En Winifreda funciona una fábrica de alfajores artesanales: el producto contiene puro chocolate y dulce de leche pampeano

Ana Claudia Gualdieri, nativa de Tandil, Buenos Aires, encontró en Winifreda la oportunidad de instalar una fábrica de alfajores -la primera en su rubro- tras realizar un minucioso estudio de mercado. Junto a su esposo e hijo puso en marcha el emprendimiento el cual comenzó a funcionar este año, en plena pandemia de coronavirus. Da trabajo a dos mujeres. “Lo bautizamos Pampa Premium en homenaje a esta hermosa provincia en la que decidimos radicarnos”, comentó la emprendedora. 

Inicios

En su ciudad natal trabajaba como docente y psicopedagoga. “Estaba muy lejos de la cocina”, confesó. Viajaba continuamente a Winifreda y advertía la ausencia de alfajores artesanales. Fue así como con su marido empezaron a investigar y decidieron incursionar en este rubro previa capacitación. 

“Rescatamos algunas recetas de mi abuela y después viajamos a Buenos Aires, antes de la cuarentena estricta, donde estuvimos 15 días participando de un curso intensivo de gastronomía específico de alfajores. En Tandil asistimos un mes y medio a una capacitación en el Instituto Gastronómico Argentino (IGA)”, contó. Con los conocimientos adquiridos se asentaron definitivamente en Winifreda. “Vinimos para quedarnos al igual que los alfajores. Nos encantó el lugar, la amabilidad de su gente y sobre todo la seguridad, eso nos dio mucha tranquilidad para poner nuestro emprendimiento”, abundó. 

Producción

“Empezamos el proceso de elaboración con una batidora, palos de amasar y una cocina industrial y después sumamos una amasadora, una sobadora de tamaño mediano y un horno industrial mampostero. Vamos a paso lento pero firme”, afirmó. Las materias primas que no faltan en su cocina son harina, dulce de leche, cacao, chocolate, entre otras. “Los primeros alfajores se los convidamos a nuestras amistades, corregimos algunas cosas que nos sugerían y hoy en día tienen mucha aceptación por parte de los consumidores”, se alegró. 

Asimismo, precisó que “trabajamos un estilo similar a los Havanna, pero con un toque pampeano. Están revestidos de puro chocolate, tienen el mejor dulce de leche de La Pampa y las tapas son a base de masa de cacao y chocolate. Además, hemos lanzado una línea blanca, una especie de merengue que lo vendemos por encargue”, señaló. También amplió que “los alfajores de chocolate pesan 75 gramos, se clasifican dentro del rubro de los triple”. 

Ventas y proyectos

Cabe destacar que próximamente lanzarán una línea de producción dietética compuesta por alfajores integrales y para veganos. Las ventas por mayor y menor van en ascenso. “Empezamos con 10-12 docenas por semana y actualmente estamos en 30-35 docenas y siempre cumplimos con todos los pedidos”, precisó. Tienen todos los permisos de venta. Los alfajores 100 por ciento pampeanos son cada vez más buscados para disfrutarlos en familia o para regalar. Ana Claudia indicó que un distribuidor se encarga de venderlos en Santa Rosa, General Pico, Toay, Miguel Riglos y Mauricio Mayer. Su marido está en el sector ventas y logística y acerca los alfajores a los comercios de Winifreda y su hijo se ocupa de la difusión por las redes sociales. “Es un emprendimiento familiar”, resaltó la mujer. 

 

Recientemente estrenaron nuevo packaging. La caja tiene la foto de un paisaje de Winifreda con un Caldén a la hora del atardecer y al costado el arco de entrada con la leyenda “desde el corazón de nuestro pueblo hacia el país”. Esta leyenda hace alusión a que la familia emprendedora anhela comercializar sus alfajores pampeanos en otras provincias y demuestra su visión de futuro. Al respecto Ana Claudia fue clara: “Trabajamos todos los días para lograr esa meta. Todos los esfuerzos están focalizados en este proyecto”.   

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