Fin a las bochas en el CSDW: construirán cancha de vóleibol con piso de alto nivel

La fotografía que ilustra esta crónica fue tomada en un torneo disputado hace muchos años en la localidad. Un evento deportivo similar no volverá a repetirse porque las dos históricas canchas de bochas del Club Social y Deportivo serán desarmadas y el recinto que las alberga convertido en una cancha de vóleibol con piso de alto nivel.

El nuevo uso de las instalaciones fue acordado entre la comisión directiva del club y la Municipalidad. Esta última buscaba un espacio físico cerrado para continuar con su escuela de vóley. Estas novedades fueron comunicadas a la prensa lugareña por la dirigencia de la entidad, que había convocado a una reunión informativa sobre el asunto en cuestión para el viernes pasado, pero ningún socio/a se acercó a la sede para dar su opinión.

Escuela de vóleibol

A través de un documento explicaron que la escuela municipal de vóleibol inició sus actividades en 2017 en el gimnasio del ex colegio secundario Cristo Redentor (IPCR), propiedad del Obispado de Santa Rosa. Incorporó pelotas, elementos de coordinación, conos, tortugas, redes, entre otros. Al mismo tiempo, la comuna mejoró el salón de usos múltiples de la curia mediante colocación de nueva luminaria, pintura en las paredes, mantenimiento de desagües, del acceso principal al salón y baños. A fines de 2020 y en plena pandemia de coronavirus, dicha escuela deportiva se adaptó a la situación epidemiológica y funcionó con los protocolos sanitarios establecidos desde Salud Pública logrando la asistencia de entre 30 y 40 niños/as de entre 7 a 13 años.

Malestar con el Obispado

Todo iba bien hasta que grande fue la sorpresa del profesor y sus alumnos/as cuando encontraron el gimnasio totalmente cerrado, el portón principal de acceso a dicho inmueble con candado y las dos puertas de entrada al ex edificio escolar con las cerraduras cambiadas. «Todo esto sin previo aviso, ni acercamiento o llamado al municipio para poder dialogar. Tampoco pudimos sacar todo el material que habíamos comprado», señala el texto, que deja en evidencia el malestar comunal. «Considerando que el municipio se hizo cargo del mantenimiento del lugar, esperaba a cambio un respetable y fundamento apropiado de porqué se impidió el acceso al gimnasio para continuar con esta actividad de vital importancia para todos los chicos/as de la localidad».

Se potenciará salón de bochas 

Desde ese momento la municipalidad asumió la «responsabilidad» de buscar como «alternativa viable un espacio cerrado». Y lo encontró. “Teniendo en cuenta que la mayor cantidad de clases se llevan a cabo con bajas temperaturas y exposición a fuertes vientos, vemos importante la modificación y el uso del salón donde funcionaban las dos canchas de bochas ubicadas en la parte posterior de la sede del club», señala el texto.  Desde la comuna se le prometió al club que «dicho lugar se modificará y potenciará». Al salón «se le colocará un piso de 360 metros cuadrados de baldosas encastrables de polipropileno para lograr mejor grip o rebote de pelotas y mejor repercusión en el sistema osteo-músculo-articular de cada deportista, mejorando la práctica y prevención de lesiones». El espacio físico «será preparado para otras actividades como telas, gimnasia para adultos, yoga, entrenamientos para las distintas categorías de fútbol en días de lluvias». Además, «tendrá una sala de musculación a disposición de cada deportista lo que contribuirá a su formación física-preventiva-deportiva. Será un lugar a disposición de la comunidad para reuniones y eventos diversos». Asimismo, la intención del municipio es que los niños/as pueden realizar deportes, una iniciativa que muchas veces queda «truncada ante la falta de espacio». En la actualidad las categorías de 12 a 14 años de vóley entrenan en el parque recreativo municipal al aire libre.  

«Patrimonio para el club»

Al respecto, Héctor Jordán, presidente de la entidad, confirmó que el proyecto fue aceptado por la dirigencia. «Tenemos la oportunidad de tener una cancha de vóley que tanta falta hace en el pueblo y no hay que desaprovecharla. Es un patrimonio que va a quedar para el club y en muy buena hora», afirmó. «Llamamos a los socios para ver que les parecía la propuesta, pero nadie se acercó», dijo sobre la convocatoria para conversar del tema. Aseguró que en los últimos cuatros años mantuvo charlas informales con varios bochófilos para reactivar la actividad. A todos les decía «no estamos en contra de nadie, al contrario cuanto más gente se acerque mejor. Pero al final nadie formó una subcomisión, todo quedó en intenciones». Además, «el proyecto que algunos tenían era administrar el salón y la cantina como algo privado o personal. Yo hace seis años que estoy en la comisión y nunca vimos un peso. Hoy está todo abandonado y hay deudas. Y nadie apareció con un proyecto para que esto se revierta». «Ahora tenemos esta oportunidad y no hay que desaprovecharla, es un patrimonio que va a quedar para el club y en muy buena hora», ponderó.

Niños contenidos

Por su parte, el vicepresidente Sergio Bellendir, dijo que «la inversión más grande es el piso, una mezcla de plástico y caucho como el que se usa en las canchas profesionales, que ya fue comprado con dinero de la subsecretaría de Deportes de la provincia». Ese piso (ver foto), en principio, estaba destinado al gimnasio del Obispado donde funcionaba la escuela deportiva hasta que «el profesor llegó un día y tenía las puertas cerradas con candados y las cerraduras cambiadas. Adentro quedaron pelotas, seis reflectores de Led nuevos y demás elementos. Tendremos que seguir conversando para que nos reintegren las cosas». Así surgió la posibilidad del salón de bochas. «Sería un muy buen lugar para traer de nuevo a los chiquititos a la actividad y tenerlos contenidos», consideró. Consultado sobre el inicio de los trabajos, dijo que «los tiempos los maneja la municipalidad». «Si para antes del invierno tuviéramos el salón acomodado y con los chicos adentro jugando sería muy bueno y productivo para todos», anheló el también viceintendente municipal.

Prian, “Nolo” y Don Vicente

Cabe mencionar que la historia del club marca que las canchas de bochas llevan el nombre de dos recordados bochófilos, dirigentes y socios vitalicios, quienes representaron a la institución en infinidad de torneos locales, provinciales y nacionales hasta que fallecieron. Además fueron maestros de bochófilos. La cancha número 1 fue bautizada Prian Adrover y la número 2 Arnoldo “Nolo” Wiggenhauser. Mientras que el salón que alberga los campos de juego se denomina Pedro Vicente Formiglia, en homenaje a quien impulsó su construcción y fomentó la actividad. Volviendo a este tiempo, trascendió que los jugadores locales proyectan construir una cancha en un predio privado. Mientras tanto, deberán viajar hacia Santa Rosa o Mauricio Mayer para practicar el deporte que los apasiona.

 

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