En Winifreda resurge el fútbol femenino: «Recuperar el grupo que se había formado»

El fútbol femenino atraviesa un momento de esplendor en La Pampa ante el ritmo cada vez más imparable de mujeres amantes de esta disciplina. Por causa de la pandemia, la falta de competencias hace que las jugadoras se mantengan activas practicando en sus respectivos estadios esperando la hora de salir a la cancha para medirse con sus contrincantes y de paso divertirse y hacer nuevas amistades.

La localidad de Winifreda no se mantuvo al margen de esta ola y desde hace varias semanas una docena de mujeres de variadas edades entrenan en el campo de deportes del único club del pueblo bajo las órdenes de Aarón Obert. 

Al menos una de las deportistas tiene cierta experiencia en el dominio del balón porque integraba el equipo de «Las Indomables», que tuvo gran protagonismo en torneos locales y provinciales hasta el año 2014.

Entrenamientos

«Esta es una escuelita deportiva impulsada desde la municipalidad. Como el fútbol femenino se expandió en toda la provincia, nuestra idea es darle la importancia que se merece, por eso arrancamos con un espacio recreativo con el propósito de ir consolidándolo y si se puede formar alguna categoría para, el año que viene, representar al club social y deportivo en torneos oficiales», explicó el entrenador. 

A las prácticas pueden sumarse chicas a partir de los 13 años en adelante. Los encuentros se llevan a cabo los miércoles y viernes de 18.30 a 19.30. «La idea es recuperar el grupo que se había formado años anteriores», apuntó Obert. Los entrenamientos comenzaron con cuatro chicas y ahora suman una docena. El instructor les ha enseñado distintas jugadas técnicas, de conducción, traslado, cómo liberarse de un adversario que presiona, entre otras estrategias de juego. «Vamos trabajando de manera progresiva», señaló Obert. Luego recalcó el plan de trabajo: armar un equipo para salir a competir cuando se supere la pandemia. Eso les permitirá a las futboleras entrar en contacto con colegas de otras localidades para «tener otra visión y sumar experiencia».   

Madre e hija jugadoras

Natalia Gamarra fue quien integró el equipo de «Las Indomables» que hizo historia hace seis años. Ella retomó la actividad y se da el placer de compartir cancha con su hija. «Quiero que sienta que el fútbol femenino está presente. A mí siempre me gustó y ahora que se puede practicar de nuevo no desaprovechamos esta oportunidad», expresó Natalia. Asimismo, su hija acotó que estar al lado de su madre le genera «más confianza. Tenerla a ella es un aporte muy importante. Las clases están muy buenas».   

Partícipes de un equipo

Miranda también incursiona por primera vez en esta pasión de multitudes, sin distinción de género. «Cuando vi que estaban las inscripciones abiertas me pareció interesante sumarme», dijo tras correr detrás de la pelota. Lo que más la entusiasma es que se siente “partícipe de un equipo”.   

Por su parte Valentina recordó que la última vez que había jugado al fútbol fue en 2018 en una formación mixta. «Siempre quise que haya un equipo en el pueblo, sentía que había muchas chicas que les gustaba, pero ninguna se animaba. Por eso quiero invitarlas a que vengan porque es un deporte muy lindo, haces nuevas amistades y te hace bien físicamente», cerró.  

  

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