Estudiantes egresaron de la Escuela 104: «Un acto sencillo, pero emotivo»

Los alumnos de sexto grado de la Escuela 104 de Winifreda se reencontraron por primera vez para retirar sus certificados de finalización del nivel de enseñanza primaria del ciclo lectivo 2020, año signado por la educación virtual y presencial en la última etapa del calendario escolar. La ceremonia se llevó a cabo el viernes en distintos horarios y al aire libre respetando el distanciamiento físico.  

A las 9 fueron convocados los estudiantes del turno mañana y a las 10 los del turno tarde. Recibieron sus diplomas de manos de una docente y en cada franja horaria se sacaron una foto individual o acompañados por un solo familiar al lado del mástil y luego compartieron una grupal con tapaboca y el guardapolvo pintado debajo de una arboleda.  

Desde las 11 hasta las 21 podían acercarse nuevamente al edificio educativo para fotografiarse con sus respectivas familias junto a una ornamentación preparada al aire libre por las docentes del área de plástica. De esta manera, celebraron el cierre de una etapa y el inicio de otra. 

 

Sin repitentes

«Un fin de año diferente», dijo la directora Adriana Russmann. «Teníamos la posibilidad de organizar un acto con mucho protocolo en la calle o en la plaza, pero no nos daban los tiempos. Con las docentes decidimos organizar algo más sencillo, pero para los chicos fue emotivo», señaló. 

El año estuvo marcado por la educación online. Russmann fue consultada sobre si todos los egresados pasaron de grado o hubo repitentes. Al respecto respondió que «ninguno tiene que volver en febrero a recuperar saberes. Todos fueron evaluados a través de medios tecnológicos, de la presencialidad incluso hubo casos en que docentes personalmente alcanzaban fotocopias a las casas y los chicos nos traían la devolución a la escuela. Todos están en condiciones de pasar a un primer año con todos los contenidos aprendidos». En el mismo sentido remarcó que «las docentes tuvieron muchísimo trabajo porque han evaluado por videollamadas y en forma individual, impartieron todos los contenidos en la medida justa y necesaria como para que los egresados puedan arrancar el primer año» del secundario. 

«Queríamos preservarlos»  

Asimismo, la directora indicó que este año debido a la pandemia los alumnos de sexto no tuvieron su tradicional baile de despedida y el acto protocolar se desarrolló sin la presencia de la bandera de ceremonias, solo flameaba la bandera en el mástil, no hubo ingreso de abanderados y escoltas ni recambios de abanderados, tampoco se cantó el himno nacional. «Cosas que son imprescindibles, pero no se pudieron hacer porque si poníamos sillas para los egresados significaba hacer un acto con un protocolo muy exhaustivo y no estábamos dispuestos a arriesgarnos, queríamos preservarlos, en el último día no íbamos a arriesgar todo lo que habíamos logrado en el año», sostuvo. 

Monumento a familias

Russmann pidió que «nos sigamos cuidando» y les deseó a los egresados un «exitoso 2021. Ellos sufrieron este año y hoy (por el viernes) se reencontraron después de meses que no se veían y podíamos ver sus caritas de felicidad. En fin, que el año nuevo sea distinto para todos». 

Por otra parte, en cuanto a lo educativo manifestó que junto al personal docente se sienten «muy conformes» con los logros alcanzados. «En el pueblo tenemos que hacerles un monumento a las familias que nos ayudaron, nunca tuvimos ningún problema, las pocas que no pudieron ayudar a sus hijos fue por falta de conectividad o teléfono, pero no por falta de predisposición. Se las ayudó de otra manera y se superaron los obstáculos».  

 

Madres con guardapolvo

Nadia Pascal acompañó a su hija Nabil a recibir su certificado. «Un momento especial y triste a la vez porque no pudimos acompañarlos como se debía, pero ellos -dijo mirando a los alumnos- están felices porque finalizan un año muy difícil. Terminamos virtualmente haciendo las tareas con la seño acompañándonos», evaluó.

Nabil dijo que llegó a sentirse «triste porque no podía venir a la escuela, siempre teníamos un lugar en el patio donde nos juntábamos todos a charlar en el recreo, extrañaba mucho estar con mis compañeros». Por eso reencontrarse con ellos la puso «muy feliz porque los volví a ver después de tanto tiempo».  

Según manifestó, al principio le fue «dificíl» adaptarse a la educación virtual, pero a medida que pasaban los meses “fue mucho más fácil” y pudo realizar «mucha tarea» con normalidad.

Nadia dijo que todo el año tuvo conexión a Internet y eso ayudó a su hija a usar la plataforma Zoom para comunicarse con su docente. Como madre la apoyó constantemente. «Tuvimos que habituarnos a los horarios escolares, de 13.30 a 17.30, para que no perdiera el ritmo, la verdad que las madres nos pusimos el guardapolvo y tuvimos que aprender junto a nuestros hijos contenidos que uno no sabía». Para Nabil fue una linda experiencia compartir las tareas junto a su mamá.  

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