Antonio Vicente Villafañe “Villa” y Juan trabajaron juntos durante algunos meses en la municipalidad.

Lágrimas 

Ambas mujeres enviudaron y sus vidas continuaron junto a sus hijos e hijas. Ya adultas mayores, una estaba en el pensamiento de la otra. Prueba de ello fue que el día que Carmen festejó sus 70 años en el Centro de Jubilados y Pensionados la invitó a su amiga y juntas bailaron el tradicional vals. Fue la última vez que Rosa disfrutó de una fiesta en el pueblo hasta casi el amanecer. Dos mujeres de personalidades distintas que fueron amigas a su manera durante décadas.

Por eso, cuando Rosita se enteró hoy del fallecimiento de “Cuqui”, no pudo evitar las lágrimas. La vecina Carmen Lucía Ponce viuda de Villafañe murió durante la madrugada de este jueves por complicaciones del coronavirus. Hacía cuatro días que estaba internada en el hospital local. Tenía 76 años de edad. Su hija Nilda Atrael también contrajo Covid-19 y fue derivada al Centro Emergente de Asistencia Respiratoria (CEAR) de Santa Rosa. Allí permanece internada desde el miércoles de la semana pasada con una neumonía bilateral severa.

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