«Los cultivos no estaban asegurados»: 20 mil hectáreas afectadas por el granizo

La intensa pedrada del domingo 10 de enero provocó daños del 50 por ciento y totales en 20 mil hectáreas sembradas con maíz, soja, sorgo y alfalfa. La cifra fue revelada por Juan Ferrari, director de la Sociedad Rural del departamento Quemú Quemú, quien confirmó que el fenómeno climático afectó a campos de las localidades de Colonia San José y Villa Mirasol. Además, el dirigente reveló que los cultivos no tenían cobertura contra granizo y señaló que los chacareros afectados están «muy mal» anímicamente.

Panorama desolador

«Esta fue una pedrada que hacía tiempo no se veía y sumado el viento resultó nefasta para los cultivos y el pasto para la hacienda. En algunos predios rurales no queda nada, el panorama es bastante desolador», indicó. 

Los daños fueron de los más variados desde parciales y totales. Los lotes estaban sembrados con maíz, soja, sorgo forrajero y alfalfa. «Estaban en una etapa de crecimiento avanzada, ya no se van a recuperar y si lo hacen no tendrán los rindes esperados. Muchos chacareros están resembrando, sabiendo que es muy tarde, pero no les queda más remedio que intentarlo con la ilusión de poder recuperar algo. En los últimos días estuvo lloviendo y eso puede ayudar», sostuvo. 

Pérdidas económicas

Según Ferrari, la manga climática tuvo unos 20 kilómetros de largo de norte a sur y 10 kilómetros de longitud de este a oeste. Comenzó en Colonia San José y terminó entre Villa Mirasol y Metileo. Charlando con los productores pudo comprobar que tienen «el ánimo por el piso» por las pérdidas económicas. Además, deberán hacerse cargo de todos los gastos extras dado que «los cultivos no estaban asegurados».

Empezar de nuevo

«Esta zona (las localidades afectadas) estaba muy complicada por la sequía, mucho más que Santa Rosa, Winifreda y otras donde venía lloviendo. Acá hacía dos meses que prácticamente no había caído una gota y cuando la siembra repuntaba la piedra se llevó todo», evaluó. «El ánimo es malo, pero los productores lo que saben hacer es levantarse, ponerse de pie y arrancar de vuelta. Están intentando sobreponerse a esta situación de la mejor manera posible», dijo. «El campo es una fábrica a cielo abierto y no siempre se cosecha lo que uno puede sembrar y más en esta zona donde el clima es un poco más riguroso que en la zona núcleo. Siempre se la pelea un poco más y cuando pasa un evento así la capacidad de recuperación es mucho más baja», cerró el entrevistado. 

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