“El Cristo del Monte”, una obra de «El Negro» Dasso: creatividad y talento

La pieza artesanal fue realizada en el año 1997 y el paso del tiempo no la ha afectado. La figura no tiene corona de espinas ni clavos en sus manos.  

En el parque recreativo «Los Pisaderos» de Victorica se encuentra a la vista del público el maravillo “Cristo del Monte”. Es una obra tallada a la perfección sobre un caldén ahogado y pertenece al artesano local Humberto Mario «El Negro» Dasso. 

Su creador se remontó a tiempo atrás para contar como fue el proceso de gestación. «Siempre nos juntábamos en el parque un grupo de folcloristas conocidos a comer unos churrascos los fines de semana y a tocar la guitarra. Una tarde (del año 1997) estábamos de sobremesa, salgo caminando para estirar las piernas y veo un caldén que se había secado por exceso de agua en sus raíces, la planta se había ahogado», comenzó recordando. «La gente iba y cortaba sus gajos para preparar el asado. Cuando iba pasando lo miro y veo la figura de Cristo. No le dije nada a nadie, me la banqué, porque cuando uno se dedica a esto tiene el ojo artístico y ve cosas que otros no alcanzan a percibir», siguió. Guardaba esa imagen en su retina y memoria. «Volví al atardecer, lo alumbraba de todos lados y la figura seguía intacta en el caldén», dijo. Al día siguiente le solicitó permiso al intendente de turno para intervenirlo. «No hay problema, si no te sale lo cortamos y hacemos leña, total ya está seco», fue la respuesta del mandatario. 

Tallado e inauguración.

De esta manera, con el visto bueno oficial, Dasso fue hacia el parque con sus «herramientas básicas», entre ellas un hacha, una gubia, un formón más un tambor y empezó a tallar la madera. «A medida que iba tomando forma me gustaba cada vez más. Cuando estaba casi listo la gente se sentaba a mirar como trabajaba. Le habían contado al cura párroco, pero nunca me dio bolilla, nunca se acercó», continúo. El toque final «fue el puntito en el centro de los ojos para que empezara a mirar». El tallado de la escultura en madera le demandó en total 113 horas distribuidas en más de un mes de trabajo. «Nunca hice bosquejos, todo mental», aseguró. A su vez, señaló una particularidad de su obra. «Es muy especial porque es un Cristo resucitado, no tiene corona de espinas ni clavos en sus manos, no está sufriendo”. Mientras lo tallaba, Dasso pensaba «ya sufriste demasiado flaco, yo te quiero de vuelta con los brazos abiertos y sanos». 

El día de la inauguración y bendición del “Cristo del Monte” coincidió con el aniversario del pueblo y apareció el cura quien felicitó a Dasso. El escultor le dijo: «Es mi Cristo padre, es un Cristo indio porque yo soy apego a los ranqueles, tengo descendencia materna por parte de mi abuela cuyo padre y madre eran indios». Y al respecto reveló que «me crié con todos los descendientes ranqueles y tengo cursos de lengua ranquel. En las danzas y rogativas paso como si fuera uno más de ellos». La escultura hoy es una atracción turística. «Yo la doné a la comunidad, no cobré nada», afirmó. 

 

Pedido de elite

En sus 40 años como artesano acumuló muchos amigos. Uno de ellos es el empresario vitivinícola Cesar Catena, quien enterado de su creatividad y talento le pidió que le tallara 47 bañeras de caldén en las cuales debía entrar una persona sentada. Tras varios meses de trabajo y de conseguir la materia prima (troncos secos), cumplió con la tarea. 30 bañeras fueron colocadas en el spa de las habitaciones de un hotel de nivel internacional de Buenos Aires. Las restantes fueron a Europa y Catena se las regaló a sus íntimos. «Estuve una semana en el hotel, ahí pude ver cómo vive la gente rica, no les envidio nada porque yo soy feliz en Victorica», enfatizó Dasso. 

A sus 67 años, el artesano y escultor vive con su señora, es padre de cuatro hijas y tiene ocho nietos. No puede hacer demasiada fuerza y debe cuidarse porque fue sometido a cuatro bypass. No obstante, se lo ve muy activo en su taller donde talla fuentes, platos, cucharas en madera de caldén. 

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