En Winifreda lo echaron en pandemia: trabajador rural reclama indemnización

Un productor agropecuario echó a su empleado del campo porque supuestamente dentro de su propiedad ejercía violencia física contra su esposa con la cual convive hace 21 años. El trabajador rural negó las imputaciones en su contra, y consideró «arbitrario e intempestivo» su despido y reclama por su indemnización. Lo hizo por carta documento. Además, denunció que estuvo trabajando tres años de manera informal. Su esposa fue obligada por los titulares del campo y la Policía a marcharse de la provincia.

Seis años, tres en negro

Quien perdió su trabajo en medio de la segunda ola de la pandemia de coronavirus es Miguel Horacio Rocco, nativo de General Alvear, Mendoza. «Trabajaba con Norberto García, más conocido en el pueblo como ´Babucho´. Me vine en julio de 2015. Me tuvo tres años en negro, hasta 2018, y después me blanqueó hasta este año. En total seis años estuve trabajando ahí», contó Rocco. Consultado sobre si lo habían blanqueado ante un pedido suyo o por iniciativa de su ex patrón, respondió que la decisión «la tomó él». Acto seguido aclaró en qué circunstancia ocurrió el cambio de relación laboral. 

«Todas las mañanas salía a recorrer el campo y un día me ataja la señora (de García) y me dice que andaban los inspectores de la AFIP y que si me llegaban a encontrar les dijera ´sos un pariente nuestro o estás viviendo acá porque andas de paseo, pero no digas que estás trabajando con nosotros porque estás en negro´. Después me blanquearon». 

Despido e intimación  

El 19 de marzo de 2021 Rocco recibió el telegrama de despido. «Me despidieron invocando causa policial. García hizo una exposición en la comisaría contando que yo le pegaba a mi señora, la maltrataba, cuando nunca le hice algo así», indicó. Para defenderse, Rocco le envió una carta documento a su ex empleador en la que negó que su esposa Fanny Orozco «haya radicado una denuncia policial en mi contra por violencia de género y niego que haya ocurrido ese hecho en mi lugar y horario de trabajo. También niego que usted junto a su esposa hayan escuchado maltratos verbales en forma diaria y que mi pareja haya solicitado ayuda. Niego que haya faltado a los deberes laborales y que usted tenga motivos reales para temer por su integridad física y la de sus familiares. La realidad es que yo le reclamé verbalmente los aportes y diferencias salariales adeudadas por haber trabajado tres años en negro y usted inmediatamente buscó un motivo para despedirme sin abonarme la indemnización que por ley me corresponde».

En el mismo escrito lo acusó de llevar «a mi pareja engañada y amenazada a la comisaría local con el claro objetivo de tener una excusa para despedirme y no indemnizarme, todo lo cual quedará demostrado oportunamente en instancia judicial». Por todo esto consideró que su despido «resulta intempestivo, arbitrario, desproporcionado y sin justa causa en función de que usted violó el principio legal de progresividad en la aplicación de sanciones disciplinarias ya que suponiendo (no es el caso) la existencia de tales inconductas debió haber optado por sanciones menos severas como un llamado de atención o suspensión máxime teniendo en cuenta que no existen antecedentes disciplinarios en mi legajo. Una discusión verbal de pareja no es motivo de despido». 

Finalmente intimó a su ex patrón «a que en el plazo de 48 horas me abone indemnización por despido sin causa, diferencias salariales, SAC, preaviso, doble indemnización laboral previsto en el DNU 34/19 bajo apercibimiento de iniciar acciones que por ley correspondan».

Tiene testigos

Si el caso llegara a judicializarse «tengo testigos que avalan que estuve trabajando en el campo desde el año 2015», aseguró en la entrevista. Cuando se le preguntó si fue un empleado fiel a su ex patrón, no dudo en responder «sí, jamás toqué algo que no me correspondía, cuando necesitaba le pedía. Es más, el sueldo me lo abonaba en dos o tres cuotas hasta que un día le dije porque no me paga todo junto». «Nunca pensé que este hombre se iba a comportar de esta manera conmigo, jamás», exclamó. «Yo reclamo lo mío», insistió Rocco. 

El calvario de Fanny Orozco 

Por su parte, Fanny Orozco, se presentó ante la Unidad de Atención Primaria del Ministerio Público Fiscal de Santa Rosa. Allí ante la Fiscal adjunta Natalia Urruti, declaró que desde 2015 vivía en el campo junto a su marido Miguel Rocco cuyos «jefes» eran Norberto García y Alicia Guinter. Confirmó que el mes pasado García había realizado una exposición manifestando una discusión entre el matrimonio rural. 

El 13 de marzo, Guinter trasladó a Orozco hasta el pueblo con la excusa de que tenía que cuidar a su suegra por dos horas, en cambio estacionó su vehículo frente a la comisaría y le dijo «hasta acá llegamos» y la instigó a que radicara «una exposición o denuncia» contra su marido. Dentro del edificio policial había dos policías, uno escribía a máquina y el otro «le hablaba de mala manera» a Orozco. 

Guinter relató que el trabajador rural «insultaba y maltrataba» a su esposa, en cambio Orozco manifestó que «nunca me golpeó, solo tuvimos una discusión de pareja». La declarante dijo que «mientras lloraba me obligaron a firmar un papel y no me leyeron lo que estaba escrito». 

Encerrada en camioneta 

Acto seguido un policía expresó «hay que sacarla del campo, se tiene que ir del pueblo y no ver nunca más a su marido». Luego Guinter puso en marcha su auto, Orozco fue subida al asiento trasero franqueada por dos policías y se dirigieron al predio rural. Una vez allí, obligaron a la mujer a retirar sus pertenencias: dos bolsos de ropa, un lavarropas y un parlante de música. Ella lloraba desconsoladamente y su esposo también porque no entendían que pasaba. La suben con sus escasos bienes y su perrita a la camioneta de García quien junto a su esposa, previo a dejar a los policías en la comisaría, emprenden viaje a la ciudad de Cipoletti, Río Negro. 

«En los controles policiales ambos manifestaban que me estaban llevando por una mudanza.  Durante el viaje paraban y comían y a mí me dejaron encerrada en todo momento en la camioneta», relató Orozco. 

«No regreses más» 

Cuando llegaron a destino, la dejaron en la casa de su hermana y se marcharon. El 19 de marzo, Rocco se comunica con su esposa para decirle que había recibido el telegrama de despido. Un día después García la llamó a Orozco y le dijo «si queres te mando dinero, pero no regreses más». El 26 de marzo, Rocco alquiló una casa en Winifreda y su esposa con un flete volvió a La Pampa y ahora están viviendo juntos nuevamente. 

Su estremecedor relato deja en evidencia que sufrió violencia laboral, institucional y psicológica. Ante la gravedad de los hechos, la Fiscal Urruti solicitó las actuaciones policiales para analizarlas detenidamente y luego actuar en consecuencia.   

 

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