Fanny Maier egresada de la UNLPam: «Me encanta enseñar matemáticas»

Fanny Maier nació en Arata y con el tiempo se trasladó con su familia a Winifreda donde se radicaron definitivamente. Con 27 años, terminó el profesorado de matemáticas en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam). Es una nueva profesional que se recibe en tiempos de pandemia, por lo cual tuvo que rendir su última materia vía Zoom y obtuvo un 10 en el examen final. Para ella fue una carrera cargada de puro sacrificio, pero hoy se siente feliz al ver cumplido su sueño por mérito propio.

Sacrificio y orgullo

En diálogo con INFOWINI, Fanny contó que egresó en 2011 del Instituto Privado Cristo Redentor de Winifreda (IPCR), institución que años después la tendría en su plantel docente. Desde 2012 hasta 2015 cursó los primeros años del profesorado en la universidad pampeana. Después dejó la cursada hasta 2017. Durante ese período estuvo dando clases en el IPCR. «En 2015 trabajé como pareja pedagógica y en los dos años siguientes como suplente», recordó.

En 2018 retomó los estudios tiempo completo. En 2019 adelantó todo tercer año y la mitad de cuarto año porque sabía que tenía por adelante «una materia muy pesada» que era Práctica Educativa entonces «quise alivianarme el último año que me quedaba». En 2020 finalizó la cursada en plena cuarentena y en marzo de 2021 rindió los últimos finales de manera virtual. «La pandemia me recontra favoreció porque antes viajaba todos los días en colectivo a Santa Rosa, en cambio estando en mi casa pude dedicarle muchas más horas al estudio», aseguró.

En cuanto a los viajes que hacía, la docente rememoró que «me iba con un transporte a las 6:30, otras veces tomaba el colectivo que salía a las 7:30, cursaba todo el día y regresaba a las once de la noche en micro. En los primeros años de cursada (2011 a 2014) el colectivo me dejaba en el cruce (de rutas 35 y 10) porque no entraba a Winifreda, mi papá me buscaba y al otro día de nuevo me levantaba a las 5 para ir devuelta a estudiar».

Virtualidad, una aliada

Historia y Filosofía de la Matemática, Topología, Práctica Educativa, Física, entre otras, fueron las materias que rindió de manera virtual. «No fue fácil, pero la virtualidad me ayudó mucho. Si bien no es lo mismo porque algunas cuestiones se entienden mejor de manera presencial, nada fue imposible. Me mandaban los ejercicios prácticos por una plataforma que tiene la facultad y por Zoom podía consultar a los profesores para sacarme todas las dudas. La facultad siempre estuvo presente», resaltó.

De esta manera, «el año pasado rendí siete finales y los dos últimos en marzo de este año. El 30 rendí la última materia, que fue física con un 10», dijo orgullosa por lo logrado. Además, confió que «siempre tuve buenas notas».  

Ante una pregunta puntual, respondió cómo surgió su pasión por la matemática. «Siempre me gustaron los números. El colegio de Arata tiene la orientación en Ciencias Naturales entonces ya tenía muchos conocimientos de matemática, física y química. En cambio, cuando me vine al colegio de acá (al IPCR) tenía la orientación de Humanidades y Ciencias Sociales, se daban esas materias pero no se profundizaban». Igualmente durante todos sus años de cursada «una sola vez» contrató a un docente particular para rendir un parcial de física.

Estrategias y razonamiento  

Una vez recibida, Fanny empezó a trabajar. Hizo una suplencia de 35 horas semanales en tres colegios secundarios de Eduardo Castex. En la actualidad imparte clases en los colegios Ciudad y San Martín de Santa Rosa.

En las aulas lleva a cabo distintas estrategias para que el proceso de enseñanza-aprendizaje resulte efectivo. «Cuando uno hace lo que le gusta, se lo trasmitís a los alumnos, y a mí las matemáticas me encantan desde siempre», afirmó. En la misma línea agregó: «Trato que todos mis alumnos asimilen los conocimientos de diferentes maneras. Hacemos juegos matemáticos, invertimos roles: ellos se convierten en profesor, pasan al frente, explican el tema, corrigen a sus compañeros y yo soy una alumna más».  Muchos chicos le han manifestado su desinterés por las distintas operaciones matemáticas y le han dicho que prefieren practicar deportes o actividades en el campo. Pero cambiaron de opinión cuando la profesora les propuso «busquemos algún problema que esté relacionado con determinada disciplina o con el campo para razonarlo y resolverlo matemáticamente». Su astucia le está dando resultado. 

Tuvo buenos profesores

«La docencia me gusta y me encanta enseñar matemáticas», reafirmó. «Cuando fui adolescente tuve profesores muy buenos como Alberto Espada en Arata y  Claudia Russmann en Winifreda. Me encantaba las clases que daban e iba predispuesta a escucharlos y a aprender», señaló. 

En el final, la entrevistada agradeció a «Dios por darme el entendimiento y la sabiduría para cumplir el sueño que tenía de niña: ser profesora de matemáticas». «También a mis padres, hermanos y demás familiares por darme la oportunidad y apoyarme en todo momento. Y a mis amigas que estuvieron a mi lado en cada circunstancia».

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